lunes, 22 de mayo de 2017

Implicancias de un diagnóstico tardío.


En esta oportunidad les voy a platicar sobre otro tema muy importante acerca de lo que es vivir con el Síndrome de Asperger cuando hemos sido diagnosticados en edad adulta. Antes, me parece importante destacar que un diagnóstico temprano y correcto del Síndrome puede marcar la diferencia entre un adulto mejor preparado para enfrentar las situaciones cotidianas que nos presenta la vida, que otro que fue diagnosticado tardíamente. Tener un diagnóstico en la niñez, es fundamental y determinante para poder enfrentar el futuro sin tantas complicaciones, siempre y cuando se cuente con un equipo de profesionales competentes que sean capaces de facilitar las herramientas adecuadas para desenvolvernos de la mejor manera en esta sociedad, predominantemente, Neurotípica (comúnmente se les denomina con ese nombre a las personas que no tienen nuestro Síndrome). Ante la interrogante ¿Qué ha significado para nosotros vivir con el Síndrome de Asperger, sin saber que lo teníamos? Han surgido muchas respuestas entre adultos que han comunicado su opinión sobre cómo se sienten al respecto. Partamos de la base que a veces las “diferencias”, en nuestro caso neurológicas, pueden traer aspectos positivos, y otros no tanto a nuestro diario vivir, sobre todo, si no hemos contado con dicho diagnóstico temprano. Tenemos que comprender que un adulto que ha vivido gran parte de su vida sin saber “el por qué” se siente “diferente” del resto de las personas y no logra “encajar” de manera espontánea en el “mundo” de las personas que lo rodean, acarreará bastante confusión y malestar en su vida, por no poder sentirse parte de una sociedad que no percibe el entorno desde nuestra perspectiva, y que no tiene interés en adaptarse a nosotros, pero que sí nos obliga a adaptarnos a ellos. Es por esto que quise hacer público, desde un enfoque diferente al que ya mucho se ha hablado, en donde abundan artículos y publicaciones de lo “genial” que es tener este Síndrome, pero que muy pocos hablan de lo que ocurre con muchos adultos que fuimos diagnosticados tardíamente y por lo tanto vivimos gran parte de nuestra vida sin contar con apoyo ni ayuda de quienes nos rodearon, incluyendo la falta de profesionales idóneos, lo cual desencadenó en nosotros algunas comorbilidades (presencia de uno o más trastornos, además del trastorno principal) que nos impiden enfrentar de una mejor manera la vida en esta sociedad. Dicho esto, les invito a leer como puede verse afectada nuestra vida de adultos al no haber sido diagnosticados a una edad temprana:
Artista: Anita Valle Ocando.

1) Constante ansiedad: Esto lo experimentamos cada vez que tenemos que emprender una actividad, ya sea desconocida (una invitación a salir a un lugar que no conocemos) o conocida por nosotros (tener un trabajo en donde no se respeta nuestras características del síndrome, y en donde estamos obligados a adaptarnos a los demás, no siendo recíproca dicha adaptación). Estos son algunos de los ejemplos de muchas actividades, que en determinadas ocasiones no queremos hacer, pero que la sociedad nos dice que toda persona “normal” debe realizar, pasando por alto nuestra condición, porque ni siquiera nosotros sabemos que tenemos el síndrome. Si un niño aspie crece sin las adecuadas terapias y sin ser consideradas cada una de las características de su síndrome, tanto por la familia, como por los maestros y gente de su entorno, sentirá una gran confusión y angustia al ver que no puede pensar y actuar como lo hace un niño de su edad; eso sumado a las constantes críticas que reciba de quienes lo rodean, harán de él un ser inseguro por miedo a equivocarse y ser regañado y criticado nuevamente; lo cual provocará en él una gran ansiedad que lo acompañará a lo largo de su vida cada vez que deba enfrentar una situación nueva o distinta a la cual está habituado. Esta ansiedad acrecentada en el tiempo puede generar bastantes dificultades para desenvolvernos de una manera tranquila y segura en las actividades que debemos llevar a cabo, desencadenando en más miedos e inseguridades, llegando, incluso, a las tan lamentables crisis de pánico.
Artista: Anita Valle Ocando.

2) Poca tolerancia a la frustración. Esto se debe a que en nuestra constante búsqueda de la perfección y de que todo nos resulte como lo hemos planeado o como debiese ser, no esperamos ni estamos preparados a que ciertas situaciones se nos escapen de las manos y no tengamos el control sobre ellas; manifestando dicha frustración, en algunas ocasiones, a través de una angustia excesiva o reacciones de ira incontrolables. No saber que tenemos el Síndrome, por no haber sido diagnosticados correctamente, nos impide tener una explicación de por qué nos frustramos tan fácilmente, mientras la gente común es más "relajada" y no le da tanta importancia a lo que nosotros sí; lo cual puede llevarnos a una frustración mayor, al no tener respuestas a nuestras interrogantes, sintiéndonos una vez más "extraños" entre los demás. La frustración puede llevarnos a la Procrastinación (postergar o evadir una actividad determinada por miedo al fracaso o porque produce demasiada tensión, prefiriendo reemplazar dicha actividad por otra más placentera); lo cual desencadena en, que aunque tengamos inteligencia y mucho potencial, no seamos capaces de concluir lo que nos hemos propuesto emprender, dejando las cosas a medias en algunas ocasiones, lo cual nos genera más angustia y nos lleva a frustrarnos aún más. Al final es como "un círculo vicioso".
Artista: Anita Valle Ocando.

3) No poder enfrentar los cambios de rutina. Nosotros necesitamos tener el control de todo lo que realizamos en el día a día, seguimos patrones debido a nuestra rigidez mental y poca flexibilidad para cambiar la actividad que estamos acostumbrados a llevar a cabo. Una situación imprevista puede causarnos mucha angustia, afectándonos incluso en nuestras relaciones familiares y sociales. Cuando las personas no saben de nuestra condición, suelen pensar de nosotros que somos personas testarudas, intransigentes o hasta antipáticos, sin siquiera saber el real motivo de nuestras reacciones "poco comunes" cuando se genera una actividad espontánea que, obviamente, no teníamos contemplada y escapa de nuestro control.

4) Depresión. No es fácil crecer tratando de hacer lo que la gente "normal" hace porque es lo que exige la familia y el entorno para poder aceptarnos, sintiendo cada fracaso, en nuestro intento por desenvolvernos de una mejor manera, como incapacidad nuestra porque, en esos instantes, no sabíamos el por qué no podíamos pensar ni reaccionar como el común de la gente. Toda esta presión, durante gran parte del tiempo, en cada ámbito de nuestra vida, nos ha traído angustias, problemas de autoestima e inseguridades que desencadenaron en Trastornos Depresivos, los que pueden acrecentarse con el paso de los años, llegando, incluso, a tener pensamientos suicidas por no poder sentirse parte de algo.
Artista: Anita Valle Ocando.

5) Dificultades en las relaciones sociales y para mantener una pareja en el tiempo. Algunas personas Asperger podemos socializar, pero haciendo un esfuerzo enorme por disfrutar de estos momentos de “esparcimientos”, incluso sin que los demás noten que no es fácil para nosotros, pues algunos podemos "camuflar" muy bien lo que de verdad estamos sintiendo, lo cual no quiere decir que sea algo positivo, pues al final no poder expresar nuestro verdadero sentir, nos hace muy mal porque nos crea confusión. Cuando se ha vivido casi toda una vida desconociendo el Síndrome, es difícil explicarse por qué no podemos “entregarnos” con facilidad a las actividades que para los demás son tan fáciles de disfrutar, recibiendo críticas por optar permanecer en nuestra habitación, antes que preferir juntarnos con otras personas, siendo catalogados de amargados y "antisociales" por no aceptar invitaciones para salir. Si no hemos sido correctamente diagnosticados con el Síndrome de Asperger, no podemos saber que en nosotros es "normal" tener otros intereses distinto al resto de las personas, y por lo tanto que no es "extraño" nuestro actuar, sino que es parte de nuestra condición y que somos libres de elegir de qué manera queremos socializar, y no como la sociedad nos dice que debe ser. En cuanto a las relaciones de pareja, es difícil mantenerla en el tiempo. Si nosotros no sabemos que tenemos el Síndrome ¿cómo explicar nuestra rigidez mental si no sabemos que es característica de nuestro Síndrome? ¿Cómo explicar que si le decimos a nuestra pareja que no nos gusta lo que nos regaló, no es por ser malagradecido, sino por el poco "filtro" que tenemos a la hora de hablar? ¿Cómo explicarle que a veces no sabemos como manifestar nuestros sentimientos, pero que no significa falta de amor? Si no hemos sido correctamente diagnosticados, no sabemos de las características de nuestro Síndrome, por lo tanto no podemos explicar a nuestra pareja el "por qué" de nuestro actuar, y ellos se formarán una idea errónea de nosotros, pensando que somos caprichosos, egoístas e insensibles. 
Artista: Anita Valle Ocando.

6) Rechazo o no aceptación del diagnóstico por parte de la familia y/o pareja. Quise dejar este punto para el final, no por ser menos importante, pues lo es y más de lo que se puedan imaginar, por lo que necesito explayarme al respecto. Toda persona, sea niño, adolescente o adulto necesita del apoyo de sus seres queridos para enfrentar diversas situaciones que se le presenten en la vida; y ser diagnosticado con el Síndrome de Asperger no escapa a la regla. Imagínense haber sido criticado toda la vida por no poder actuar como una persona “normal”, siendo catalogados como inmaduros, y en algunas ocasiones como "malcriados" y que dichas críticas en muchas ocasiones vinieran de los padres, hermanos u otro familiar, y que por desconocer acerca del Síndrome, nos hayan hecho daño sin querer por presionarnos para que hagamos todo lo que se espera del común de la gente. Imagínense nuestra angustia por tratar de comportarnos como se nos exigía, pues también nosotros desconocíamos que teníamos el Síndrome, y queríamos ser considerados “normales” y que se nos valorara. Ahora imagínense el alivio para nosotros al saber que nuestro pensar y actuar “diferente” tenía nombre y apellido: Síndrome de Asperger; y que nuestra “forma de ser” no era porque teníamos problemas psicológicos o porque fuésemos tontos; y que el saber esto nos explica tantas cosas, que antes no podíamos explicar, lo cual nos hace querer compartir con nuestra familia tal información para que ellos entiendan de la misma manera que nosotros el “por qué” no podíamos hacer lo que ellos nos exigían. Lo primero que esperamos es que nos digan que nos entienden y que comprenden por todo lo que tuvimos que pasar a causa del desconocimiento del Síndrome ¿Qué sucede con nosotros cuando nuestra familia reacciona dudando o negando el diagnóstico? ¿Qué puede pensar un aspie cuando se le dice "que es sólo una etapa, ya pasará"? No es fácil cuando nuestros principales críticos (familia) no acepten un diagnóstico, prefiriendo creer que tenemos otro “tipo de problema”, a que seamos Asperger (no tienen idea del daño que pueden llegar a causar con esa actitud). Segundo: Si nuestra familia no es capaz de aceptar un diagnóstico ¿qué podemos esperar de los demás? Tercero y último: Nos privan del apoyo y comprensión que necesitamos para seguir con nuestras vidas, pero ahora asumiendo nuestra condición. 
Artista: Anita Valle Ocando.

En conclusión, el bienestar de un adulto con Asperger, es tarea de todos, comenzando por la familia, quienes debiesen tratar de entendernos y apoyarnos, teniendo en cuenta de que hemos vivido muchos años confundidos al no saber de nuestra condición. Este es un llamado tanto para los padres, como para los profesionales: Cuando vean que el comportamiento de un niño es "diferente" a lo que se espera, investiguen, infórmense, edúquense, pero por favor, no confundan preocupación y dedicación con sobreprotección; los Asperger NO somos tontos ni discapacitados, sólo necesitamos que nos orienten y nos comprendan, no que nos aparten del mundo. Hoy por hoy, hay mucho material para estudiar y entender las características propias del Síndrome. Un diagnóstico temprano y certero, más las terapias idóneas harán de ese niño, un adulto más seguro y preparado para enfrentar el mundo Neurotípico.

Las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger y pueden encontrar más de sus obras en esta página:

Aquí les dejo un vídeo de A Lo Aspergiano en donde nos habla sobre este tema:


martes, 2 de mayo de 2017

Mi dificultad para hacer trámites.

¿Quién no ha tenido que hacer trámites a lo largo de su vida? Yo creo que la mayoría, por no decir todos, debe hacerlos, lo quiera o no. Es parte de la vida tener que ir a pagar cuentas, cambiarse de telefonía, ir al banco o a un cajero automático, etc. No sería posible contar con los servicios básicos si no los contratamos, ni tener un lugar donde vivir si no fuésemos a una oficina a iniciar los trámites para la vivienda propia ¿O qué tal quien quiere tener un vehículo o estudiar una carrera en la universidad? Nada de ello se lograría sin tener que hacer los tediosos trámites que nos llevarán a obtener lo que anhelamos, o que por obligación debemos cumplir.
¿Cómo es un día de hacer trámites para mí? Lo primero que hago es mentalizar, por semanas, que debo salir de mi zona de confort: Mi habitación (Ni hablar de tener que salir de improviso, eso me traería angustia y ansiedad, seguido de una crisis de llanto por mi parte, a causa de ser interrumpida mi rutina). Luego reúno todo lo que necesito en mi morral (bolso con un tirante que me cruza desde mi hombro derecho hasta llegar a la cadera izquierda, “amo” usar este tipo de bolsos o carteras, no me gustan las que se cuelgan en un hombro porque me incomodan pues se me caen a cada rato). El día anterior, reviso que esté todo lo que debo llevar para hacer mis trámites (monedero, carnet de identidad y llaves de la casa, y a veces documentación extra). Momentos antes de salir vuelvo a revisar si está todo en “orden” dentro de mi bolso. Al abrir la puerta de calle una vez más reviso que esté todo y luego de cerrar la puerta también, sin antes olvidar encender mi MP3 y así escuchar música de ida y vuelta, durante todo el tiempo en que tengo que hacer los trámites.
Artista: Anita Valle Ocando.

Al subirme a la locomoción colectiva, vuelvo a revisar mi bolso para asegurarme de que todo lo que necesito esté dentro y de que no se me haya caído por casualidad (aunque el bolso tenga cierre), y al bajarme del vehículo, nuevamente vuelvo a revisar. Creo que esto es un TOC que adquirí luego de malas experiencias en que olvidé las llaves para ingresar a mi hogar o la cédula de identidad para realizar un determinado trámite, lo cual, en su momento, me desestabilizó enormemente, pues como algunos ya saben, yo necesito tener el control de todo, de lo contrario vienen las malas reacciones de mi parte. Cuando estoy dentro del transporte que me llevará al lugar de destino, procuro sentarme en un lugar que no me dé el sol, y trato de que quien se siente a mi lado, no me roce con su brazo o pierna, pues detesto el contacto físico cuando no quiero.
Como el hacer trámites es algo que no puedo evitar, trato de salir los días en que no haya mucha afluencia de público (nunca salgo los días previos a la navidad, año nuevo, fiestas patrias, día de la madre o cualquier día que se les ocurra inventar al comercio). La gente de mi ciudad se queja de que todo es muy “caro” (y es verdad porque es una zona minera, por lo tanto todo cuesta mucho dinero. Se cree que todos los que vivimos en Antofagasta tenemos mucho dinero, pero esto no es así porque no todos trabajamos en la Mina) y que el dinero “no alcanza”, pero para salir a comprar pareciera que a los habitantes de mi ciudad NUNCA les falta dinero porque el día que yo elija para ir a comprar a un supermercado, SIEMPRE está atestado de gente, sea el día que sea.
Artista: Anita Valle Ocando.

El exceso de gente me produce algo parecido a un “aturdimiento” y me pone de PÉSIMO humor (algunas veces siento enormes deseos de abrirme paso a codazos entre la gente, que para colmo, camina lentísimo como si no tuviese nada más que hacer, que mirar los escaparates). Esto es para mí muy molesto porque yo camino muy rápido y voy únicamente a los lugares que tengo planificado ir, por lo cual la gente que camina lento, delante de mí, es un estorbo en mi camino y motivo de un profundo malestar.
Mientras camino rápidamente, voy pensando en mis intereses del momento o en el trámite que estoy pronta a realizar, o tarareando en mi cabeza, la música que estoy escuchando en ese momento en mi reproductor MP3, en mi mano derecha un papel arrugado en el cual he escrito, el día anterior, los lugares donde debo ir (por orden), todo lo que debo hacer, y no me detengo a hacer nada más de lo que he programado para ese día, rogando en mi fuero interno no encontrarme con ningún “conocido” que me distraiga de lo que debo hacer. Si voy al Banco o algún lugar de pago, y debo esperar mucho para que me atiendan (por el exceso de gente) a los minutos comienza a aparecer una estereotipia motora que manifiesto públicamente cuando me empiezo a impacientar, y es que me balanceo de izquierda a derecha y viceversa cargando mi cuerpo sobre un pie y luego en el otro. Esto desaparece cuando me atienden y sé que estoy pronta a salir de ese sitio repleto de personas.
Artista: Anita Valle Ocando.

Pero mi mayor problema es cuando debo hacer un trámite desconocido para mí. Me complica saber a quién dirigirme, que pasos seguir y qué conseguir (aunque yo pregunto absolutamente todo), pero más difícil para mí es entender las instrucciones verbales que me dan, aunque someta a verdaderos interrogatorios a la persona que deba explicarme algo (mi hijo dice que llego a ser “aburridora” al hacer tantas preguntas), pero él no entiende que a mí de verdad me cuesta entender cuando alguien me explica algo de forma verbal como si yo entendiera de qué habla. Muchas veces me he ido del lugar sin entender absolutamente nada de lo que me dicen y me voy a casa reteniendo las ganas de gritar y llorar por sentirme estúpida y no entender lo que para la persona que me lo explica parece ser tan fácil de hacer.
Cuantas veces, cuando era más joven, me regañaron en mi casa por no saber hacer trámites “muy fáciles” y “obvios”. Antes de ser diagnosticada con el síndrome de Asperger, llegué a pensar que de verdad yo era tonta por no lograr lo que muchos obtenían al hacer ciertos trámites. Un ejemplo de ello, fue cuando, ya separada, debía ir al Juzgado a conseguir la pensión alimenticia y todos los “beneficios” para mi hijo, y no logré ni la mitad de lo que las otras mujeres logran (bueno, eso es lo que me repetían ciertas personas, haciéndome sentir pésimo y cuestionando si yo hacía las cosas o no). Lo peor era que no sabía explicar (porque ni yo sé) porque no lograba lo que se supone correspondía que yo debía lograr. Sentía mucha angustia y ansiedad que en cada reunión familiar me repitieran que yo no sabía hacer las cosas y que las hacía mal y que por eso no conseguía nada, pero ¿Cómo explicar que yo trataba de hacer las cosas bien, pero simplemente no sabía que más hacer, ni qué más decir?
Artista: Anita Valle Ocando.

Y si hacer un trámite ya es difícil para mí, más aún lo es cuando, para conseguir algo, debo mentir. Conozco personas que para conseguir beneficios al postular a una vivienda u otras cosas, mienten y ocultan información, pero para mí es imposible, y no porque yo nunca haya mentido en mi vida, porque sí lo he hecho, pero he sido descubierta casi de inmediato, y por lo mismo me da miedo ser descubierta y que ello me haga sentir avergonzada frente al entrevistador. Mi poca capacidad para “convencer”, ha sido cuestionada en varias ocasiones por las mismas personas que me dicen que yo no sé hacer las cosas. Cabe mencionar que yo he intentado con todas mis ganas de ser una persona convincente, pero no sé hacerlo (exceptuando cuando trabajé de maestra). Generalmente me dicen que no a todo lo que yo trato de obtener, no sé cómo lograr revertir esa situación y no sé ser como la gente que yo conozco y que es capaz de “vender rocas como si fuesen joyas” (es un decir, no es literal). Muchas veces he querido ser como esas personas que tienen el “don” de la palabra, que con simpatía o mentiras logran tanto en su vida. Y con esto no quiero decir que todos los que logran algo en su vida sean mentirosos, pero ¿cuándo se ha visto a un vendedor, de los que sea, diciendo la verdad acerca de su producto? Ese poder de convicción de los negociantes, ese precisamente NO TENGO YO.
Artista: Anita Valle Ocando.

Con este artículo no quiero decir que todas las personas con el síndrome de Asperger no sepan hacer trámites, porque seguramente hay quienes sí saben hacerlos muy bien (no he hecho una encuesta aún a los otros adultos Asperger para saber a cuántos se le dificulta a la hora de realizar algún trámite), sólo puedo hablar por mí y por quienes sé que también han tenido dificultades, y también por aquéllos que aún son niños y puedan presentar la misma dificultad que yo cuando sean adultos. Creo que la familia, una vez más, juega un papel muy importante como guía y fuente de confianza para aquéllos chicos aspies que recién comienzan a enfrentar este complejo mundo. Las palabras de refuerzo nunca estarán demás: “Tú puedes, eres capaz”, “eres inteligente, de a poco lo lograrás, no desesperes”, ”si no sabes hacer algo, yo te enseñaré”, “si no lo lograste hoy, luego podrás”, “yo confío en que lo lograrás, tranquilo”, etc. Palabras que parecen tan simples, pero que influyen tanto, tanto.
Hay algunos aspies que necesitan un “lazarillo”, tal como yo, alguien que pueda guiarnos, acompañarnos, si es necesario, las primeras veces que realizamos un trámite desconocido, y es ahí donde deben estar los padres, siempre y cuando el joven quiera (no olvidar que no todos los aspies somos iguales y hay quienes son muy seguros de sí mismo y les gusta hacer sus cosas solos). Bueno, hay que tener presente que cada quien conoce a su hijo con sus dificultades y fortalezas, y por lo tanto, sabe en qué aspecto de su vida necesita más ayuda de lo habitual o no. Por lo mismo, es importante también, una buena comunicación con su hijo, ir preparándolo desde pequeño a enfrentar diferentes situaciones, pero que no sean imprevistas, sino con previa anticipación, cerciorarse de darles instrucciones con apoyo visual, y darle la confianza de que pregunte las veces que sean necesarias si no comprendió alguna indicación.

Las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger y pueden encontrar más de sus obras en esta página:

lunes, 1 de mayo de 2017

La Socialización (Primera Parte) desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


Hay ocasiones en que nos sentimos tan “saturados” por el exceso de estímulos ambientales, que buscamos nuestra zona de confort en donde damos rienda suelta a nuestros intereses restringidos y que probablemente los demás no compartan, y eso no nos hace “amargados”, sólo necesitamos de nuestro espacio y no sentirnos obligados a socializar como lo hacen los demás.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

 Sobre una reunión social:


-Hay cosas que me molestan de las fiestas y reuniones, y una es que generalmente a nadie le importa lo que digo, a no ser que sean payasadas, por lo que me dedico a bailar o a ayudar a servir o a cantar, y si no hay nada que hacer...me voy calladita.

-Soy de las personas que va a una fiesta, me siento cerca de la mesa de comida y ahí me quedo jajajajajajajajaja. Bueno en realidad no voy a fiestas, pero cuando iba a alguna, era adolescente.

-Pero vaya, lo mejor es salir con amigos de fiesta muchas veces para conocer a otra gente y que te conozcan y para aprender cómo funciona la gente que sale. Aunque ser amable y simpático yo creo que es más que suficiente para gustar a los demás.

-No entiendo a veces cómo la gente se pone de acuerdo para reunirse, ni entiendo cómo se divierten, además, no entiendo de dónde sacan dinero para hacerlo. Me gustaría que mis padres me dejaran pasar la noche en otro lado sin respingar, nomás avisarles que estaré bien. Tengo 27 años de edad, no 15, anhelo una vida social normal como las demás personas neurotípicas.

-Yo tengo 23 y tampoco me dejan salir, a veces quiero morir de la rabia y depresión, pero luego me ducho y se me pasa, o entro al face, escucho música y así me voy calmando; como también hablo con alguien que me agrade mucho, le cuento como me siento y así sucesivamente.

-Yo por mi parte no suelo conversar con mis vecinos y soy poco dado a participar en conversaciones con la gente. Más bien si no es otra persona que no conozca que se dirija a mí no converso con ella. Si veo una chica y quiero decirle algo, la lengua literalmente se me traba y me bloqueo.

-Una vez me querían poner a bailar reggaeton, y mejor me fui a refugiarme, y salí hasta que todos se estaban yendo. El baño es el mejor lugar para esconderse.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Yo suelo ser bueno como mucho en un grupo de hasta 3 personas. Lo que me “rompe soberanamente”, es cuando estamos en una reunión o en una cena de muchas personas, y todos están en sintonía aportando chistes y vivencias y ahí uno se ve forzado a 'histrionizarse', de lo contrario quedas mal al frente de todo el jolgorio.

-Para mí, lo primero que no me gusta hacer es saludar a cada una de las personas de un grupo, uno por uno repetitivamente como robot. Lo que me gusta hacer en esos casos es saludar con la mano desde lejos, haciendo un movimiento semicircular de izquierda a derecho, tan amplio como se vea el grupo, desde mi perspectiva visual.

-A veces no hay remedio y toca hacer lo mejor que se pueda. Lo del baile es lo peor, yo nunca me he podido sentir cómodo con eso y han tratado de enseñarme muchas veces. De resto toca aprender técnicas de relajación y concentrarse en la postura y en la entonación.

-Hubo una ocasión que nos reunimos varios comités en un restaurante a dar una conferencia de prensa. Otras personas iban hablar, yo no. Al finalizar sólo me dijeron: “Espera no te vayas, siéntate que van a hablar contigo”. No sabía quién o quiénes, acepté. Cual va siendo mi sorpresa, cuando me doy cuenta que era de la prensa de la TELEVISIÓN!!! Noooooo !! Una cámara!! Ni modo, me entrevistaron y salí en la televisión.

-Cuando hay mucha gente, sobre todo cuando no la conozco, o los temas de conversación no son los que me gustan o estoy hablando con más de dos personas al mismo tiempo, es tal estrés que mi único "mecanismo de defensa" es guardar silencio y poner una sonrisa (parece más una mueca) y dejo que los demás hablen.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Es muy incómodo para mí tener que estar a la vista de tanta gente. Lo bueno es que el callarme y ponerme serio aparta a la mayoría de las personas de mí. El problema es cuando aparece el típico "alma de la fiesta " y pretende incluirme a la sociedad en contra de mi voluntad. Nunca lo logran, porque jamás hago lo que no quiero y menos bajo insistencia. Me encanta estar aparte de todos.

-A más gente a mi alrededor, mas callada y seria me pongo. Me han dicho que la expresión de mi cara en esos momentos es extraña y siempre salen con un: “¿Qué te pasa?” Y yo: “Nada ¿por qué?”  Y ellos: “Es que tienes una cara”. La semana pasada hubo en casa de mis suegros una reunión familiar, alrededor de 15 personas, y yo calladísima y como sin saber qué hacer. Mi suegro me preguntó que me pasaba y yo le dije que nada. A lo que él dijo: “Yo sé que te pasa algo porque tú no eres así”. Acto seguido se fue a compartir con otros en la fiesta (qué bueno!!!). Cuando se lo comenté a mi esposo le dije que lo que mi suegro no sabe es que mi personalidad callada y meditabunda es la verdadera yo, la otra, la que él ve una vez a la semana, es la careta social.

-Este año me pasó dos veces de que me dijeran que tengo cara de estar enojado y que soy bastante antipático (sic). La verdad yo, en esas situaciones, trato de ser lo más agradable posible, pero parece que no lo estoy haciendo bien.

-Para mí la palabra " salir" es tan difícil como para un bebé la palabra " caminar", o para un pájaro la palabra " hablar". Entonces lo que hago es dejarla tranquila, que se diluya con las horas, mientras me repito: "Ya expliqué una vez por qué no me gusta salir, no lo explico más".
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre las celebraciones de Fiestas Patrias:


-Lo celebro en la tarde, no en la noche por lo que aprovecho de comer todas las ricas comidas propias para esa fecha. Y con celebrar me refiero a comer, nada más. Las fiestas patrias para mi es comer todas las comidas deliciosas del país. También es mi día favorito festivo, porque además no lo celebro en la noche, sino en el día primaveral de esa fecha (que queda poco para que llegue). Y la navidad no me gusta para nada, solo es gasto de plata y mucho menos me gusta año nuevo, le tengo pánico a la cuenta regresiva, es por eso que el año pasado me fui sola a pasar el año nuevo a una playa en Con Con llamada La Boca, me puse un tanto alejada de la gente, era yo, de noche frente al mar y una luna maravillosa, la música se escuchaba a lo lejos, y la cuenta regresiva nunca la escuché. Lo mejor es que como ponen fuegos artificiales por toda la costa, exactamente frente a mi estaban los fuegos, no había nada delante de mí, solo el mar, era como si esos fuegos hubiesen sido puestos solo para mí. Fue algo maravilloso.

-Me abstengo de toda celebración, partiendo del hecho que en mi país se celebra el inicio de la lucha armada no la consumación, desde ahí se me hace absurdo celebrar. Lo que si me gusta es ver el desfile militar.

-No celebro, pero reflexiono sobre la idea de vivir en un Estado cuyo nombre está basado en una civilización opresora que fue exterminada por los otros pueblos indígenas.

-Yo no hago nada en especial sólo disfruto del día feriado en mi casa.

-No celebro, es como otro día, solo que con gente que hace bulla afuera buscando un pretexto para beber, aparte ni las fechas recuerdo XD.

-A mí no me divierten las fiestas patrias de mi país, son sólo un día que no tengo que trabajar, ni levantarme temprano. En cambio de la navidad, me gusta todo. Las decoraciones, la comida y los fuegos artificiales.

-Las fiestas patrias me las hacían festejar disfrazándome para los actos, me gustaba porque era el momento en que mis compañeros no se burlaban de mí ni me dejaban sola, porque todos estábamos participando y los niños querían lucirse ante sus madres. Cuando más grande lo que me importaba era para descansar de la escuela y cuando trabajaba prefería ir al trabajo para que me paguen doble.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre utilizar la sonrisa para socializar:           


-Yo soy muy callado con gente desconocida, entonces me atengo mucho a sonreír cuando otros dicen algo gracioso. La verdad que es todo un tema.

-Creo que una sonrisa risueña y genuina en un hombre muchas veces es suficiente para incluso enamorar.

-Me enamora una sonrisa. Puede ser la apertura a una buena conversación. (Nunca me ha pasado, pero puede ser).

-Siempre digo lo mismo, cuando voy a encontrarme con alguna persona que se aproxima, o antes de entrar a un sitio en el que tengo que saludar, empiezo a mover los músculos de la cara hasta lograr esa sonrisa previamente practicada durante años. Si entras a un sitio con la cara inexpresiva y antipática, es menos lo que vas a lograr, no se trata de complacer a nadie, se trata de lograr beneficios. Y si se trata de una chica, los beneficios son evidentes, jajajajaja....

-Sonreír es bastante importante, para que nos vaya bien en nuestras relaciones sociales es conveniente saludar a alguien con una sonrisa, si les sonreímos a las personas, ellos harán lo mismo.

-Se dice que es muy importante, un buen gesto o un sonrisa en el momento oportuno.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Mi hijo mayor Asperger es muy diferente a mí, es hermético a la hora de contar sus sentimientos o relaciones, yo le digo "cara de póker". No sé qué ocurre en su cabeza; y no sé si no sabe cómo, o simplemente no le interesa interactuar frente a otros o caer simpático o agradar a los demás. Es pesado y serio en todos lados y medio apático y callado. En cambio la mayoría de las mujeres en este grupo, al igual que yo, hacemos lo imposible por ocultar nuestra apatía y abúlica y rutinaria vida, y nos mostramos con nuestra careta simpática y tratando de parecer simpática, amena y divertida cuando se puede. Hay que prepararse harto eso si en la casa antes de abrir el telón, no saco nada con aconsejar a mi hijo (tiene 22 años) no le interesa simplemente agradar, pero yo sé que sufre a veces. Nunca más lo vi llorar desde que tendría unos 15 años. Y yo sé que a veces ha terminado la relación con una novia y sufre, porque algo se ve diferente en él, (siempre sale con chicas, pero después no sé si termina él la relación o sus parejas terminan con él, dura súper poco con ellas; yo creo debe ser él el culpable pero como no me cuenta nada no lo sé ¡Ah!! Y camina como robotizado, como si le hubieran dado un tablón en la espalda para enderezarse. Ojalá algún día trate aunque sea de salir de su cascarón y trate de ser agradable.

-Yo aprendí a sonreír por necesidad, aun así sonrío muy feo, es fingida, no sé cómo sonreír de manera natural, cada vez que sonrío trato de moderar mi sonrisa, por eso en las fotos no sonrío, porque no soy capaz de dar la dosis justa; encima que la barba me hace ver malhumorado, si sonrío en una foto queda sobre actuada y cuando sonrío ante la gente abro la boca demasiado. Un primo me dijo una vez que no exagere, así que evito al máximo sonreír, porque no me siento bien cuando lo hago, pero aun así sé que es necesario y me toca, y a veces sonrío de más y cuando no se debe ¿Qué difícil es exteriorizar la felicidad no?

-Los varones con la condición pasamos por esa etapa de cara antipática o aspecto malhumorado, puede durar o puede cambiar si decidimos hacerlo. Siempre digo que hay que pararse ante un espejo y practicar un poco. Si ensayas, puedes mejorar tu apariencia. Hace unos años me vi en video, mi postura corporal era un desastre, puede que sea buena idea grabar un video para ver cómo nos vemos. Por supuesto que tiene que haber interés de parte del joven Asperger a la hora de cambiar, pero algunos no están interesados en relacionarse y eso es una decisión personal que debemos respetar.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre comenzar a socializar:


-Todo empieza por la empatía. Siempre buscar algo que te atraiga de la otra persona, aunque sea hablar de la corriente alterna y de la continua. Luego el contacto te va llevando sólo a donde tiene que ir. Vale para una amistad o para una chica que te guste.

-Si no sales, obvio que no vas a tener vida social.

-Para salir y conocer a alguien, quizás se trate de hacer alguna actividad deportiva, hacerse miembro de un club, aprender a volar helicópteros, estudiar matemática pura, alistarse en el ejército, ofrecerse de voluntario para aplacar la ira de los dioses y permitir que nos lancen a un volcán con lava ardiente...No sé, se me ocurren varias cosas...

-Si no rompemos la burbuja, será tan difícil lograr las cosas. Lo importante es romperla, así se lleve poco o mucho tiempo; en nuestra naturaleza esta la diferencia, ese llamado distinto que hace que la esencia de cada uno de nosotros tenga la capacidad de hacer cosas asombrosamente extraordinarias y a veces se desconocen.

-Creo que nunca es tarde para cumplir metas, cualquiera que ésta sea. Yo casi voy para los 40 años y todavía no veo que nadie me excluya por la edad. Me queda mucha “pila” para hacer millones de cosas más.

-Aprende a inventar cosas, decir chistes, inventar tonterías. A nosotros nos cuesta la charla informal. Pero si tú vieras la cantidad de gente que 'rellena' huecos con charla insustancial, sabrías que no son pocas. Aprende a ser ocurrente.

-Sólo ahora, a mis 33 años, estoy logrando progresos que debería de estar sucediendo cuando tenía 18. Siento gran parte de mi vida desperdiciada, solo hasta ahora he podido mejorar mi comportamiento social y hasta he pensado en quizás conseguir un trabajo. He sido de suerte al tener novia.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Creo que mucho va en la actitud que tenemos ante la vida y ante las adversidades.

-Yo a mis 33, estaba en la flor de mi vida, sentía que no había límites para lo que podía hacer, y todavía pienso lo mismo, solo hay que mirar adentro de uno y dejar de lamerse las heridas.

-En cuanto a la tentación de "aislarse" de los NT, tampoco es la solución. Los grupos de pertenencia Asperger son muy útiles para ayudarnos entre nosotros (siempre y cuando estén bien coordinados) Pero también hay que realizar otras actividades en conjunto con el resto de la sociedad. Seguir actividades, estudios y cursos relacionados con tu hobbie, pueden ser muy buenos para socializar con neurotípicos., ya que en tu área es dónde vas a destacar y las singularidades pasan a un segundo plano.

-En mi caso, desde mi adolescencia decidí simplemente ser yo, vivir a mi gusto y manera, ignorando absurdos prejuicios o sistemas de creencias que solo me generaban, y generan desacuerdos y malestar. Soy desinhibido, no por ser extrovertido y/o sociable, sino porque soy como soy, sin filtros ni tapujos, haciendo caso omiso a quienes solo opinan o hablan sin conocimiento de causa.

-Lo que te propongo para que de a poco te insertes en la dinámica social, es ir con lo que se llama la "exposición gradual". La socialización es algo que a nosotros no nos gusta de plano o nos da pereza, pero es en gran parte porque tampoco la ejercitamos y nos da miedo arrancar. Al principio creemos que es algo imposible, y de hecho lo es, si de repente nos proponemos trabajar 8 horas diarias en una empresa. La estrategia de usar el "amigo sombra", o usar una persona de tu máxima confianza para por lo menos ir a hacer algo dos veces por semana un par de horas. Después hacer eso mismo, pero sólo, así sucesivamente. La confianza en uno mismo se va construyendo con pequeños pasos, medidos y con paciencia. De a poco vas a ir adquiriendo más autoestima para ir poniéndote metas más grandes y te vas a ir dando cuenta que las cosas no son como la mente de uno las crea, son muchos más simples en realidad. Por eso, cada uno sabe de los recursos que tiene y a qué echarle mano. 
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Yo actualmente estoy en alza. Estoy de a poco socializado más y acomodándome en la sociedad. Los días de depresión se están haciendo cada vez menos frecuentes.

-Tuve que re-inventarme en mi trabajo. Con casi 40 años no me quedó otro remedio que marcharme de la empresa donde trabajaba como secretaria y no sabía hacer otra cosa, así que me puse las “pilas” y aprendí un nuevo oficio. Además, no sólo soy Asperger, también sufro una minusvalía física, pero a pesar de ello, hay que seguir adelante. Por otro lado, al igual que nos ocurre a muchos Aspies, tengo un poco de fobia social, pero entiendo que es un problema que hay que superar porque estamos obligados a vivir en sociedad. Si quieres un consejo para superar ese problema, a mí me está ayudando mucho asistir a clases de bailes de salón; me sirven para conocer a otras personas y para perder el "miedo" al contacto físico. Os lo recomiendo.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:


Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:


Vídeo en donde Diego, un adulto con el Síndrome de Asperger, nos da 5 consejos para que los TEA tengan una Feliz Navidad:

La Socialización (Segunda Parte) desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


Cuando se trata de socializar, la diferencia con las personas neurotípicas, es que los aspies nos saturamos rápidamente, por lo cual necesitamos aislarnos frecuentemente para “recargar pilas”, porque, aunque no lo parezca, igual no nos es tan fácil la interacción social. Necesitamos de ese “descanso”, porque en realidad no le damos mucha importancia a esto de juntarnos con otros, ni a las típicas salidas para “compartir”.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

 Sobre las visitas:


-Odio las visitas. Las tolero un corto tiempo pero no soporto cuando se extienden y parece que nunca se irán. La gente disfruta hablar cosas sin importancia. Yo siento que he perdido un día sin poder hacer mis "cosas" ya organizadas en mi cabeza.

-Si mis padres tienen alguna visita, tengo la reputación de esconderme en el cuarto y una de mis gatas se une en la evasiva a visitas. Tampoco me gusta la televisión, prácticamente es la principal razón por la cual no me gusta "comer en familia".

-Yo cuando estoy enojada o cuando me deprimo, no deseo recibir, ni visitar, ni ver a nadie. Me vuelvo bastante ermitaña, es más, si no me hablan por el face, tampoco les hablo, jejeje. Me parece curioso expresarlo, a veces uno se guarda esas cosas para sí.

-El tema también es por ejemplo: Yo apagué la TV en abril de 2006 y se puede decir que no la he vuelto a encender. Pero la gente viene y se ponen a ver la TV, que a mí me pone nervioso porque no hace más que ruido (en todos los sentidos, no solo el sonoro, pues en general la parrilla es vacía de información). O les gusta charlar de efemérides que siempre se repiten durante años y años; siempre las mismas cosas que acaban saturándote, como si estuviese escuchando la misma canción día tras día durante toda tu vida. Esto por poner dos ejemplos que me vienen ahora a la cabeza. O las fiestas de los lugares, todos los años la misma procesión; parece que fue hace dos días cuando se hizo exactamente lo mismo y otra vez igual año tras año. Yo creo que es como si la memoria de la gente se dilatara y percibieran los hechos mucho más separados en el tiempo y no se les hacen monótonos. Pues prefieres hacer otra cosa y como la gente no quiere salirse de sus hábitos tampoco lo puedes compartir.

-A mí tampoco me gusta hablar de cosas que no me interesan, sobre todo cuando algún desconocido en la calle quiere darme charla y me quiere sacar información.

-Mi mayor “shock” es cuando llegan visitas. Odio cuando recién llegan, y el día antes ya sufro de ansiedad. Pero lo peor, y que me da ataque, es cuando llegan sin avisar!!! Mejor que me tragara la tierra.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

Sobre la compañía vs. la soledad:

-Yo pienso que todo se resume a un error que es querer ligar la felicidad con lo fácil. Si trabajamos y estudiamos, llevando una vida 'adaptada' somos infelices porque se nos exige demasiado. Si queremos escapar de todo eso y nos dedicamos a tener una vida solitaria sin obligaciones, también somos infelices porque nos sentimos vacíos. Cuando no es el loro, es la jaula. Todo en esta vida está hecho de luz y de sombras. Cualquier estilo de vida que elijamos va a tener su pro y su contra.

-Siempre he estado "solo", nunca he tenido amigos y mi único contacto real son con mi familia (padres y hermana) y pensaba, ¿Hasta qué punto es normal eso? Puede que quizá ya me acostumbré a ello debido a tantos años y pensaba si los demás pueden vivir así y les sería normal o no y si soy el único. Por supuesto, no es que no hable con nadie ni que no "exista" en la cotidianidad, pero nada personal realmente. A veces soy solo el de los "recados", al que le preguntan que hay que llevar o que toca tal día (hablando de las clases aun porque es el único ambiente social en el que estoy) pero nada más. Por ejemplo, muchas veces ofrezco en clases mi ayuda y a veces me la aceptan, aunque rara vez me la piden, pero (otro ejemplo) si cuando estas terminan (las clases) todos deciden ir a un bar a conversar, beber algo, etc, siempre quedo solo y no soy invitado. No diría que me interese especialmente ser de muchas amistades pero también, la verdad es que creo que en el fondo igual muchas veces me pone algo triste el no sentirme valorado y me da a pensar en si tiene o no sentido vivir "solo para uno" sin que nadie sepa mucho de tu existencia más allá de físicamente. Pero quizá no sea el único como digo, y por eso también me interesa saber. No sé si "los demás" podrían vivir el día a día "solos", pues a mí me da la impresión que muchos para funcionar necesitan de la amistad o el simple contacto con los demás.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-Siempre en mi vida he buscado estar ocupado, pero no socializando. Evito mucho las actividades que impliquen cercanía o contactos íntimos. Ahora de adulto me dedico a hacer trámites varios: Desde pagar las facturas hasta llevar el auto al taller mecánico. Actividades que no impliquen "lazos estrechos" con la gente. No puedo decir el por qué exactamente he conformado mi manera de ser de esta manera, ¿serán traumas? ¿Cuestiones no resueltas? Vaya uno a saber. A mí también me gusta la soledad para producir y crear. Un ejemplo es que son las 5 AM, y me he pasado la noche estudiando. Las mejores creaciones que han salido de mí, han sido inspiradas en noches de desvelo y en estados de alejamiento emocional con la gente. Aunque a veces la motivación puede decaer y es ahí cuando la soledad se vuelve agobiante porque no tenemos nada que nos entretenga y los reproches del aislamiento aparecen. En mi caso particular lo he aprendido a llevar de esa manera. Cuando la soledad se me vuelve un obstáculo, es hora de volver al ruedo social.

-No es que quiera ser de bares como muchos de los demás, sólo un poco más tomado en cuenta socialmente, y no sólo por ser el de recados o el que le toca esto.

-Dentro de mis experiencias, aprendí que muchas veces generar lazos con los demás, generan sufrimiento, ya que las personas tenderán a defraudarte o a ser poco comprensivas con tu visión del mundo. Aprendí que hay que generar los lazos necesarios, pero también saber cuáles y de qué tipo son. Definir bien qué tipo de lazos tienes, evitara que generes lazos innecesarios y sepas comprender que cada persona en tu vida es un ave de paso, que te deja una enseñanza (en positivo y en negativo). Es normal que te sientas solo, muchos de aquí nos sentimos así, por más que hallamos generado lazos afectivos con muchas personas, pero eso cuesta, por lo que te comenté antes. Por eso debes ser paciente y en tu soledad, respetar tus momentos, aprender de ti mismo y procurar ser tú mismo, no por los demás, sino por ti, haz las cosas que te gustan y así te darás cuenta que hay otras personas que también comparten tus intereses, y aunque no estén siempre a tu lado, sabrás que no estás solo. 
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-La soledad es muy común en las personas con Asperger, igual es mi caso. Muy parecido a lo que a ti te sucede, me sucedió a mí en el pasado. Ahora no es muy distinto, pero por lo menos estoy en un trabajo donde hago lo que me gusta y puedo compartir con personas que hacen lo mismo que yo. También me gusta ver a una chica que frecuento, y que quiero mucho, una pelirroja hermosa, pero más de ahí. Mi vida es de la oficina a la casa y de la casa a lo oficina.

-Yo soy la prueba viviente que la soledad no crea locura, ni algún trastorno, por el contrario, genera creatividad, ideas, obras de arte, aprendo de mi soledad, también me gusta y me siento cómodo. Me producía mucha angustia tener que cumplir expectativas en aspectos sociales que yo tanto odiaba. Aunque yo soy egoísta en extremo, y no todos soportarían lo mismo que yo, deberías ir equilibrando entre soledad para ti, y compañía también para ti, pero para que puedas apreciarte, vive para ti, y lo demás dejará de parecerte demasiado importante.

-Yo he estado intentando hacer las cosas sin pensar tanto, me he dado cuenta que este mundo no es muy benévolo con los pensantes.

-En general me siento cómodo con el silencio, y si hablo no lo hago con objetivos sociales, salvo que sea en el ámbito laboral y demás. Pregunto directamente lo que me interesa/intriga, o cuento lo que disfruto contando.

-A mí me agrada más la compañía, pero es cierto que la soledad te permite meditar, tener contacto con tu interior y hablar con Dios.

-La semana pasada estaba de trabajo en un sitio nuevo y me presentaron una mujer joven técnico que me entregaría una información, yo me aproximé con mi cara seria y le pregunté si me podía prestar 500 Bolívares, luego de que se sonrió y me dijo que no, comenzamos a hablar. Todo depende del humor en que me encuentro, pero si llevas las cosas un poco al límite, puede ser divertido. Todos somos diferentes, lo que a mí me funcionó tal vez no le sirva a otro, pero no está mal contar lo que se hizo para divertirse.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-Yo soy sociable si me siento cómodo, lo que no me gusta, son los lugares con ruido, si me saturo, pero en general soy muy abierto. Me gusta estar solo para hacer mis cosas y me pierdo, pero si me gusta estar con gente de vez en cuando. Me agrada estar con personas que me hagan sentir cómodo, pero igual que todos los aspies el problema no es el querer socializar, sino no el no conseguir socializar. Siempre quise adaptarme, aunque jamás trate de ser alguien que no fuera, por eso no lo conseguí. En la facultad terminé en unas escaleras todos los días. Me sentía más cómodo ahí, con mi guitarra. Hubo un tiempo que conviví mucho, mi facultad es muy pequeña así que todos se conocían, pero siempre sentí que no encajaba. A mí no me gusta la soledad, soy muy introspectivo, me envuelvo en mi mundo, pero cuando salgo necesito tener a alguien con quien hablar. Tengo la fortuna de que mi mejor amigo es aspie, siempre lo busco para hablar, a veces tardo, más de un mes que no nos vemos, ni sé de él, como que nos “perdemos en nuestros mundos”, pero a veces necesito hablar con alguien para expresar mis pensamientos, con él lo puedo hacer, con otras personas no, si no lo tuviera a él me sentiría muy solo. Lo de “los aspies solitarios y que no les gusta convivir”, creo que es en parte un mito, aquí en mi ciudad nos reunimos y somos muy comunicativos, nos entendemos super bien, cada mes nos vemos y es genial, nos sentimos en casa porque podemos hablar de lo que nos gusta sin ser juzgados, cada uno tiene su área de interés, pero a todos nos encanta escuchar, es genial.

-Me parece que mucha gente para palear la soledad busca hacerse una rutina de adicción al trabajo o de actividades solitarias compulsivas. Eso es casi como amontonar la ropa sucia en el armario hasta que no da más y explota. Luego hay que lavar la ropa prenda por prenda y es un montonero que no da abasto. La analogía con la soledad sucede cuando nos hacemos adictos al trabajo, a la computadora, a las mascotas o a la religión, y siempre llega ese momento que nos encontramos desnudos frente a la soledad y nos deprimimos. No hay nada que reemplace el bienestar que produce la compañía humana en todas sus formas. Todo es mi punto de vista claro. Dicho esto, hace rato que me he propuesto como prioridad mejorar mis problemas de relación con mis pares. Interesante debate.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-Yo también puedo estar metida en mi casa como una ermitaña, y de repente salgo y soy súper alegre y divertida. Me sacó selfies o participo en algún taller, como el taller de cine en el que estoy ahora, y salgo con la cámara a entrevistar gente, canto, actuó etc. A veces me encanta salir y a veces me encierro en mi cascarón.

-Yo también necesito aislarme diariamente, sobre todo si estoy estresada o deprimida, pero en general, no concibo un día en que no tenga un ratito/ratazo  sólo para mí. He estado a punto de explotar, o he explotado directamente cuando las circunstancias o las personas no me han dejado "mi espacio".

-Mis hijos y mi familia saben, por experiencia, que si en esos momentos no me dejan sola, las cosas se pueden poner realmente "feas".

-He observado últimamente mi comportamiento: Soy introvertido y tiendo demasiado a aislarme de la sociedad; algo que veo no es conveniente, ya que lo hago varios días encerrado en mi apartamento, y a medida que pasa el tiempo de ese "aislamiento social", me voy encasillando más y más en mis pensamientos, los cuales son algo destructivos. El apartamento cada vez lo empiezo a ver más desordenado, mi alimentación empieza a ser algo monótona o deficiente; es como si entrara en un estado de hibernación. Poco a poco voy siendo más obsesivo, tuve que cerrar whatsapp por un tiempo, porque estaba siendo muy obsesivo, “cansón”, intenso, “molestón” con algunas personas. Por esos comportamientos que estoy consciente, son dañinos, he perdido o alejado a varias personas, aun así me es casi imposible evitar esos comportamientos, y eso que me esfuerzo demasiado en cambiar todo eso; están demasiado enraizados, pero cuando me obligo a salir y saco cualquier excusa (que a veces no hago caso y sigo encerrado), cuando me obligo a socializar, mi comportamiento cambia, y al otro día estoy un poco más alegre, con más ánimos, y hasta con pensamientos optimistas. Mis obsesiones, intensidades bajan, y hasta puedo dejar de escribir tanto o molestar, pero más que todo, eso pasa cuando converso horas con alguien que le gusta de mis temas (algo poco común en mi alrededor). Ayer conversé con alguien hasta altas horas de la noche, hasta me tuvo que echar, jaja, y hoy desperté con más ánimos. Me obligué a salir y ahora no quiero volver a mi apartamento.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-Me identifico demasiado hermano, pero sostengo que "la intensidad" es relativa, no somos aptos para todos los interlocutores. Hubo un tiempo, cuando el consumo casual de café me ayudaba a sobrevivir mejor las situaciones sociales, especialmente los encuentros uno a uno. Lo peor es cuando conoces gente que te hace salir una vez, para luego ignorarte y confrontarte alegando que no se reúnen lo suficiente... WTF? Afortunadamente aprendí a filtrar esa clase de personas y cuando me buscan, les ignoro o empiezo a actuar de manera que se alejen, pues no me agrada que me manipulen para que me sienta patético. Igual es demasiado engorroso abordar otras personas. Yo en lo personal me he llevado cada “numerito sorpresa”, que ya no sé qué pensar.

-Lo difícil de eso, es superar el sentimiento de intimidación al enfrentarse a una situación social en donde no puedes controlar nada, más de la mitad de las veces termino aislándome y pensando que acabe luego, que acabe luego ¿Tienes algún amigo? Yo he logrado salir del completo aislamiento social gracias a un par que aguantan mis constantes reclamos contra el mundo. Cuando estoy con ellas o salgo, me siento bastante bien y hablo mucho más que hace 5 años xD

-Yo a veces voy a lugares que sólo soporto 3 horas, me vuelvo a las 2 horas o me salgo a estar sola en el patio  y regreso a compartir cuando me siento mejor, o sea gestiono mis tiempos socializando. Y como hago un esfuerzo, exijo respeten mis tiempos.

-Hay que intentar buscar el equilibrio, a veces es necesario y sano recluirse un poco, pero no es sano aislarse completamente. Privarías al mundo de ti!

-¡Que se le va a ser! Mientras menos salimos, más queremos quedarnos, y cuando logramos salir, creemos que hemos descubierto la fórmula para empezar a hacerlo más seguido. Claro, hasta que volvemos a entrar y todo empieza otra vez. El incesante círculo del amanecer y el anochecer.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-La soledad se necesita al igual que la compañía, pues el deseo de aislarse siempre puede volverte más egoísta y vulnerable, por ejemplo: Estando solo no tendrás que soportar a nadie, pero cuando llega alguien bueno, no podrás lidiar con esa persona, pues todos tenemos defectos. Otra razón para no aislarte siempre, es que a veces al hundirnos demasiado en nosotros, nos envolvemos en nuestras ideas, sin posibilidad de entender al resto o verificar si uno está en un error, lo cual aumenta la inflexibilidad cognitiva, un rasgo común en el SA. En resumen, pensar en uno mismo todo el tiempo y estar solo todo el tiempo, puede debilitar y acostumbrarnos a centrarnos solo en nosotros mismos, lo cual influye en nuestra forma de ver la vida y el entorno.

-Cuando menos lo pensás, estás inserto socialmente, te aparece un trabajo donde sos capaz de hacerlo, o te aparece una mujer que se interesa por vos, y zasss! Los años de soledad te pasan la factura porque no has tenido el 'training' emocional que antecede a esa experiencia nueva que estás viviendo. El aislamiento es contraproducente. Yo creo que hay que socializar, muchas veces, con la simple idea de 'estar aprendiendo' de la gente, aunque no nos guste hacerlo mucho por convencimiento.

-¡Me pasa igual! Cuando me obligo a salir y socializar me baja la ansiedad, me pone más optimista y hasta con ganas de proyectar cosas, pero cuando me encierro mucho, me voy aislando y comienza todo un proceso contrario al primero mencionado, me asaltan pensamientos negativos y ansiedades. Hace bien ponerse en movimiento, el movimiento es vida, energía, creo. Te recomendaré algunas cosillas:
1) No te encierres, sal, aunque sea a un parque a tomar sol, te hará bien 
2) Hazte un horario y complétalo como compromiso por tres días, luego de ese tiempo, toma un pequeño descanso y vuelve a comprometerte por cuatro días. Te ayudará contra la procrastinación.
3) Busca hobbies por hacer, y haz una lista con aspectos negativos y positivos tanto de ti como de tu vida, los anotas en papeles separados y cada día quemas o botas a la basura uno de los papeles negativos y colocas en la muralla uno de los positivos, donde lo puedas ver siempre.
4) Por último para el desorden, te recomiendo que como hobbie aprendas el método para ordenar de Marie Kondo o Konami, busca información sobre éste y te mantendrás bastante entretenido en esto. Además encuentro que es ideal para mentes obsesivas como las de nosotros. 


Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:


Breve vídeo donde un adulto Asperger habla sobre la Fobia Social como comorbilidad: