domingo, 23 de abril de 2017

¿Qué ropa nos acomoda a las personas con Síndrome de Asperger?






La hipersensibilidad táctil juega un rol importante a la hora de usar una prenda de vestir. Una etiqueta, las costuras, una prenda muy rígida, gruesa o pesada, una textura muy áspera o de material sintético, un puño demasiado apretado, pueden resultar doloroso e insoportable de llevar, y en los niños con Síndrome de Asperger, se puede manifestar dicha incomodidad con llanto cada vez que usted lo vaya a vestir. Para evitar estos momentos de tensión e incomodidad, es recomendable que usted tome en cuenta, cada vez que le vaya a comprar ropa a su hijo, la textura de la prenda de vestir, que sea de telas naturales, liviana, holgada (quizás un pantalón de buzo en vez de un jeans), que sea del color de su agrado (los aspies podemos ser muy rígidos con los colores que nos gustan y los que no), franelas sin adornos pegados que pueden raspar en el interior, tener cuidado con las camisas porque el cuello puede ser muy áspero y la costura de los botones pueden molestar en la piel, calzoncillos que no se plieguen, calcetines que no se resbalen ni arruguen dentro de los zapatos, buscar ropas sin costuras, y cortar todas las etiquetas para que él no sienta dolor cada vez que le roce la piel. La idea es que el vestuario sea algo cómodo y no tortuoso para su hijo, y eso se verá reflejado al momento de vestirle.

En cuanto a cómo nos vestimos los adultos Asperger, no hay una tendencia única y exclusiva de aspies, porque somos personas ante todo y como tal, tenemos nuestros propios gustos y preferencias, lo que sí puede hacernos coincidir, es que preferimos la ropa cómoda, al menos para su uso diario, y somos poco asiduos a ir de compras para renovar el clóset, sobre todo cuando ya tenemos ropa y calzado en casa. En mi caso me produce mucho malestar tener que "vitrinear" para encontrar una prenda de vestir que me guste y luego tener que probármela hasta encontrar una que me quede bien. Es muy tedioso realizar esta actividad, no sólo porque lo considero una pérdida de tiempo y dinero, sino que también por la sobrecarga sensorial, ya sea por el exceso de ruidos en el ambiente, demasiada gente, estímulos visuales, o por el roce de las prendas de vestir al ser probadas. Es tanto el malestar, que en algunas ocasiones, de las pocas veces que he ido a comprar ropa, termino hartándome y yéndome del lugar sin comprar absolutamente nada, sólo con un enorme agotamiento y deseos de llegar pronto a casa para descansar de tanta sobrecarga sensorial. 

En cuanto a tomarme fotos, es otra actividad que no me agrada mucho, y si bien es cierto, tengo varias en mi facebook, es toda una odisea lograr una toma en que salga "como la gente", es que lo de la sonrisa no se me da muy bien, como que se me nota fingida (a no ser que me hayan "pillado" riéndome de verdad), pero arreglarme para una fotografía y verme bien, requiere de mucho esfuerzo, y es realmente agotador. La verdad no soy muy fotogénica y me cuesta saber qué hacer con mi postura corporal, no sé dónde poner mis piernas y mis brazos mientras estoy posando, y siento que me pesa el cuerpo tratando de parecer "relajada".

En este artículo mis compañeros aspies también tienen una opinión sobre cómo les gusta vestirse y qué piensan sobre tomarse fotografías (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


 ¿Qué ropa les gusta usar?


-Yo  buscaba ropa cómoda, útil y barata. Las modas me parecían una tontería. En una época también me dio por lo estrafalario. Hoy día le doy importancia a la imagen por utilidad, pero sería feliz sin tener que comprar ropa o elegirla, ojalá existiera un armario inteligente que te midiera y te pusiera cada mañana la ropa apropiada.

-Me daba todo igual jejeje, nunca he ido a la moda.

-A mí me atraía lo punk, cuanto más estrafalario, mejor. Me hacía yo misma los pendientes, alguna ropa, etc. Y cada vez que mi madre me obligaba a vestir y a peinarme "normal", me ponía tan nerviosa y con tanta ansiedad que muchas veces comenzaba a dar vueltas en círculo alrededor de las columnas, sin parar durante un buen rato largo.

-Nunca le vi la gracia de "vestir a la moda", siempre fue una tontera para mí. Prefería vestir como me sintiera mejor.

-Nunca vestí a la moda y nunca fui de comprar ropa. Aunque mis gustos solían ser bastante unisex y tuve mi época de vestirme onda 60. Pantalones y remeras desteñidos. Cintos de madera, etc. Pero por una obsesión con esa década.

-Poco me fijaba en la moda.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Yo, cuando era adolescente y más joven, parecía caricatura de una tira cómica o dibujo animado. Siempre andaba con la misma ropa, para nada me importaba la moda (era bien fea y suelta mi ropa). Ahora ya adulta, al contrario, ando pendiente de la ropa, de andar bien vestida (la marca de la ropa no me importa, o si es cara o barata, o si es de tiendas caras o ferias), si me queda bien (o pienso yo que me queda bien), me da lo mismo donde la compre (aun en tiendas de ropa americana), pero ahora me cuido de verme y sentirme bien.

-Yo fui punk, metalero, rockero y siempre buscaba desafiar los estándares de vestimenta impuestos por la sociedad.

-A mí me da igual la moda, me gusta crear mi propio estilo, vestir diferente a los demás me hace sentir bien.

-A mí me da igual, pero siempre busco ropa cómoda.

-Yo tengo un problema grande con la moda, en un principio simplemente no las seguía, pero al ver el efecto rebaño que causa ésta, creé como una especie de aversión a cualquier cosa que este dentro de lo más común, es casi inconsciente, incluso muchas veces hay cosas que me gustan pero que luego se transforman en moda y me dejan de gustar. Es tanto en ropa, comidas, estilo de vida y sobretodo en música, la cual es más invasiva. Es casi como una fobia, la cual tampoco es buena ya que me hace discriminar cuando no debo, pero bueno...

-Prácticamente nunca me ha gustado lo que está de moda, voy totalmente a mi estilo y por eso no me gusta ir a discos ni a bailes porque no me provoca bailar ni disfrutar con música que no me agrade. Con la ropa, me gusta lo hippie y todo que sea cómodo y que no llame la atención y cero tacones y poca bisutería.

-En realidad no me importaba como vestir, a veces era vistoso, otras totalmente sobrio, creo que dependía mucho de mi estado emocional y las personas con las que interactuara. Pero aun así no seguía normas, ni modas, pero si era algo inusual y el hecho de querer resaltar, creo que me hacía resaltar.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Siempre me visto exactamente igual. Soy muy complicado con la ropa, me gusta sentirme cómodo tanto por la forma o textura de las prendas en sí, como también en el hecho de "como me veo". Me gusta verme lo más delgado posible y siento que eso solo lo obtengo con una polera negra apretada y puesta por dentro del pantalón y unos pantalones de buzo también negro. Por lo mismo no me gusta abrigarme y rara vez ando con poleron o chaqueta, tiene que hacer mucho frío para ello. Obviamente no es exactamente la misma ropa cada día, sino que tengo varios modelos de exactamente la misma prenda. En cuanto a estilos, siempre me ha gustado "lo gótico" pero solo como subcultura estéticamente, por su "androginismo" ya que me agrada eso que a mi parecer se aleja de la "imagen de un macho bruto" y de que le da importancia a la búsqueda de una imagen como moda pero no en el sentido común y tópico de la sociedad (como de ser un tipo musculoso o una mujer rubia de pechos grandes y todo eso) pero de todas formas en la calle, no es algo que se nota en absoluto (creo) ni tampoco como subcultura socialmente, simplemente la imagen (que por otra parte no llevo en calle).

-En mi caso la moda, desde chico, ha sido uno de mis temas obsesión, y claro está de adolescente, y a la fecha, me interesa saber sobre las propuestas de los diseñadores, de igual forma observaba, y observo, aquellas tendencias que se muestran en las calles y a quienes considero como iconos de moda, pero, solo a modo de retroalimentación visual, ya que, siempre he desarrollado mi propio estilo ignorando si está de moda o no, cuido que mi outfit resalte aquellos rasgos que deseo resaltar, haciendo uso de los colores que me gustan y que en ese momento deseo usar.

-Me vestía siempre de negro, ahora que visten todos de negro, uso colores, no por llevar la contraria, solo porque cambiaron mis gustos.

-Siempre he vestido de negro, y amo las playeras con calaveras o de videojuegos. Creo que esos gustos nunca han cambiado en lo personal. Pero nunca vestía a la moda, de hecho creo que uso la misma ropa desde que tenía 17 años, con unos kilos de más claro.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Me da rabia gastar en ropa nueva si tengo ropa de mi talla, pero sé que la que tengo no está lustrosa y está pasada de moda. Finalmente compro, pero me da pena tirar lo viejo. Lo he solucionado donando todo lo que tiro. Si sé que va a seguir siendo útil en otro lado, dejo de sentirme mal al respecto. A mí sí me gusta usar lo nuevo, pero no tirar lo viejo, hasta que he empezado con la donación. Ahora veo la ropa nueva como inversión laboral y la eliminación de la antigua como redistribución de bienes.

-Tengo la misma camisa desde hace cerca de 10 años y recién la voy a renovar, y así tengo un montón de ropa; solo tengo un par de zapatos, la cantidad exacta de ropa. Tengo ropa nueva, pero no me gusta usarla. Me cuesta botar lo viejo, cuando aún se puede utilizar, y usar lo nuevo porque no me gusta que se maltrate.

-Yo compro ropa nueva pero me cuesta deshacerme de la anterior. Siempre digo: La voy a usar como pijama o para hacer ejercicios etc. No sé por qué, pero trato de buscarle un uso, aunque no lo tenga y termino con mínimo 4 maletas de ropa y lo mismo para mi pequeño hijo. Estoy tratando de comprar ahora, ropa clásica, los looks que van casi en todo momento o temporada: Casacas, jeans, ropa negra, etc. Cosas que no pasan de moda. Y con la ropa que aún me queda, se me ha ocurrido, para no tener exceso de ropa, juntar la mejor ropa para 2 semanas, es decir 14 pantalones, 14 poleras , etc. Parece poco cuando lo digo pero en espacio igual es bastante, pero quiero hacerme un sistema y no pasarme de eso, para crearme la rutina de ordenar (que tanto me cuesta hacerlo).

-No soporto tirar ni ropa, ni otra cosa que pueda tener algún uso o arreglarse. Lo de la donación siempre es la única cosa que me calma para tirar algo que me estorba o causa problemas si lo conservo. Cuando realmente no queda otra que tirarlo, tengo que hacerme un “autolavado de cerebro” para convertirlo en algo bueno, jejeje...no queda otra.

-Yo tengo ropa desde la secundaria, si cumple su función y me entra, la conservo, sólo compro cuando ya ha perdido su utilidad. Cabe aclarar tengo 44 años.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Mientras la ropa siga en buen estado, la sigo usando. No me guío en modas, sino en lo que a mí me gusta. Tendría que comprar ropa, pero detesto lidiar con la gente, los ladrones y los vendedores, pero más para mantener el "protocolo" esperado socialmente frente a la gente. Pero mientras la ropa me dure, no tengo problemas con que resulte extraño que use el mismo tipo de camisas o cualquier tipo de prenda.

-Tengo que comprar ropa nueva porque no me queda otro remedio, porque la vieja no me vale, pero aun así, no tiro la ropa vieja y la guardo hasta que me vuelva a valer.

-Yo suelo comprar la ropa que esté en oferta y no tengo mucho problema con ponerme lo nuevo si me acomoda bien, cuando hay algo que no me es cómodo, ahí si me cuesta ponérmelo. Siempre ha habido familiares que nos donan ropa y me encanta así como también donamos. A mi hija le cuesta muchísimo deshacerse de su ropa aunque no le quede, desarrolla un vínculo especial con su ropa jajaja y le cuesta aceptar la ropa nueva.

-Bueno, con el tiempo le cogí el hilo de donar algunas cosas que no usaba o porque me hacían ver más adolescente de lo que la gente piensa que soy. Tengo 25 y la mayoría cree que soy menor de edad. Si le digo mi edad ponen “cara de infarto” y no me creen. Y volviendo al tema de la ropa, me duran mucho o se conservan bien. Tengo una falda desde hace unos 14 años y esta igualita, y aún la uso ¡Me encanta!

-También me apena deshacerme de lo viejo, yo conservo hasta la envoltura de un caramelo que me invitó mi ex hace varios años, para mí esas "pequeñeces" tienen valor sentimental. La ropa vieja que tengo también, para mí es como armadura que me acompañó durante momentos importantes de mi vida.

-Yo tengo una camisa toda rota y vieja ¡No la tiro! mis botas viejas las usé por más de 5 años y me las tiraban y las sacaba de la basura, aun las tengo. Cuando las cambié, fue por un par igual, pero nuevas, las usé la misma cantidad de tiempo que las anteriores. Las tengo aún. 


Fotografía: Camilo Cuevas.

¿Suelen sonreír en las fotografías?



-Una de las cosas que más aborrezco de las reuniones, cumpleaños, etc. Es el momento de las fotos. Entonces en ese momento esfuerzo una mueca con la boca y deseo que todo pase rápido. Hasta hace un tiempo, no me molestaban todas estas situaciones, o los reclamos derivados de ellas. Pero me hacen cada vez peor.

-Me acostumbré a sonreír pero nunca falta el que se queja de que mi sonrisa es muy forzada. De chiquita tendía a poner una especie de mueca, salvo casos muy puntuales (por lo general cuando había algún animal, no humano cerca). Ahora sonrío. A veces me sale y a veces queda tipo mueca.

-Eso mismo, a mí me hacen reír si me muestran un gato o un perro, del resto me sale como una mueca.

-También me cuesta sonreír para las fotos. Para hacerlo tengo que tener un motivo, si no, es hacer muecas. A veces practico en el espejo, reír para las fotos. Para la gente es muy importante ese gesto.

-No me gusta sacarme fotos, pero hay excepciones, Por ejemplo: Hace poco conocí personas muy copadas en un grupo y nos juntamos en un bar para conocernos. En la juntada nos sacamos una foto para recordar aquel momento excepcional. No obstante, no suelo sonreír mucho y mis sonrisas son meramente forzadas en las fotos.

-Me carga sonreír en las fotos pero la mayoría de las veces lo hago. Pocas veces es una risa o sonrisa genuina. También me incomoda hacer poses, a la gente le encanta, pero es tan difícil hacerlo, siempre me siento forzada a hacer algo que no me gusta.

-Sólo cuando es una fotografía de un evento social. En las fotos tipo carnet suelo salir serio.

-Pues lo intento, pero a veces me cuesta mucho sonreír y no sé por qué.


Fotografía: Camilo Cuevas.



-De niña no, y no me gustaba ni que me tomarán fotos, pero mi mamá me hizo cambiar de idea al respecto y hasta practique mi sonrisa frente al espejo (porque antes tampoco me gustaba ni mirarme al espejo) y ahora poseo una sonrisa espontánea que me sale ahora de manera natural.

-En las fotos de niño nunca salgo sonriendo; de grande sí, pero es fingido.

-No me gusta posar para fotos ni fingir emociones.

-No me gusta salir en fotos. Pero no es difícil separar los labios y contraer los músculos faciales.

-Es importante practicar sonreír frente al espejo, la sonrisa ayuda en muchas situaciones, para conseguir pareja, cuando preguntas una dirección, cuando pides algo, cuando haces trámites legales, etc. La sonrisa baja la tensión y mejora la actitud del interlocutor, sabemos que es fingida y claro que podemos andar con nuestra típica cara neutra de siempre, pero sacarle provecho a una situación con una sonrisa es la diferencia entre el fracaso y el éxito.

-Sonreír, ¿no sé por qué les es tan relevante tener que mostrar la dentadura o aparentar alegría con ello? Además mi dentadura no es digna de ser mostrada, es casi horrible... no me gusta exponerla, y si se molestan... problema suyo, no mío.

-Yo soy apuesto, con solo hacer una pequeña mueca ya salgo bien (re creído era, jaja). Creo que se trata de no aparentar, ni de irse a un extremo o a otro. Te piden salir en una foto, no lo piensas, posas, haces un gesto agradable, y luego te olvidas y te vas. Así hago yo, lo tengo tan automatizado que no me hago problema de cómo me veo o como me ven.

-El chiste es mostrar los dientes ya que se me ven bien.

-No poso en las fotos, si me las toman, que sea haciendo lo que debo hacer. Las fotos me gustan para recordar detalles de los paisajes o eventos en los que estuve; me trasladan al momento y veo todo de nuevo, hasta lo que no sale en la foto, pero en mis ojos sí...


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Dado que me dedico a la actuación, he desarrollado cierta tolerancia hacia que me tomen fotos, pero en general, el hecho de que me tomen fotos no me molesta, es más, me resulta indiferente, pero lo que sí me enoja y de sobremanera es el rollito de: Sonríe, ríete, y todas las bromas y comentarios, a mi parecer estúpidos y fuera de lugar, que todo mundo hace para provocar la sonrisa. Cuando tengo que hacer fotos para promover alguna obra en la participo, me meto en el personaje y ya, o sea, fuera del escenario no me nace ni me sale sonreír en una foto.

-Yo también detesto las fotos y que me obliguen a reírme, digo no han contado ningún chiste ¿Por qué reírme en una foto? O cuando daba servicios en una empresa, hace muchos años, que me obligaban a sonreír, aunque mi día estuviera hecho una porquería. Las fotos no me gustan, de hecho en mi perfil ni tengo, aisladamente coloco alguna o la muestro a alguien. Me considero muy feo, no me gusta ni mi boca, ni mi cabello, ni mi nariz, no me gusta mi cara de perfil, así que prefiero no mostrarme para nada, lucho porque me consideren por lo que pienso o escribo principalmente.

-Yo detesto que me saquen fotos, nunca me gustó. Con sonrisa o sin sonrisa, no hay diferencia, no me gusta salir en fotos y punto.

-A mí me molesta tomarme hasta un selfie, en serio, no le encuentro sentido, en las fotos suelo salir muy mal.

-A mí tampoco me gusta sacarme foto, aunque ya aprendí a ser tolerante con ese tema. Ahora me saco fotos de vez en cuando.

-Yo dejo que el momento fluya, si sonrío o no, en la foto se verá...


Para finalizar este artículo, en cuanto al tema del vestuario, quisiera aportar un dato: Si bien es cierto que tanto varones como mujeres aspies preferimos la ropa cómoda, incluso varios tenemos un “apego” a ciertas prendas que nos rehusamos a cambiar, quiero hacer énfasis en que SÍ existen mujeres aspies que les gusta y les interesa vestirse y verse femenina para algunas ocasiones, aunque lo más probable es que no sea algo que se haga muy seguido. Una vez más quiero recordar que aparte de las características del Síndrome de Asperger, también existen las características personales.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:


Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:

sábado, 15 de abril de 2017

Las visitas y las reuniones sociales para un aspie.



Película en donde la protagonista es autista.



Cuando se trata de socializar, la diferencia con las personas neurotípicas, es que los aspies nos saturamos rápidamente, por lo cual necesitamos aislarnos frecuentemente para “recargar pilas”, porque, aunque no lo parezca, igual no nos es tan fácil la interacción social. Necesitamos de ese “descanso”, porque en realidad no le damos mucha importancia a esto de juntarnos con otros, ni a las típicas salidas para “compartir”. 
Hay ocasiones en que nos sentimos tan “saturados” por el exceso de estímulos ambientales, que buscamos nuestra zona de confort en donde damos rienda suelta a nuestros intereses restringidos y que probablemente los demás no compartan, y eso no nos hace “amargados”, sólo necesitamos de nuestro espacio y no sentirnos obligados a socializar como lo hacen los demás. Podemos socializar, si queremos, pero a nuestro propio ritmo.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


¿Te gustan las visitas?


-Odio las visitas. Las tolero un corto tiempo pero no soporto cuando se extienden y parece que nunca se irán. La gente disfruta hablar cosas sin importancia. Yo siento que he perdido un día sin poder hacer mis "cosas" ya organizadas en mi cabeza.

-Si mis padres tienen alguna visita, tengo la reputación de esconderme en el cuarto y una de mis gatas se une en la evasiva a visitas. Tampoco me gusta la televisión, prácticamente es la principal razón por la cual no me gusta "comer en familia".

-Yo cuando estoy enojada o cuando me deprimo, no deseo recibir, ni visitar, ni ver a nadie. Me vuelvo bastante ermitaña, es más, si no me hablan por el face, tampoco les hablo, jejeje. Me parece curioso expresarlo, a veces uno se guarda esas cosas para sí.

-El tema también es por ejemplo: Yo apagué la TV en abril de 2006 y se puede decir que no la he vuelto a encender. Pero la gente viene y se ponen a ver la TV, que a mí me pone nervioso porque no hace más que ruido (en todos los sentidos, no solo el sonoro, pues en general la parrilla es vacía de información). O les gusta charlar de efemérides que siempre se repiten durante años y años; siempre las mismas cosas que acaban saturándote, como si estuviese escuchando la misma canción día tras día durante toda tu vida. Esto por poner dos ejemplos que me vienen ahora a la cabeza. O las fiestas de los lugares, todos los años la misma procesión; parece que fue hace dos días cuando se hizo exactamente lo mismo y otra vez igual año tras año. Yo creo que es como si la memoria de la gente se dilatara y percibieran los hechos mucho más separados en el tiempo y no se les hacen monótonos. Pues prefieres hacer otra cosa y como la gente no quiere salirse de sus hábitos tampoco lo puedes compartir.

-A mí tampoco me gusta hablar de cosas que no me interesan, sobre todo cuando algún desconocido en la calle quiere darme charla y me quiere sacar información.

-Mi mayor “shock” es cuando llegan visitas. Odio cuando recién llegan, y el día antes ya sufro de ansiedad. Pero lo peor, y que me da ataque, es cuando llegan sin avisar!!! Mejor que me tragara la tierra.


Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

¿Qué haces en una reunión social?


-Hay cosas que me molestan de las fiestas y reuniones, y una es que generalmente a nadie le importa lo que digo, a no ser que sean payasadas, por lo que me dedico a bailar o a ayudar a servir o a cantar, y si no hay nada que hacer...me voy calladita.

-Soy de las personas que va a una fiesta, me siento cerca de la mesa de comida y ahí me quedo jajajajajajajajaja. Bueno en realidad no voy a fiestas, pero cuando iba a alguna, era adolescente.

-Yo por mi parte no suelo conversar con mis vecinos y soy poco dado a participar en conversaciones con la gente. Más bien si no es otra persona que no conozca que se dirija a mí no converso con ella. Si veo una chica y quiero decirle algo, la lengua literalmente se me traba y me bloqueo.

-Una vez me querían poner a bailar reggaeton, y mejor me fui a refugiarme, y salí hasta que todos se estaban yendo. El baño es el mejor lugar para esconderse.

-Yo suelo ser bueno como mucho en un grupo de hasta 3 personas. Lo que me “rompe soberanamente”, es cuando estamos en una reunión o en una cena de muchas personas, y todos están en sintonía aportando chistes y vivencias y ahí uno se ve forzado a 'histrionizarse', de lo contrario quedas mal al frente de todo el jolgorio.

-Para mí, lo primero que no me gusta hacer es saludar a cada una de las personas de un grupo, uno por uno repetitivamente como robot. Lo que me gusta hacer en esos casos es saludar con la mano desde lejos, haciendo un movimiento semicircular de izquierda a derecho, tan amplio como se vea el grupo, desde mi perspectiva visual.

-A veces no hay remedio y toca hacer lo mejor que se pueda. Lo del baile es lo peor, yo nunca me he podido sentir cómodo con eso y han tratado de enseñarme muchas veces. De resto toca aprender técnicas de relajación y concentrarse en la postura y en la entonación.

-Hubo una ocasión que nos reunimos varios comités en un restaurante a dar una conferencia de prensa. Otras personas iban hablar, yo no. Al finalizar sólo me dijeron: “Espera no te vayas, siéntate que van a hablar contigo”. No sabía quién o quiénes, acepté. Cual va siendo mi sorpresa, cuando me doy cuenta que era de la prensa de la TELEVISIÓN!!! Noooooo !! Una cámara!! Ni modo, me entrevistaron y salí en la televisión.

Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.


-Cuando hay mucha gente, sobre todo cuando no la conozco, o los temas de conversación no son los que me gustan o estoy hablando con más de dos personas al mismo tiempo, es tal estrés que mi único "mecanismo de defensa" es guardar silencio y poner una sonrisa (parece más una mueca) y dejo que los demás hablen.

-Cuando hay mucha gente, sobre todo cuando no la conozco, o los temas de conversación no son los que me gustan o estoy hablando con más de dos personas al mismo tiempo, es tal estrés que mi único "mecanismo de defensa" es guardar silencio y poner una sonrisa (parece más una mueca) y dejo que los demás hablen.

-Es muy incómodo para mí tener que estar a la vista de tanta gente. Lo bueno es que el callarme y ponerme serio aparta a la mayoría de las personas de mí. El problema es cuando aparece el típico "alma de la fiesta " y pretende incluirme a la sociedad en contra de mi voluntad. Nunca lo logran, porque jamás hago lo que no quiero y menos bajo insistencia. Me encanta estar aparte de todos.

-A más gente a mi alrededor, mas callada y seria me pongo. Me han dicho que la expresión de mi cara en esos momentos es extraña y siempre salen con un: “¿Qué te pasa?” Y yo: “Nada ¿por qué?”  Y ellos: “Es que tienes una cara”. La semana pasada hubo en casa de mis suegros una reunión familiar, alrededor de 15 personas, y yo calladísima y como sin saber qué hacer. Mi suegro me preguntó que me pasaba y yo le dije que nada. A lo que él dijo: “Yo sé que te pasa algo porque tú no eres así”. Acto seguido se fue a compartir con otros en la fiesta (qué bueno!!!). Cuando se lo comenté a mi esposo le dije que lo que mi suegro no sabe es que mi personalidad callada y meditabunda es la verdadera yo, la otra, la que él ve una vez a la semana, es la careta social.

-Este año me pasó dos veces de que me dijeran que tengo cara de estar enojado y que soy bastante antipático (sic). La verdad yo, en esas situaciones, trato de ser lo más agradable posible, pero parece que no lo estoy haciendo bien.

-Para mí la palabra " salir" es tan difícil como para un bebé la palabra " caminar", o para un pájaro la palabra " hablar". Entonces lo que hago es dejarla tranquila, que se diluya con las horas, mientras me repito: "Ya expliqué una vez por qué no me gusta salir, no lo explico más".

Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

Sobre las celebraciones de Fiestas Patrias:


-Lo celebro en la tarde, no en la noche por lo que aprovecho de comer todas las ricas comidas propias para esa fecha. Y con celebrar me refiero a comer, nada más. Las fiestas patrias para mi es comer todas las comidas deliciosas del país. También es mi día favorito festivo, porque además no lo celebro en la noche, sino en el día primaveral de esa fecha (que queda poco para que llegue). Y la navidad no me gusta para nada, solo es gasto de plata y mucho menos me gusta año nuevo, le tengo pánico a la cuenta regresiva, es por eso que el año pasado me fui sola a pasar el año nuevo a una playa en Con Con llamada La Boca, me puse un tanto alejada de la gente, era yo, de noche frente al mar y una luna maravillosa, la música se escuchaba a lo lejos, y la cuenta regresiva nunca la escuché. Lo mejor es que como ponen fuegos artificiales por toda la costa, exactamente frente a mi estaban los fuegos, no había nada delante de mí, solo el mar, era como si esos fuegos hubiesen sido puestos solo para mí. Fue algo maravilloso.

-Me abstengo de toda celebración, partiendo del hecho que en mi país se celebra el inicio de la lucha armada no la consumación, desde ahí se me hace absurdo celebrar. Lo que si me gusta es ver el desfile militar.

-No celebro, pero reflexiono sobre la idea de vivir en un Estado cuyo nombre está basado en una civilización opresora que fue exterminada por los otros pueblos indígenas.

-Yo no hago nada en especial sólo disfruto del día feriado en mi casa.

-No celebro, es como otro día, solo que con gente que hace bulla afuera buscando un pretexto para beber, aparte ni las fechas recuerdo XD.

-A mí no me divierten las fiestas patrias de mi país, son sólo un día que no tengo que trabajar, ni levantarme temprano. En cambio de la navidad, me gusta todo. Las decoraciones, la comida y los fuegos artificiales.

-Las fiestas patrias me las hacían festejar disfrazándome para los actos, me gustaba porque era el momento en que mis compañeros no se burlaban de mí ni me dejaban sola, porque todos estábamos participando y los niños querían lucirse ante sus madres. Cuando más grande lo que me importaba era para descansar de la escuela y cuando trabajaba prefería ir al trabajo para que me paguen doble.

Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

¿Es común bloquearse?


-Literalmente no sé qué hacer en algunas situaciones. Me vuelvo una estatua y lo único que quisiera en esos momentos es poner retroceso a ese día para ver si las cosas son distintas y, por ende, quizás más fáciles. A veces soy nulo ante situaciones cotidianas y frío ante situaciones de emergencia.

-Sí, si hay alguna situación social imprevista o muy incómoda para mí, al punto de aislarme completamente y casi no interactuar con nadie, lo peor es darse cuenta de lo que está pasando y no poder hacer nada y que la gente te mire como bicho raro.

-Sí me pasa, especialmente cuando estoy bajo presión, en un ambiente tenso o cuando me dan a la vez una orden y contraorden... llego a quedarme tieso y mudo.

-También. Frente a determinadas (muchas) situaciones me bloqueo (quedo anulada, ausente) y no reacciono. Es terrible, especialmente cuando urge actuar y no sé cómo. Por otro lado, en otras situaciones en las que la mayoría de las personas se quedan "congeladas", soy rápida de reflejos para solucionar las distintas contingencias (más pragmática). Medio raro esto.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

sábado, 8 de abril de 2017

¿Los aspies socializamos?






¿Qué determina que un aspie no sea “bueno” para socializar? 
Hay que tomar en cuenta que a algunos no nos gusta realizar actividades en las que consideramos y/o los demás consideran que “no somos buenos”. Las malas experiencias previas, en donde un aspie se ha visto ignorado y/o rechazado, puede aislarlo totalmente, y eso conlleva a que no desarrolle esas habilidades, porque sin práctica, no hay aprendizaje. Es como un círculo vicioso: No me comunico con los demás porque “soy malo” para eso, por lo tanto no busco o no acepto las instancias para poder practicar la socialización. Esto puede llevar a un aspie a sentirse solitario y despreciado, y en algunas ocasiones, desarrollar una fobia hacia las personas. Por esta razón es importante contar con las terapias adecuadas desde la niñez, para que de esa manera, la persona Asperger pueda contar con las herramientas sociales necesarias para este complejo mundo de las interacciones sociales.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


¿Ustedes socializan?


-Siempre en mi vida he buscado estar ocupado, pero no socializando. Evito mucho las actividades que impliquen cercanía o contactos íntimos. Ahora de adulto me dedico a hacer trámites varios: Desde pagar las facturas hasta llevar el auto al taller mecánico. Actividades que no impliquen "lazos estrechos" con la gente. No puedo decir el por qué exactamente he conformado mi manera de ser de esta manera, ¿serán traumas? ¿Cuestiones no resueltas? Vaya uno a saber. A mí también me gusta la soledad para producir y crear. Un ejemplo es que son las 5 AM, y me he pasado la noche estudiando. Las mejores creaciones que han salido de mí, han sido inspiradas en noches de desvelo y en estados de alejamiento emocional con la gente. Aunque a veces la motivación puede decaer y es ahí cuando la soledad se vuelve agobiante porque no tenemos nada que nos entretenga y los reproches del aislamiento aparecen. En mi caso particular lo he aprendido a llevar de esa manera. Cuando la soledad se me vuelve un obstáculo, es hora de volver al ruedo social.

-No es que quiera ser de bares como muchos de los demás, sólo un poco más tomado en cuenta socialmente, y no sólo por ser el de recados o el que le toca esto.

Fotografía: Camilo Cuevas.


-Yo he estado intentando hacer las cosas sin pensar tanto, me he dado cuenta que este mundo no es muy benévolo con los pensantes.

-En general me siento cómodo con el silencio, y si hablo no lo hago con objetivos sociales, salvo que sea en el ámbito laboral y demás. Pregunto directamente lo que me interesa/intriga, o cuento lo que disfruto contando.

-A mí me agrada más la compañía, pero es cierto que la soledad te permite meditar, tener contacto con tu interior y hablar con Dios.

-Yo a veces voy a lugares que sólo soporto 3 horas, me vuelvo a las 2 horas o me salgo a estar sola en el patio  y regreso a compartir cuando me siento mejor, o sea gestiono mis tiempos socializando. Y como hago un esfuerzo, exijo respeten mis tiempos.

-Yo soy sociable si me siento cómodo, lo que no me gusta, son los lugares con ruido, si me saturo, pero en general soy muy abierto. Me gusta estar solo para hacer mis cosas y me pierdo, pero si me gusta estar con gente de vez en cuando. Me agrada estar con personas que me hagan sentir cómodo, pero igual que todos los aspies el problema no es el querer socializar, sino no el no conseguir socializar. Siempre quise adaptarme, aunque jamás trate de ser alguien que no fuera, por eso no lo conseguí. En la facultad terminé en unas escaleras todos los días. Me sentía más cómodo ahí, con mi guitarra. Hubo un tiempo que conviví mucho, mi facultad es muy pequeña así que todos se conocían, pero siempre sentí que no encajaba. A mí no me gusta la soledad, soy muy introspectivo, me envuelvo en mi mundo, pero cuando salgo necesito tener a alguien con quien hablar. Tengo la fortuna de que mi mejor amigo es aspie, siempre lo busco para hablar, a veces tardo, más de un mes que no nos vemos, ni sé de él, como que nos “perdemos en nuestros mundos”, pero a veces necesito hablar con alguien para expresar mis pensamientos, con él lo puedo hacer, con otras personas no, si no lo tuviera a él me sentiría muy solo. Lo de “los aspies solitarios y que no les gusta convivir”, creo que es en parte un mito, aquí en mi ciudad nos reunimos y somos muy comunicativos, nos entendemos super bien, cada mes nos vemos y es genial, nos sentimos en casa porque podemos hablar de lo que nos gusta sin ser juzgados, cada uno tiene su área de interés, pero a todos nos encanta escuchar, es genial.

Fotografía: Camilo Cuevas.


-He observado últimamente mi comportamiento: Soy introvertido y tiendo demasiado a aislarme de la sociedad; algo que veo no es conveniente, ya que lo hago varios días encerrado en mi apartamento, y a medida que pasa el tiempo de ese "aislamiento social", me voy encasillando más y más en mis pensamientos, los cuales son algo destructivos. El apartamento cada vez lo empiezo a ver más desordenado, mi alimentación empieza a ser algo monótona o deficiente; es como si entrara en un estado de hibernación. Poco a poco voy siendo más obsesivo, tuve que cerrar whatsapp por un tiempo, porque estaba siendo muy obsesivo, “cansón”, intenso, “molestón” con algunas personas. Por esos comportamientos que estoy consciente, son dañinos, he perdido o alejado a varias personas, aun así me es casi imposible evitar esos comportamientos, y eso que me esfuerzo demasiado en cambiar todo eso; están demasiado enraizados, pero cuando me obligo a salir y saco cualquier excusa (que a veces no hago caso y sigo encerrado), cuando me obligo a socializar, mi comportamiento cambia, y al otro día estoy un poco más alegre, con más ánimos, y hasta con pensamientos optimistas. Mis obsesiones, intensidades bajan, y hasta puedo dejar de escribir tanto o molestar, pero más que todo, eso pasa cuando converso horas con alguien que le gusta de mis temas (algo poco común en mi alrededor). Ayer conversé con alguien hasta altas horas de la noche, hasta me tuvo que echar, jaja, y hoy desperté con más ánimos. Me obligué a salir y ahora no quiero volver a mi apartamento.

-Me identifico demasiado hermano, pero sostengo que "la intensidad" es relativa, no somos aptos para todos los interlocutores. Hubo un tiempo, cuando el consumo casual de café me ayudaba a sobrevivir mejor las situaciones sociales, especialmente los encuentros uno a uno. Lo peor es cuando conoces gente que te hace salir una vez, para luego ignorarte y confrontarte alegando que no se reúnen lo suficiente... WTF? Afortunadamente aprendí a filtrar esa clase de personas y cuando me buscan, les ignoro o empiezo a actuar de manera que se alejen, pues no me agrada que me manipulen para que me sienta patético. Igual es demasiado engorroso abordar otras personas. Yo en lo personal me he llevado cada “numerito sorpresa”, que ya no sé qué pensar.

Fotografía: Camilo Cuevas.


 -Yo también puedo estar metida en mi casa como una ermitaña, y de repente salgo y soy súper alegre y divertida. Me sacó selfies o participo en algún taller, como el taller de cine en el que estoy ahora, y salgo con la cámara a entrevistar gente, canto, actuó etc. A veces me encanta salir y a veces me encierro en mi cascarón.

-No entiendo a veces cómo la gente se pone de acuerdo para reunirse, ni entiendo cómo se divierten, además, no entiendo de dónde sacan dinero para hacerlo. Me gustaría que mis padres me dejaran pasar la noche en otro lado sin respingar, nomás avisarles que estaré bien. Tengo 27 años de edad, no 15, anhelo una vida social normal como las demás personas neurotípicas.

-Yo tengo 23 y no me dejan salir, a veces quiero morir de la rabia y depresión, pero luego me ducho y se me pasa, o entro al face, escucho música y así me voy calmando; como también hablo con alguien que me agrade mucho, le cuento como me siento y así sucesivamente.

-Pero vaya, lo mejor es salir con amigos de fiesta muchas veces para conocer a otra gente y que te conozcan y para aprender cómo funciona la gente que sale. Aunque ser amable y simpático yo creo que es más que suficiente para gustar a los demás.

-Lo difícil de eso, es superar el sentimiento de intimidación al enfrentarse a una situación social en donde no puedes controlar nada, más de la mitad de las veces termino aislándome y pensando que acabe luego, que acabe luego ¿Tienes algún amigo? Yo he logrado salir del completo aislamiento social gracias a un par que aguantan mis constantes reclamos contra el mundo. Cuando estoy con ellas o salgo, me siento bastante bien y hablo mucho más que hace 5 años xD

-Hay que intentar buscar el equilibrio, a veces es necesario y sano recluirse un poco, pero no es sano aislarse completamente. Privarías al mundo de ti!

Fotografía: Camilo Cuevas.


-¡Que se le va a ser! Mientras menos salimos, más queremos quedarnos, y cuando logramos salir, creemos que hemos descubierto la fórmula para empezar a hacerlo más seguido. Claro, hasta que volvemos a entrar y todo empieza otra vez. El incesante círculo del amanecer y el anochecer.

-Cuando menos lo pensás, estás inserto socialmente, te aparece un trabajo donde sos capaz de hacerlo, o te aparece una mujer que se interesa por vos, y zasss! Los años de soledad te pasan la factura porque no has tenido el 'training' emocional que antecede a esa experiencia nueva que estás viviendo. El aislamiento es contraproducente. Yo creo que hay que socializar, muchas veces, con la simple idea de 'estar aprendiendo' de la gente, aunque no nos guste hacerlo mucho por convencimiento.

-¡Me pasa igual! Cuando me obligo a salir y socializar me baja la ansiedad, me pone más optimista y hasta con ganas de proyectar cosas, pero cuando me encierro mucho, me voy aislando y comienza todo un proceso contrario al primero mencionado, me asaltan pensamientos negativos y ansiedades. Hace bien ponerse en movimiento, el movimiento es vida, energía, creo. Te recomendaré algunas cosillas:

1) No te encierres, sal, aunque sea a un parque a tomar sol, te hará bien 
2) Hazte un horario y complétalo como compromiso por tres días, luego de ese tiempo, toma un pequeño descanso y vuelve a comprometerte por cuatro días. Te ayudará contra la procrastinación.
3) Busca hobbies por hacer, y haz una lista con aspectos negativos y positivos tanto de ti como de tu vida, los anotas en papeles separados y cada día quemas o botas a la basura uno de los papeles negativos y colocas en la muralla uno de los positivos, donde lo puedas ver siempre.
4) Por último para el desorden, te recomiendo que como hobbie aprendas el método para ordenar de Marie Kondo o Konami, busca información sobre éste y te mantendrás bastante entretenido en esto. Además encuentro que es ideal para mentes obsesivas como las de nosotros. 

Fotografía: Camilo Cuevas.

 ¿Qué hacer para comenzar a socializar?


-Todo empieza por la empatía. Siempre buscar algo que te atraiga de la otra persona, aunque sea hablar de la corriente alterna y de la continua. Luego el contacto te va llevando sólo a donde tiene que ir. Vale para una amistad o para una chica que te guste.

-Si no sales, obvio que no vas a tener vida social.

-Para salir y conocer a alguien, quizás se trate de hacer alguna actividad deportiva, hacerse miembro de un club, aprender a volar helicópteros, estudiar matemática pura, alistarse en el ejército, ofrecerse de voluntario para aplacar la ira de los dioses y permitir que nos lancen a un volcán con lava ardiente...No sé, se me ocurren varias cosas...

-Si no rompemos la burbuja, será tan difícil lograr las cosas. Lo importante es romperla, así se lleve poco o mucho tiempo; en nuestra naturaleza esta la diferencia, ese llamado distinto que hace que la esencia de cada uno de nosotros tenga la capacidad de hacer cosas asombrosamente extraordinarias y a veces se desconocen.

-Creo que nunca es tarde para cumplir metas, cualquiera que ésta sea. Yo casi voy para los 40 años y todavía no veo que nadie me excluya por la edad. Me queda mucha “pila” para hacer millones de cosas más.

-Aprende a inventar cosas, decir chistes, inventar tonterías. A nosotros nos cuesta la charla informal. Pero si tú vieras la cantidad de gente que 'rellena' huecos con charla insustancial, sabrías que no son pocas. Aprende a ser ocurrente.

-Sólo ahora, a mis 33 años, estoy logrando progresos que debería de estar sucediendo cuando tenía 18. Siento gran parte de mi vida desperdiciada, solo hasta ahora he podido mejorar mi comportamiento social y hasta he pensado en quizás conseguir un trabajo. He sido de suerte al tener novia.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Creo que mucho va en la actitud que tenemos ante la vida y ante las adversidades.

-Yo a mis 33, estaba en la flor de mi vida, sentía que no había límites para lo que podía hacer, y todavía pienso lo mismo, solo hay que mirar adentro de uno y dejar de lamerse las heridas.

-En cuanto a la tentación de "aislarse" de los NT, tampoco es la solución. Los grupos de pertenencia Asperger son muy útiles para ayudarnos entre nosotros (siempre y cuando estén bien coordinados) Pero también hay que realizar otras actividades en conjunto con el resto de la sociedad. Seguir actividades, estudios y cursos relacionados con tu hobbie, pueden ser muy buenos para socializar con neurotípicos., ya que en tu área es dónde vas a destacar y las singularidades pasan a un segundo plano.

-En mi caso, desde mi adolescencia decidí simplemente ser yo, vivir a mi gusto y manera, ignorando absurdos prejuicios o sistemas de creencias que solo me generaban, y generan desacuerdos y malestar. Soy desinhibido, no por ser extrovertido y/o sociable, sino porque soy como soy, sin filtros ni tapujos, haciendo caso omiso a quienes solo opinan o hablan sin conocimiento de causa.

-Lo que te propongo para que de a poco te insertes en la dinámica social, es ir con lo que se llama la "exposición gradual". La socialización es algo que a nosotros no nos gusta de plano o nos da pereza, pero es en gran parte porque tampoco la ejercitamos y nos da miedo arrancar. Al principio creemos que es algo imposible, y de hecho lo es, si de repente nos proponemos trabajar 8 horas diarias en una empresa. La estrategia de usar el "amigo sombra", o usar una persona de tu máxima confianza para por lo menos ir a hacer algo dos veces por semana un par de horas. Después hacer eso mismo, pero sólo, así sucesivamente. La confianza en uno mismo se va construyendo con pequeños pasos, medidos y con paciencia. De a poco vas a ir adquiriendo más autoestima para ir poniéndote metas más grandes y te vas a ir dando cuenta que las cosas no son como la mente de uno las crea, son muchos más simples en realidad. Por eso, cada uno sabe de los recursos que tiene y a qué echarle mano. 


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Yo actualmente estoy en alza. Estoy de a poco socializado más y acomodándome en la sociedad. Los días de depresión se están haciendo cada vez menos frecuentes.

-Tuve que re-inventarme en mi trabajo. Con casi 40 años no me quedó otro remedio que marcharme de la empresa donde trabajaba como secretaria y no sabía hacer otra cosa, así que me puse las “pilas” y aprendí un nuevo oficio. Además, no sólo soy Asperger, también sufro una minusvalía física, pero a pesar de ello, hay que seguir adelante. Por otro lado, al igual que nos ocurre a muchos Aspies, tengo un poco de fobia social, pero entiendo que es un problema que hay que superar porque estamos obligados a vivir en sociedad. Si quieres un consejo para superar ese problema, a mí me está ayudando mucho asistir a clases de bailes de salón; me sirven para conocer a otras personas y para perder el "miedo" al contacto físico. Os lo recomiendo.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:


Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger: