miércoles, 22 de marzo de 2017

Los hábitos de higiene desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


Recuerdo que cuando era pequeña, cada vez que me bañaban hacía escándalos, sobre todo cuando el agua que me tiraban con un balde caía en mi rostro. Desde pequeña hasta ahora, no soporto el agua en mi rostro, me pesa y siento que me "ahogo". Me bañaron hasta los 8 años, luego esa responsabilidad supuestamente sería mía, pero nunca me bañé voluntariamente; lo mismo con el cepillado de dientes, fue tanto el descuido que llegado los 20 años, tenía un "caos" en mi dentadura, así que luego de muchas tortuosas horas con el dentista, tuve que aprender a nunca más descuidar mi higiene bucal. Recuerdo que siempre me estaban mandando a lavar los dientes y a bañarme también, porque si no, simplemente lo olvidaba. Y ni hablar de cambiarme la ropa voluntariamente, podía pasar más de una semana con la misma ropa, hasta que me hacían ver que era una “cochina” por no cambiarme seguido, y me repetían que la ropa se cambiaba cada vez que uno se bañaba. Hoy en día me baño cada vez que debo salir, pero el resto del tiempo sólo lavo mis partes íntimas. En realidad soy muy reacia a bañarme, quizás porque no está dentro de mis prioridades (sobre todo el lavar mi cabello). Aclaro que, con depresión o sin depresión, feliz, triste o enojada, le tengo “alergia” al baño igual 😄

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


-Yo en casa soy como una indigente. Siempre uso la misma ropa, que tenga tela muy suave y cómoda. Odio las costuras porque si no me rasco como un mono. Me arreglo sólo cuando salgo o recibo gente en casa. Me baño seguido, pero lo odio. También me enseñaron así, pero con el plus de los golpes para que aprenda rápido porque era muy torpe. Y también me molesta mucho el agua en la cara... o que me toquen la cara... o que se me acerquen demasiado. Salvo que sea alguien que yo quiera, pero no por mucho tiempo.

-Mi madre jamás nos enseñó hábitos. Jamás me obligó a bañarme (salvo de niña pequeña, que me bañaba ella y siempre era igual como bañar un gato). Creo que en algún momento se dio por vencida y se decía a si misma: “Ya se bañará cuando se sienta incómoda” ¡Más incómodo es bañarse! Como hasta los 15 años me bañé 1 vez por semana o más incluso. Y ahora de adulta si puedo bañarme un día y otro no, lo hago! El lavado de dientes… misma historia. Después de los 15 me los lavaba a diario, y ya. Y aun así había días que lo olvidaba. Ha sido pleito estando casada con mi marido, los niños me jodieron la dentadura y él siempre me ha dicho: "No voy a cubrir tu cuenta dental!!!! Lávate los dientes!!!!"
Fotografía: Camilo Cuevas.


-Todos tienen una idea super pulcra de los Aspies y se los imaginan a todos tirando desinfectante y bañándose 3 veces al día. Yo la verdad soy re’cochina :v creo que para algunos será sensorial, por ejemplo: Que odien la ducha por el sonido o porque les golpetea las gotas en la piel etc..., para mí fue el “cómo aprendí” y bueno, secuelas de la rutina me persiguen hasta ahora. Cuando era chiquita mi mamá decía: “Ven a bañarte”, y me pasaba un calcetín con agua y jabón por las zonas precisas y después otro paño con solo agua... el “baño BAÑO” ocurría cada cierto tiempo en un balde grande con una jarra de agua tibia y claro, es comprensible que no fuera todo los días, con el trabajo que debía tener mi mamá en calentar tanta agua, sin calentador de agua eléctrico, con un termo de menos de un litro y solo ollas pequeñas... ni hablar de calefont, ni tina... y con agua helada pfff mis gritos todavía estarían suspendidos en el tiempo y el espacio si hubiese sido así. Tal como le ha sucedido a varios adultos aspies, nadie le dijo a mi mamá que mi torpeza era involuntaria o que me tenía que enseñar pasito a pasito, ni que me tenía que poner rutinas, ni ayudas visuales, ni hablar de encadenamiento aba :v  así que a la edad, en que se las arreglan todos solos, me dejaron de llamar a la ducha, y era un constante escuchar: “Lávate cochina!!! peínate!!! te pareces a la niña del exorcista!!!” Yo me miraba al espejo y peinaba lo que veía a través del espejo, veía que me peinaba y nada más... o sea el flequillo y dos mechas que me colgaban de las patillas, lo que no se veía en el espejo de frente, era naturaleza pura y salvaje. Una untada de agua en la punta de los dedos para sacar un par de lagañas, un chorro de agua de una jarra para lavar mis partes íntimas que mal calculado me lavaba el ombligo y salía al colegio sintiéndome Lady Di, y eso con suerte, si es que iba al colegio. Mi hermano es 5 años menor que yo, y bueno, él siempre entendió todo de muy pequeño; un día me fijé que, siendo él muy pequeño, llegaba todos los días mugriento de la calle, se daba una ducha y salía duchado y perfumado a la calle... “¿Por qué te duchas???” -Le pregunté. “Para salir a ver a otras personas” -Respondió (estaba acostumbrado a mis preguntas raras). Él, criado de la misma forma que yo, había entendido el punto, pero yo tan “yo” para mis cosas, entendí que era solo para salir a calle y así lo hice y hasta el día de hoy no rompo la costumbre. Si salgo de casa, me baño; si hay gente extraña en casa, me presento ante ellos bañada ¿Pero cuando estoy en casa, sola o con los míos??? No hay nada, nada que me recuerde que tengo que ducharme, ni incomodidad en mi cuerpo, ni picor, ni calor, ni sudor, simplemente nada que me lo recuerde, a veces me siento mal y pienso: “Estoy “depre”, estoy cansada”. “Date una ducha y te sentirás mejor”, me dicen.... pero ¿por qué??? ¡Si no tengo que salir!!!! -Pienso yo :/ ¿o es muy tonto lo que estoy diciendo xD???
Fotografía: Camilo Cuevas.


-Yo soy así, odio arreglarme o peinarme, sólo lo hago cuando voy a salir, soy muy meticuloso con la higiene, con mi aspecto y con mi 'estilo', pero en mi casa soy una bestia de las cavernas.

-Odio bañarme, me baño porque hay que estar presentables para el trabajo pero. . .odio bañarme. Odio mojarme la cara.

-Yo soy un poco y un poco. A mí me da un poco de pereza bañarme, pero generalmente prefiero estar limpio y con la casa ordenada como siguiendo una cuadrícula. Pero la casa ordenada ¡no limpia! ¿Limpiar la casa? Para eso hay que sacar las cosas de lugar. ¡Jamas! ¿Y las ropas? ¡Las uso hasta que se caigan! ¿Manchadas, sucias? ¿Qué es eso? A no ser que tenga que salir. Para ir a la esquina “el señorito” se pone jeans y adidas, después vuelve a casa y se pone la remera de pordiosero de nuevo :D

-¡Por fin alguien como yo! Mi madre me estuvo bañando hasta bien grande, y me bañaba bien y a menudo. Pero a mí me cuesta muchísimo bañarme. Mis partes íntimas sí, todos los días, pero meterme entera en la bañera y que me caiga el agua... Uf, me cuesta muchísimo, y lo hago de vez en cuando porque me obliga mi madre. Si viviera sola, no se cuánto tardaría en bañarme.

-Soy del grupo de los “cochinos” xD, pero en verano lo hago seguido

-Pensé que era el único, y que era “cosa de chicos”. Me alegra indescriptiblemente haber estado equivocado, uff... Yo soy, así igual que muchos aquí, de los que se bañan y arreglan de forma excesivamente cuidadosa... cuando hay que salir. El resto del tiempo rivalizo con un neandertal, y tal vez le gano. Cuando voy a quedarme dónde mi novia, que es muy -demasiado- limpia, me fuerza a bañarme tres veces al día, me desespera demasiado.
Fotografía: Camilo Cuevas.


-Recuerdo que en mi caso, cuando yo era niño, me bañaban en la tina, luego como a los 7 u 8 años, me duchaban a veces; de ahí en adelante me duchaba solo, pero algunas veces a la semana. Desde los 13 años en adelante, todos los días me duché, aunque ahora últimamente me ducho solo cuando es necesario, pero me doy una ducha muy profunda. Recuerdo que cuando yo estaba todavía en la básica, siempre utilizaba la misma ropa de Educación Física, recuerdo que mi mamá me decía que la colgara o la lavara, pero yo me molestaba. Aunque al pasar el tiempo, me di cuenta que mis compañeros me empezaban a encontrar asqueroso.

-Bañarme y sentirme limpio me levanta el ánimo o me relaja, pero a veces no tengo ganas y si no salgo de casa pueden pasar varios días sin hacerlo, ja, pero para salidas de importancia sí lo tengo que hacer. Hubo épocas de bajo ánimo que no tenía ganas de bañarme, por lo que también influye el estado anímico.

-Si me baño, “me desgasto” :D y como quiero durar mucho, pues de a poquito jajaja.

-Wow ¡me sorprende! No soy así en lo absoluto, yo sufro si un día no puedo bañarme, me baño en la mañana antes de trabajar y religiosamente cada noche antes de dormir. El baño me relaja, me desestresa, lo disfruto mucho.

-Muy interesante... Creo que hay varias razones: La falta de autoestima, pereza, o desgana por el motivo que sea. Yo hace años, en mi adolescencia, mientras sufría de depresión, no me bañaba. Llegué a estar 6 meses y 17 días sin bañarme. Cogí piojos, me picaba demasiado la cabeza, tenía el pelo pegado, olía muy mal y fueron mis padres que a la fuerza me cogieron, me bañaron y me cortaron el pelo. Recuerdo que ese episodio fue muy traumático para mí, y para evitar que me volvieran a bañar ellos, me bañaba una vez cada quince días. Después de salir de todo aquello, recuperarme y salir de la depresión, empecé a bañarme y se convirtió en una rutina para mí, ya no puedo dejar de hacerlo. A las 21:15 cada día, me baño, y me siento muy bien después. Hay algunas personas que al estar tanto sin bañarse, huelen mal, a mí ya me pasó de oler a gente, y acabar dando arcadas, así que como no quiero que nadie tenga que vivir eso por mi culpa, me baño y perfumo cada día. Lo que si descuido más, es mi ropa. No podía ser todo "correcto" jaja.
Fotografía: Camilo Cuevas.


-Desde niña, siempre me bañé un día sí y otro no. Crecí con esa rutina, y bañarme es parte de mi vida diaria. No todos seremos iguales, hay aspies de todo tipo.

-Yo creo que va en la hiper y la hipo sensorialidad. Por ejemplo si un aspie es hipersensible táctil puede que a veces tienda a estar desaseado, aunque en mi caso, si bien soy así de hipersensible táctil, es con la temperatura del agua, la cual no puede ser caliente, es más bien tibia tirando a helada. En cambio he conocido a dos asperger que están tan hediondos y mal aseados que parecen personas en situación de calle, y como yo, además, soy hipersensible olfativa, imposible estar cerca de esa gente. Incluso, a uno que llevaba un mes sin bañarse (y yo embarazada, mucho más sensible), le dije que por favor se bañara por el bien de la humanidad. Yo entiendo que haya gente que no se quiera bañar, pero que al menos se saquen el olor a culo, axila y el cebo del cabello.

-Cuando chica era más descuidada, pasaban días sin lavarme, era un tema de flojera, no sensorial. Ahora no soy así, aunque si no salgo me lavo, menos el pelo, pero lo demás sí ya que no me gusta sentirme cochina jaja.

-Lo confieso... Pero no he pasado de más de 2 días. Y en esos dos días suelo darme medio baño o “aseos”... como quieran decirle. Y soy de aquellos que por un par de días le coge con una ropa para estar en casa... a veces.

-De niño no era cuidadoso. Yo aprendí a ser cuidadoso y hasta obsesivo, ahora soy limpio y bastante ordenado y no me gustan los olores humanos.

-Yo para salir soy muy limpia, pero en casa muy desordenada. No vivo entre la mugre, pero nunca tengo ganas de nada porque me deprime mi casa. Y casi siempre, si no salgo, paso en camisón.

-Mi mamá no me cree que soy Asperger por ser cochina y desordenada. Soy igual, pero no por sensibilidad, más bien por pereza. Lo más que he durado sin bañarme serian cuatro días, si es que no salgo. Me fastidia ordenar, no es que siempre esté en un caos, pero mi madre pareciera tener TOC y es insufrible, ella no puede soportar ver algo desorganizado, y no entiende mi forma de ser. Ella siempre me pregunta: “Si ves eso tirado ¿por qué no lo recoges? Y yo le contesto: “Porque no quiero”. Y eso a ella le parece inconcebible.
Fotografía: Camilo Cuevas.


Me gustaría saber cómo persuadir mejor a mi hijo para que se bañe, sin recurrir a la excusa de "sacarle las arañas".

-Trabájale lo sensorial con un terapista ocupacional. Vas a tener que tenerle paciencia. Creo que usan plumas y elementos con texturas para que se acostumbren a lo sensorial.

-Dile que es deliciosa y que lo va a pasar muy bien, cómprale juguetes acuáticos que floten, ya sea patitos u otros que tengan colores bonitos, y enséñale a jugar en el agua con ellos, verás que cambiará de opinión y le va a terminar gustando. Te lo digo por experiencia propia, porque con mi hijo hice eso, y el mío no le gustaba ni que le echaran jabón ni champú en la cabeza, así que al hacer divertido el baño jugando con él, verás el cambio; puedes comprar unas luces de colores para el baño y ponerla cuando él se baña. Le harás ver las cosas de manera diferente, sé creativo.

-Mi hija ha comenzado a medio hablar ya, pero cuando no hablaba le ponía vídeos en los que se bañaban y ella quería bañarse también, aunque lavarle el cabello y peinarla sigue siendo un problema. Yo, cuando era pequeña, me lo dejaba lavar porque me gustaba como olía y aparte solía chupar o comerme el cabello, pero peinarme era un suplicio, hasta que un día se me hizo un enredo tal, que parecía que tenía el cabello corto y tardaron 4 días en quitarme el enredo. El traumita me quedó y trato de peinarme al menos una vez al día.

-Con mi hija sufrí mucho para lavarle el cabello. Ella sentía que se iba a ahogar y yo perdía la paciencia. Con el tiempo se fue acostumbrando y luego llegó el diagnóstico. Con ella y conmigo funciona bastante bien el hacer las cosas comprendiendo su significado, es decir: “Hacemos esto por...” “Y esto funciona para...” Eso me pasa cuando me piden que haga algo, si no comprendo del todo para qué lo voy a hacer y qué cosas implica, no le pongo interés y probablemente lo olvide. Así que también podrías probar explicarle la utilidad del baño, con dibujos de los gérmenes y esas cosas, en internet debe haber material adaptado a su edad.
Fotografía: Camilo Cuevas.


-A mi hijo le sucede al revés, le encanta el agua y no pierde ocasión de tirarse a piscinas, correr a tirarse al mar si andamos cerca de la playa, “manguerearse”, sea verano o invierno, a veces en días heladísimos y negros se echa agua, no siente frío...Pero bueno, en tu caso lo incentivaría con algo entretenido y de su interés, por ejemplo si le gusta pintar, hay lápices para el baño, se los tiras a la tina y le muestras que puede rallar la pared mientras se baña, o tirarle bombitas de colores aromáticas de baño, y luego lo haga él y se meta en esa agua de colores, o comprar burbujas y que haga dentro de la tina, o esos globos pequeñitos (eso sí, ahí estar atento que no se los trague) y que los llene de agua bajo el grifo de la llave, o comprarle unos peces (con un Omán en la boca) que vienen con caña de pescar, y que los pesque mientras se baña, o comprarle animales de plástico marinos y hacer todo un mundo marino en su tina de baño. Hay varios atractivos para el agua, pero dependería de que cosas le interesa...

-También soy mamá de niños con TEA. Todos los consejos que te brindaron son buenos. Pero de todas formas, recurriría a un Terapeuta Ocupacional certificado en Integración Sensorial. Este tipo de abordaje da muy buenos resultados en todo tipo de desórdenes de procesamiento sensorial, con el agregado que son tratamientos muy divertidos para los niños. Y tu hijo está en una buena edad para recibir este tipo de tratamiento que, además, ayuda a superar distintas dispraxias.

-Mi hijo aún es una roña para bañarse tiene 14 años. Cuando era bebito, después del baño, le daba un masaje relajante con crema en el cuerpito y quedaba dormidito...ahora no rechaza tanto el contacto físico por lo menos. Pero noto que el baño lo pospone cuando le interesa algo con mayor intensidad. A mí también me pasa, debo programarlo.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:

miércoles, 15 de marzo de 2017

La Actividad Física desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


Hacer ejercicios aumenta el bienestar físico y psicológico, mejorando nuestro estado de ánimo,  refuerza  la autoestima, genera autoconfianza y aumenta el control en uno mismo. La actividad física puede ser tan efectiva como los medicamentos o la terapia para la depresión y la ansiedad (los deportes, andar en bicicleta, o tomar una clase de baile). Cualquier actividad ayuda, incluso una caminata corta puede ser beneficiosa para nosotros.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

 Sobre la actividad física:


-Hay una cosa que además me permite olvidar todo y convertirme en algo totalmente distinto durante un rato. Es un alivio pues las tensiones acumuladas se disipan, desparece casi totalmente el molesto tinnitus que me martillea todo el día: Mis clases de Kung-Fu. Yo estoy encantado con mis clases de Kung Fu y de Krav Magá, el primero desarrolla el espíritu y el segundo los moratones a base de kick boxing. Sin contar las buenas relaciones que germinan en estas actividades; no necesariamente relacionadas con la lucha sino en general con el deporte por extensión.  Estuve también muchos años con la depre y en esa época iba bastante a cantar porque me permitía salir de mí mismo. Bailar tiene el mismo efecto. Por fortuna tras muchos años conseguí superar la depresión casi de la noche a la mañana. También tocaba instrumentos musicales por entonces, pero aunque me permitían igualmente canalizar emociones también me aislaban del mundo.

-Tengo una máquina de ejercicio tipo elíptica que usé bastante, pero ahora anda de perchero en tanto tomo la decisión de comenzar otra vez. Cuando hago ejercicio es refrescante, me gustaría tener algo que me obligara a hacerlos. Pero mi época más gratificante ha sido cuando hacía bicicleta, es hermoso recorrer la distancia en la mañana temprano.

-Desde la semana que viene comenzaré a ir al gimnasio a hacer ejercicios de calentamiento aunque sea. Mover un poco los músculos del cuerpo hasta llegar a tener una rutina con mayor actividad física. Basta de andar toda la vida detrás de una computadora, un celular, un auto o libros. La salud física se deteriora y pasa factura con el correr de los años.
Fotografía: Camilo cuevas.

 Sobre bailar:


-Yo hice un poco de salsa casino en el colegio, fue muy fácil porque me enseñaron a contar también; así que sabía lo que tenía que hacer por cada número y cuánto tiempo tenía que esperar después que cantaran el paso de la rueda casinera. La salsa casino no es difícil, si fuera otro baile, si me quedo medio tiempo o 1 tiempo atrás. Pero en este baile, todo el tiempo, cuento en mi mente 1,2,3...5,6,7.

-Yo bailo Electro Dance y Bboy. Aprendí algún baile de salón, pero no lo practico mucho. La verdad no me gusta mucho porque son leeentooos XD.

-La verdad es que bailando no soy mala, cuando es sola o con pareja, es más, soy muy buena en el ámbito de la expresión corporal teatral y en realizar movimientos acrobáticos que requieren de mayor flexibilidad, sin embargo mi mayor problema es con la coordinación con otros en grupo, por ejemplo tanto la aeróbica y la zumba no me gustan para nada ya que no soy buena imitando movimientos en el momento, solo soy buena cuando las estoy ejecutando, luego de bastante práctica claro está.

-Me fascina bailar y cantar, por eso me dedico al teatro musical y en mi adolescencia canté en grupos de metal sinfónico, dark wave, jazz, soul y blues.

-A mí sí me gusta bailar, pero no con cualquier persona y no cualquier género de música ni cualquier canción, que sea del género que si me gusta bailar.
Fotografía: Camilo cuevas.

  Sobre andar en bicicleta:



-Sí sé andar en bicicleta. Tardé en animarme, a dejar las rueditas pero mis viejos se las ingeniaron para que no me diera cuenta en el momento que me soltaban cuando me ayudaban.

-A mí no me animaban a seguir intentándolo, y nunca pude aprender.

-¿Y si probas de intentarlo? El año pasado vi a un grupo de chicas ayudando a una chica adulta a andar en bicicleta. Nunca es tarde.

-Sí, sé andar en  patines, patineta, bici, motocicleta, pero nunca he aprendido a conducir un auto.

-Aprendí como a los 11. A los 12, me compraron una.

-No, no sé, se me va el cuerpo y me caigo.

-Aprendí a andar en bicicleta, pero me cuesta aprender a manejar un auto. Tengo una camioneta, pero la tiene que manejar otra persona.

-No, por más que lo intentaba, perdía el equilibrio. Imagínate que aún caminando choco contra muebles, postes, puertas...

-Yo aprendí como a los 9 años y mi hija ya va para los 10 y nada, no hay manera. También es verdad que no le hemos puesto mucho empeño, ni ella, ni nosotros. :s

-No, a estas alturas me resigno al colectivo o caminar. Ya no estoy en edad de caerme a cada rato.

-Yo sí, pero casi no la uso.

-Siii es fácil, no me costó tantas caídas.

-Sí y me gusta mucho.

-Aprendí un par de años después que los demás niños de mi edad.

-A los 15 años y con muuuchos moretones.
Fotografía: Camilo cuevas.

-Sí, cuando pequeña, luego lo retomé hace algunos años, al igual que el patinaje. La verdad me ha costado bastante, además de darme miedo, pero luego pensé que no pierdo nada con caerme y lo hice, me caí pero en vez de llorar me reía. Eso fue en el 2014, el año pasado quedé embarazada y desde ese entonces como debo mantenerme sin problemas, no lo he vuelto a intentar, pero apenas mi hija esté más grande, sé lo haremos juntas y a porrazos lo volveremos a intentar.

-Yo también aprendí usando las rueditas, me costó pero lo logré, y fue gracias a mi hermano que me motivó a hacerlo, pues tuve muchas caídas, pero allí estuvo él.

-Aprendí a los 16 años, un día que una amiga de la secundaria me dijo: "Subite y dejate de embromar".

-Me costó bastante. Cuando me detectaron el SA, me hicieron una prueba y me salió que tengo el equilibrio muy mal.

-Con suerte anduve alguna vez en una bicicleta, no sabía doblar porque perdía el equilibrio ¿entonces que hacía? Tomaba la de mi hermano, en la que lograba tocar con los pies el suelo, y caminando en puntillas lograba las esquinas, pero siempre era en calle larga para evitar curvas.

-Camino, corro, brinco, monto en bicicleta y no puedo evitar los accidentes, así que para mí es algo normal, mi visión focal es la causa de todo. Así que te respondo: Sí sé montar en bici con los accidentes normales.
Fotografía: Camilo cuevas.

 Sobre hacer deportes:


-Juego al hockey y siempre me echan porque me enojo y frustro mucho.

-Yo soy incapaz de coordinar distancia-velocidad-motricidad corporal. Ningún deporte hago. Tampoco me gustan demasiado, lo mío siempre fue la musculación, aparatos en el gimnasio.

-Yo practique deporte toda la vida hasta que me casé. Definitivamente en los que más me destaqué fue en los deportes individuales: Natación y atletismo (lanzamiento de disco). Tengo mucha fuerza física y potencia mas no velocidad. En los deportes grupales: Voley ball, basquet ,soy el fracaso más rotundo.

-Sólo natación.

-A mí no es que no me guste hacer deporte, el problema es que me canso mucho, probablemente se deba a que me dicen que estoy algo gordo.

-Tenis de Mesa

-Si el TAE BO cuenta como tal, sí; en caso contrario ninguno. Los deportes colectivos han sido para mí tensos y causal de acoso; además retomo la actividad física después de muchos años.

-Yo SOLO voy al gimnasio.

-Yo hago pesas. Me ayuda a quitarme el estrés diario, así como a mantener un cuerpo saludable.
Fotografía: Camilo cuevas.

-Hago ejercicio regularmente, tengo una relación amor-odio con él jajaja. Practiqué por un tiempo, cuando niña, gimnasia artística y rítmica.

-Durante un tiempo paseaba en bicicleta, era muy intenso, sobre todo porque vivía en una zona montañosa. También hice pesas desde los 20 años hasta los 30; era un tipo fornido.

-Hago ejercicio regularmente y eso me ayuda a estar más tranquila y concentrada en mi vida diaria. Solía practicar Karate y TaiChi, ahora hago más Crosstraining y Running. Ambas me gustan mucho.

-Yo en bachillerato jugaba baloncesto (muy a pesar de que para los deportes soy super torpe). De niño estuve en natación pero eso era por terapia, no me gusta practicar natación olímpica competitiva.

-Me encanta la gimnasia artística y la natación, practiqué gimnasia durante 21 años; ahora por trabajo no puedo practicarla.

-De más joven hice gimnasia, y voleibol. Nunca fui destacada.

-Desde hace 7 años hago Tae Bo, aunque no es técnicamente un deporte, es el que reinsertó en la actividad física.

-He comenzado nuevamente con el running. Antes, aunque no son deportes propiamente tal, he practicado Iaido y budo taijutsu.

Las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página: 

Esta es la biografía del autor de las fotografías: 
http://viviendoconelsindromedeasperger.blogspot.cl/2015/09/experiencia-de-vida-de-camilo-un-joven.html

Vídeo en donde Diego, un adulto Asperger, nos habla sobre la Hiper - Hipo Sensibilidad Vestibular en los TEA:

miércoles, 8 de marzo de 2017

El vestuario y las fotografías desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


El cómo nos vestimos es una decisión personal, independiente del Síndrome, aunque si en algo coincidimos los aspies, es que preferimos la ropa cómoda, al menos para su uso diario, y somos poco asiduos a ir de compras para renovar el clóset. Mejor lea usted mismo las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


 Sobre el vestuario: 


-Yo  buscaba ropa cómoda, útil y barata. Las modas me parecían una tontería. En una época también me dio por lo estrafalario. Hoy día le doy importancia a la imagen por utilidad, pero sería feliz sin tener que comprar ropa o elegirla, ojalá existiera un armario inteligente que te midiera y te pusiera cada mañana la ropa apropiada.

-Me daba todo igual jejeje, nunca he ido a la moda.

-A mí me atraía lo punk, cuanto más estrafalario, mejor. Me hacía yo misma los pendientes, alguna ropa, etc. Y cada vez que mi madre me obligaba a vestir y a peinarme "normal", me ponía tan nerviosa y con tanta ansiedad que muchas veces comenzaba a dar vueltas en círculo alrededor de las columnas, sin parar durante un buen rato largo.

-Nunca le vi la gracia de "vestir a la moda", siempre fue una tontera para mí. Prefería vestir como me sintiera mejor.

-Nunca vestí a la moda y nunca fui de comprar ropa. Aunque mis gustos solían ser bastante unisex y tuve mi época de vestirme onda 60. Pantalones y remeras desteñidos. Cintos de madera, etc. Pero por una obsesión con esa década.

-Poco me fijaba en la moda.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Yo, cuando era adolescente y más joven, parecía caricatura de una tira cómica o dibujo animado. Siempre andaba con la misma ropa, para nada me importaba la moda (era bien fea y suelta mi ropa). Ahora ya adulta, al contrario, ando pendiente de la ropa, de andar bien vestida (la marca de la ropa no me importa, o si es cara o barata, o si es de tiendas caras o ferias), si me queda bien (o pienso yo que me queda bien), me da lo mismo donde la compre (aun en tiendas de ropa americana), pero ahora me cuido de verme y sentirme bien.

-Yo fui punk, metalero, rockero y siempre buscaba desafiar los estándares de vestimenta impuestos por la sociedad.

-A mí me da igual la moda, me gusta crear mi propio estilo, vestir diferente a los demás me hace sentir bien.

-A mí me da igual, pero siempre busco ropa cómoda.

-Yo tengo un problema grande con la moda, en un principio simplemente no las seguía, pero al ver el efecto rebaño que causa ésta, creé como una especie de aversión a cualquier cosa que este dentro de lo más común, es casi inconsciente, incluso muchas veces hay cosas que me gustan pero que luego se transforman en moda y me dejan de gustar. Es tanto en ropa, comidas, estilo de vida y sobretodo en música, la cual es más invasiva. Es casi como una fobia, la cual tampoco es buena ya que me hace discriminar cuando no debo, pero bueno...

-Prácticamente nunca me ha gustado lo que está de moda, voy totalmente a mi estilo y por eso no me gusta ir a discos ni a bailes porque no me provoca bailar ni disfrutar con música que no me agrade. Con la ropa, me gusta lo hippie y todo que sea cómodo y que no llame la atención y cero tacones y poca bisutería.

-En realidad no me importaba como vestir, a veces era vistoso, otras totalmente sobrio, creo que dependía mucho de mi estado emocional y las personas con las que interactuara. Pero aun así no seguía normas, ni modas, pero si era algo inusual y el hecho de querer resaltar, creo que me hacía resaltar.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Siempre me visto exactamente igual. Soy muy complicado con la ropa, me gusta sentirme cómodo tanto por la forma o textura de las prendas en sí, como también en el hecho de "como me veo". Me gusta verme lo más delgado posible y siento que eso solo lo obtengo con una polera negra apretada y puesta por dentro del pantalón y unos pantalones de buzo también negro. Por lo mismo no me gusta abrigarme y rara vez ando con poleron o chaqueta, tiene que hacer mucho frío para ello. Obviamente no es exactamente la misma ropa cada día, sino que tengo varios modelos de exactamente la misma prenda. En cuanto a estilos, siempre me ha gustado "lo gótico" pero solo como subcultura estéticamente, por su "androginismo" ya que me agrada eso que a mi parecer se aleja de la "imagen de un macho bruto" y de que le da importancia a la búsqueda de una imagen como moda pero no en el sentido común y tópico de la sociedad (como de ser un tipo musculoso o una mujer rubia de pechos grandes y todo eso) pero de todas formas en la calle, no es algo que se nota en absoluto (creo) ni tampoco como subcultura socialmente, simplemente la imagen (que por otra parte no llevo en calle).

-En mi caso la moda, desde chico, ha sido uno de mis temas obsesión, y claro está de adolescente, y a la fecha, me interesa saber sobre las propuestas de los diseñadores, de igual forma observaba, y observo, aquellas tendencias que se muestran en las calles y a quienes considero como iconos de moda, pero, solo a modo de retroalimentación visual, ya que, siempre he desarrollado mi propio estilo ignorando si está de moda o no, cuido que mi outfit resalte aquellos rasgos que deseo resaltar, haciendo uso de los colores que me gustan y que en ese momento deseo usar.

-Me vestía siempre de negro, ahora que visten todos de negro, uso colores, no por llevar la contraria, solo porque cambiaron mis gustos.

-Siempre he vestido de negro, y amo las playeras con calaveras o de videojuegos. Creo que esos gustos nunca han cambiado en lo personal. Pero nunca vestía a la moda, de hecho creo que uso la misma ropa desde que tenía 17 años, con unos kilos de más claro.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Me da rabia gastar en ropa nueva si tengo ropa de mi talla, pero sé que la que tengo no está lustrosa y está pasada de moda. Finalmente compro, pero me da pena tirar lo viejo. Lo he solucionado donando todo lo que tiro. Si sé que va a seguir siendo útil en otro lado, dejo de sentirme mal al respecto. A mí sí me gusta usar lo nuevo, pero no tirar lo viejo, hasta que he empezado con la donación. Ahora veo la ropa nueva como inversión laboral y la eliminación de la antigua como redistribución de bienes.

-Tengo la misma camisa desde hace cerca de 10 años y recién la voy a renovar, y así tengo un montón de ropa; solo tengo un par de zapatos, la cantidad exacta de ropa. Tengo ropa nueva, pero no me gusta usarla. Me cuesta botar lo viejo, cuando aún se puede utilizar, y usar lo nuevo porque no me gusta que se maltrate.

-Yo compro ropa nueva pero me cuesta deshacerme de la anterior. Siempre digo: La voy a usar como pijama o para hacer ejercicios etc. No sé por qué, pero trato de buscarle un uso, aunque no lo tenga y termino con mínimo 4 maletas de ropa y lo mismo para mi pequeño hijo. Estoy tratando de comprar ahora, ropa clásica, los looks que van casi en todo momento o temporada: Casacas, jeans, ropa negra, etc. Cosas que no pasan de moda. Y con la ropa que aún me queda, se me ha ocurrido, para no tener exceso de ropa, juntar la mejor ropa para 2 semanas, es decir 14 pantalones, 14 poleras , etc. Parece poco cuando lo digo pero en espacio igual es bastante, pero quiero hacerme un sistema y no pasarme de eso, para crearme la rutina de ordenar (que tanto me cuesta hacerlo).

-No soporto tirar ni ropa, ni otra cosa que pueda tener algún uso o arreglarse. Lo de la donación siempre es la única cosa que me calma para tirar algo que me estorba o causa problemas si lo conservo. Cuando realmente no queda otra que tirarlo, tengo que hacerme un “autolavado de cerebro” para convertirlo en algo bueno, jejeje...no queda otra.

-Yo tengo ropa desde la secundaria, si cumple su función y me entra, la conservo, sólo compro cuando ya ha perdido su utilidad. Cabe aclarar tengo 44 años.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Mientras la ropa siga en buen estado, la sigo usando. No me guío en modas, sino en lo que a mí me gusta. Tendría que comprar ropa, pero detesto lidiar con la gente, los ladrones y los vendedores, pero más para mantener el "protocolo" esperado socialmente frente a la gente. Pero mientras la ropa me dure, no tengo problemas con que resulte extraño que use el mismo tipo de camisas o cualquier tipo de prenda.

-Tengo que comprar ropa nueva porque no me queda otro remedio, porque la vieja no me vale, pero aun así, no tiro la ropa vieja y la guardo hasta que me vuelva a valer.

-Yo suelo comprar la ropa que esté en oferta y no tengo mucho problema con ponerme lo nuevo si me acomoda bien, cuando hay algo que no me es cómodo, ahí si me cuesta ponérmelo. Siempre ha habido familiares que nos donan ropa y me encanta así como también donamos. A mi hija le cuesta muchísimo deshacerse de su ropa aunque no le quede, desarrolla un vínculo especial con su ropa jajaja y le cuesta aceptar la ropa nueva.

-Bueno, con el tiempo le cogí el hilo de donar algunas cosas que no usaba o porque me hacían ver más adolescente de lo que la gente piensa que soy. Tengo 25 y la mayoría cree que soy menor de edad. Si le digo mi edad ponen “cara de infarto” y no me creen. Y volviendo al tema de la ropa, me duran mucho o se conservan bien. Tengo una falda desde hace unos 14 años y esta igualita, y aún la uso ¡Me encanta!

-También me apena deshacerme de lo viejo, yo conservo hasta la envoltura de un caramelo que me invitó mi ex hace varios años, para mí esas "pequeñeces" tienen valor sentimental. La ropa vieja que tengo también, para mí es como armadura que me acompañó durante momentos importantes de mi vida.

-Yo tengo una camisa toda rota y vieja ¡No la tiro! mis botas viejas las usé por más de 5 años y me las tiraban y las sacaba de la basura, aun las tengo. Cuando las cambié, fue por un par igual, pero nuevas, las usé la misma cantidad de tiempo que las anteriores. Las tengo aún. 
Fotografía: Camilo Cuevas.

Sobre las fotos:



-Una de las cosas que más aborrezco de las reuniones, cumpleaños, etc. Es el momento de las fotos. Entonces en ese momento esfuerzo una mueca con la boca y deseo que todo pase rápido. Hasta hace un tiempo, no me molestaban todas estas situaciones, o los reclamos derivados de ellas. Pero me hacen cada vez peor.

-Me acostumbré a sonreír pero nunca falta el que se queja de que mi sonrisa es muy forzada. De chiquita tendía a poner una especie de mueca, salvo casos muy puntuales (por lo general cuando había algún animal, no humano cerca). Ahora sonrío. A veces me sale y a veces queda tipo mueca.

-Eso mismo, a mí me hacen reír si me muestran un gato o un perro, del resto me sale como una mueca.

-También me cuesta sonreír para las fotos. Para hacerlo tengo que tener un motivo, si no, es hacer muecas. A veces practico en el espejo, reír para las fotos. Para la gente es muy importante ese gesto.

-No me gusta sacarme fotos, pero hay excepciones, Por ejemplo: Hace poco conocí personas muy copadas en un grupo y nos juntamos en un bar para conocernos. En la juntada nos sacamos una foto para recordar aquel momento excepcional. No obstante, no suelo sonreír mucho y mis sonrisas son meramente forzadas en las fotos.

-Me carga sonreír en las fotos pero la mayoría de las veces lo hago. Pocas veces es una risa o sonrisa genuina. También me incomoda hacer poses, a la gente le encanta, pero es tan difícil hacerlo, siempre me siento forzada a hacer algo que no me gusta.

-Sólo cuando es una fotografía de un evento social. En las fotos tipo carnet suelo salir serio.

-Pues lo intento, pero a veces me cuesta mucho sonreír y no sé por qué.
Fotografía: Camilo Cuevas.


-De niña no, y no me gustaba ni que me tomarán fotos, pero mi mamá me hizo cambiar de idea al respecto y hasta practique mi sonrisa frente al espejo (porque antes tampoco me gustaba ni mirarme al espejo) y ahora poseo una sonrisa espontánea que me sale ahora de manera natural.

-En las fotos de niño nunca salgo sonriendo; de grande sí, pero es fingido.

-No me gusta posar para fotos ni fingir emociones.

-No me gusta salir en fotos. Pero no es difícil separar los labios y contraer los músculos faciales.

-Es importante practicar sonreír frente al espejo, la sonrisa ayuda en muchas situaciones, para conseguir pareja, cuando preguntas una dirección, cuando pides algo, cuando haces trámites legales, etc. La sonrisa baja la tensión y mejora la actitud del interlocutor, sabemos que es fingida y claro que podemos andar con nuestra típica cara neutra de siempre, pero sacarle provecho a una situación con una sonrisa es la diferencia entre el fracaso y el éxito.

-Sonreír, ¿no sé por qué les es tan relevante tener que mostrar la dentadura o aparentar alegría con ello? Además mi dentadura no es digna de ser mostrada, es casi horrible... no me gusta exponerla, y si se molestan... problema suyo, no mío.

-Yo soy apuesto, con solo hacer una pequeña mueca ya salgo bien (re creído era, jaja). Creo que se trata de no aparentar, ni de irse a un extremo o a otro. Te piden salir en una foto, no lo piensas, posas, haces un gesto agradable, y luego te olvidas y te vas. Así hago yo, lo tengo tan automatizado que no me hago problema de cómo me veo o como me ven.

-El chiste es mostrar los dientes ya que se me ven bien.

-No poso en las fotos, si me las toman, que sea haciendo lo que debo hacer. Las fotos me gustan para recordar detalles de los paisajes o eventos en los que estuve; me trasladan al momento y veo todo de nuevo, hasta lo que no sale en la foto, pero en mis ojos sí...
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Dado que me dedico a la actuación, he desarrollado cierta tolerancia hacia que me tomen fotos, pero en general, el hecho de que me tomen fotos no me molesta, es más, me resulta indiferente, pero lo que sí me enoja y de sobremanera es el rollito de: Sonríe, ríete, y todas las bromas y comentarios, a mi parecer estúpidos y fuera de lugar, que todo mundo hace para provocar la sonrisa. Cuando tengo que hacer fotos para promover alguna obra en la participo, me meto en el personaje y ya, o sea, fuera del escenario no me nace ni me sale sonreír en una foto.

-Yo también detesto las fotos y que me obliguen a reírme, digo no han contado ningún chiste ¿Por qué reírme en una foto? O cuando daba servicios en una empresa, hace muchos años, que me obligaban a sonreír, aunque mi día estuviera hecho una porquería. Las fotos no me gustan, de hecho en mi perfil ni tengo, aisladamente coloco alguna o la muestro a alguien. Me considero muy feo, no me gusta ni mi boca, ni mi cabello, ni mi nariz, no me gusta mi cara de perfil, así que prefiero no mostrarme para nada, lucho porque me consideren por lo que pienso o escribo principalmente.

-Yo detesto que me saquen fotos, nunca me gustó. Con sonrisa o sin sonrisa, no hay diferencia, no me gusta salir en fotos y punto.

-A mí me molesta tomarme hasta un selfie, en serio, no le encuentro sentido, en las fotos suelo salir muy mal.

-A mí tampoco me gusta sacarme foto, aunque ya aprendí a ser tolerante con ese tema. Ahora me saco fotos de vez en cuando.

-Yo dejo que el momento fluya, si sonrío o no, en la foto se verá...


Para finalizar este artículo, en cuanto al tema del vestuario, quisiera aportar un dato: Si bien es cierto que tanto varones como mujeres aspies preferimos la ropa cómoda, incluso varios tenemos un “apego” a ciertas prendas que nos rehusamos a cambiar, quiero hacer énfasis en que SÍ existen mujeres aspies que les gusta y les interesa vestirse y verse femenina para algunas ocasiones, aunque lo más probable es que no sea algo que se haga muy seguido. Una vez más quiero recordar que aparte de las características del Síndrome de Asperger, también existen las características personales.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:


Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:


Vídeo en donde Diego, un adulto Asperger, nos habla sobre la Hiper/Hipo Sensibilidad Táctil en los TEA: