martes, 23 de agosto de 2016

Experiencia de vida de Hache, un joven español con el Síndrome de Asperger.


¡Hola! tengo 24 años, a punto de cumplir 25, y vivo en España (he borrado mi nombre y apellido porque mi familia no está de acuerdo en que mi historia de vida la haga pública).

Desde bebé mis padres notaron que yo era diferente a los demás, ya que en algunos ámbitos iba más atrasado que otros niños, y en otros más adelantado. Así después de varios años de pruebas, y de médicos, fui diagnosticado con Síndrome de Asperger a los 6 años.
Desde que tengo uso de razón, tengo obsesión con los dinosaurios, de muy niño ya conocía nombre y especies de muchos dinosaurios, cosa que a mi madre le sentaba muy mal, porque decía que no era cosa de "niños normales".
Mi padre, desde el primer momento, aceptó mi diagnóstico y me aceptó a mí. Mi madre no, mi madre dijo: "¿Qué voy a hacer ahora con un hijo enfermo que nunca valdrá para nada?" Esa frase se metió en mi memoria y se repetía muchas veces.
Yo era el mediano de tres hermanos, mi hermana mayor siempre me cuidó y me comprendió, mi hermano pequeño no.
Comencé los estudios primarios sin ninguna dificultad, recibí durante mi infancia algún insulto y burla, pero nada que me afectara en grande medida.
Me afectaba más el trato recibido en casa por parte de mi madre, ya que a veces decía que yo no tenía nada, que todo era un error, y otras veces decía que era un enfermo, que siempre estaría a su cargo. A pesar de las continuas charlas de mi padre sobre el tema, ella no asumía que yo era diferente, ni quería adentrarse en el tema Asperger, simplemente no quería aceptarlo. Buscó la manera de que le dieran una pensión por tener a cargo un hijo con discapacidad, y a pesar de que no se la dieron y le dijeron que yo no era discapacitado, ella seguía obcecada, sin querer quitarse "la venda de los ojos", prefería victimizarse con la gente de confianza, sin importarle nada como yo me sentía, y con la gente desconocida, me obligaba a comportarme "como un niño normal", forzándome a dar besos, abrazos y ese tipo de cosas que yo me negaba a hacer, o las hacía en estados ansiosos, para luego pegarme por no obedecerla; aparte de que se avergonzaba de decir a los desconocidos que tenía un hijo con autismo, por lo que fui juzgado y criticado desde pequeño, como un niño malcriado, maleducado y consentido. Mi padre trabajaba, y no sabía que yo estaba siendo presionado para aparentar ser uno más, pero si mi padre estaba presente en algún acontecimiento como los anteriores relatados, no dudaba en defenderme, y explicar el motivo por el que yo era así.
Mi primer dinosaurio de juguete.

No tuve amigos en mi infancia, en el colegio siempre jugaba solo, y en casa era mi hermana quien jugaba conmigo, mientras mi hermano me humillaba, mordía y pellizcaba, abusos a los que yo me dejaba, ya que carecía de la fortaleza para decir "ya basta".
Y así pasé mi niñez, obligado a aparentar ser un niño normal, obligado a "comportarme", a estar siempre callado, y a acudir a eventos sociales llenos de gritos, bullicios y ruidos que me estresaban hasta el punto de tener que llegar a casa, y autolesionarme para calmar mi ansiedad.
Con 12 años, pasé a secundaria. Hasta ese momento, yo pensaba que mi vida era un infierno, pero eso era porque no sabía todo lo que estaba por llegar. Pasé 4 años de abusos físicos y psicológicos, todos los días, en el recreo venían y me insultaban, me tiraban el bocadillo al suelo, me pegaban chicles en el pelo y en la ropa, me bajaban los pantalones y me sacaban fotografías, me tiraban basura, pero lo peor era a la salida, que me seguían hasta mi casa, insultándome, tirándome piedras, y en muchas ocasiones pegándome palizas, me tiraban al suelo y me daban patadas por todo mi cuerpo. Me dejaban moratones, pero yo en casa evitaba que me vieran sin ropa para que no supieran nada, no me atrevía a contarlo. Una vez me rompieron dos dedos de una mano, al pisármelos. En casa yo dije que fue jugando al balón.
En esa época tenía dos amigos, solo ellos sabían lo que yo estaba viviendo.
En casa, mi hermana y mi padre comenzaron a darse cuenta de que algo me ocurría, pero yo todo lo negaba. Cada vez la situación era más insostenible, un día, a la edad de 16 años, fui al instituto, ese día tenía que entregar un trabajo importante que me había llevado días el hacerlo, uno de mis abusadores decidió robármelo y romperlo. Ante la frustración de ver que mi profesor no me creyó, dije que me encontraba mal, y me fui para mi casa, donde no había nadie. Me hice a mí mismo unas autolesiones bastante graves, y por último decidí que quería acabar con todo, y me lancé por la ventana. Yo vivía en un chalet individual, por lo tanto ningún vecino, ni persona pudo haberme visto y haberme socorrido de inmediato.
Uno de mis múltiples libros sobre dinosaurios.

Mi padre llegó poco rato después, me vio tendido en el suelo, vino corriendo hacia mí y comprobó que aún seguía con vida. Me llevaron al hospital y de inmediato me operaron de urgencia, tenía un coágulo en el cerebro. Esa noche le dijeron a mis padres que seguramente me moriría, y de sobrevivir, quedaría con graves secuelas. A mi madre parecía que eso no le preocupaba, solo preguntó si en la operación para lo del coágulo podían hacerme algo para curar mi "enfermedad mental", los médicos perplejos, le respondieron que el Asperger no era una enfermedad y que no tenía cura, que cómo podía preguntar algo así. Estuve un tiempo en coma, desperté y aparentemente no tenía nada dañado. Necesité rehabilitación para poder hablar correctamente, caminar...etc. Estuve bastante tiempo ingresado y cuando ya me vieron con una notable mejoría, un equipo de psicólogos me preguntó que si tenía ganas de volver a intentar suicidarme, yo respondí que sí, que volvería a intentarlo cuando saliera, y no respondí más preguntas, ni expliqué los motivos que me habían llevado a ello.
Me ingresaron en la planta de psiquiatría, pero yo me negaba a hablar y a dar explicaciones. En determinado momento, mi madre me dijo: "Tienes que ponerte bien para volver al instituto". Al escuchar esas palabras, me dio un ataque de ansiedad muy grande, y así fue como mi padre se dio cuenta de lo que había detrás. Conseguí sincerarme con él y contar todo lo que yo había vivido. Mi padre se enfrentó a mi madre, y le dijo que yo no volvería al instituto. Él luchó por saber toda la verdad y buscó a mis amigos, quienes le dijeron todo lo que yo había sufrido y quienes eran los responsables, a los que mi padre no dudó en buscar y recriminar todo.
Algunos de mis abusadores, se arrepintieron al saber que alcance habían tenido sus abusos, otros no.
Me dieron el alta hospitalaria, pero iba a seguir en tratamiento psicológico. Me quedé en casa los primeros meses, recibiendo continuas charlas de mi padre, hermana, y un primo mío que es como un hermano para mí, y me dijo que no podía dejarme maltratar, que no podía bloquearme, que tenía que defenderme, y días después, de paseo con él, vi de lejos a dos chicos que solían agredirme, me puse nervioso y me quería ir, mi primo no me dejó regresar y me dijo que ya era hora de que me enfrentara, y en un descuido mío, se escondió dejándome solo para ver como reaccionaba, y si yo corría peligro, salir a ayudarme. Me insultaron, yo me quedé callado, pero al primer empujón que recibí, conseguí defenderme, empujarle, tirarle al suelo, y pegarle. Mi primo salió para pararme, porque me estaba pasando. Desde ese momento perdí el miedo a defenderme, fue como si de golpe, hubiera adquirido toda la valentía que me había faltado siempre. Con la ayuda de mi padre, hermana y primo, empecé a salir adelante. Mi madre me trataba con miedo y me sobreprotegía, quitándome libertad y autonomía.
Mi primer dibujo.

Meses después, aburrido en casa, decidí meterme a un curso de cocina para adultos (no me atrevía aún a socializar con gente joven), me saqué el curso, conseguí trabajo de cocinero, y todo marchaba bien hasta que llegó el golpe más duro de mi vida:
Mi hermana, la que era mi mejor amiga, confidente y consejera, tiene un accidente en el cual pierde la vida. Fue tan duro ese golpe, que me quedé en shock, no conseguía reaccionar, ni exteriorizar ese dolor. Mi madre me recrimina ser una mala persona y no tener sentimientos por no llorar. En el entierro, con toda la presión, estrés, desconcierto...etc. Sufro un ataque de risa nerviosa que no pude controlar, después vinieron los gritos y alaridos, pero no las lágrimas. Mi padre me sacó de allí hasta que conseguí calmarme. Mi madre en casa, me pegó muy duramente por haber liado "ese espectáculo" en el entierro de mi hermana, me dijo palabras muy duras, lo que hizo que mis padres tuviesen la discusión más fuerte en la historia de su matrimonio. La noche llegó, y en la soledad por fin pude sacar todo, lloré y lloré hasta quedarme sin lágrimas, hasta que mi compleja mente comprendió, al fin, que nunca más volvería a ver a mi hermana, que se había marchado para siempre.
Después de eso, la situación con mi madre, se hizo insoportable. Pagaba todo conmigo, me culpaba a mí de todo y no me dejaba salir, por miedo a que yo también perdiera la vida, o cometiera otra vez intento de suicidio. La situación comenzó a crearme un estado de ansiedad constante, yo me desahogaba con mi primo, él vivía en ese momento con varios amigos suyos y me ofreció marcharme con ellos. Y así lo hice, se lo dije a mi madre, me pegó e intento retenerme, llamó incluso a la policía, y le dijeron que yo era mayor de edad, y estaba en todo mi derecho de hacer lo que quisiera. Así al fin me marché con mi primo y sus amigos. Sus amigos eran y son personas maravillosas, que se convirtieron en mis amigos enseguida. Uno de ellos psicólogo y psiquiatra, me ayudó como nunca nadie lo hizo, ayudándome a salir adelante con lo de la muerte de mi hermana, a superar mi fobia social, y a luchar por mis sueños.
Señalización del Camino de Santiago.

Me examiné para terminar mis estudios, para poder acceder a la universidad. En ese periodo de tiempo, mis padres me dieron la noticia de que se separaban, noticia que me alegró, ya que mi padre no merecía ser infeliz con ese tipo de mujer, merecía alguien mejor.
Y así me matriculé en ciencias biológicas para especializarme en paleontología y antropología. Llegó mi primer día de clase en la universidad, fui con mucho miedo, temiendo a que se repitiera la historia, pero realmente me sentía valiente, yo había cambiado y ya no me dejaría maltratar por nadie. Los días siguieron y no tuve ningún problema con ningún compañero.
En la actualidad estoy en el tercer año de universidad, sigo viviendo con los amigos de mi primo, también mis amigos ahora (mi primo se marchó con su pareja e hijos), tengo una relación muy unida con mi padre, y con mi madre todo lo contrario. Conseguí demostrarle que soy una persona con sentimientos, autónoma e independiente, que soy capaz de todo y que se valerme por mi mismo. Me pidió perdón y yo lo acepté, aunque hay cosas que nunca podré olvidar. Nos llamamos y visitamos de vez en cuando, pero nada más, y con mi hermano la relación es nula. Solo nos decimos "Hola" y "Adiós" cuando nos vemos, porque no queda otro remedio. Tuve una relación de pareja que no funcionó porque no era ella mi prioridad, o así lo sentía ella, ya que yo dedicaba gran parte de mi tiempo a mis estudios.
También conocí el Camino de Santiago, me aficioné mucho a él y conseguí emprender mi viaje con un buen amigo.
En resumen, hoy puedo decir que soy un chico feliz, sin miedo a nada, que superé muchos obstáculos y barreras, ya no me dejo acobardar por nadie, adquirí el suficiente coraje y plantarle cara a quien sea, sigo estudiando y planeando mi próximo Camino de Santiago. Espero poder ser un buen paleontólogo y antropólogo en un futuro.

domingo, 21 de agosto de 2016

La Parte Más Dura de Tener Asperger



Hoy vi un post en una página en inglés de Facebook sobre asperger y las respuestas no se hicieron esperar, todas muy honestas (por supuesto) y todas expresando dolor e inconformidad con la vida que nos toco vivir.

·         La puerta giratoria de la amistad

·         Tener amigos

·         Interacciones sociales. es un esfuerzo diario

·         Ser mucho más inteligente que todos los demás

·         Honestamente tener ADHS y mi falta de concentración e hipersensibilidad me ha hecho fracasar en la escuela.

·         Tener que luchar con todo porque eres un adulto y los servicios paran cuando cumples 18 aquí, a menos que estés severamente discapacitado.. pero no tener apoyo como un niño porque te diagnosticaron 3 meses, antes de cumpleaños número 18

·         Hablar mucho o callar demasiado. Enojarme cuando discuto algo y la gente me dice que soy demasiado sensible y yo sé que es verdad. Es como que no puede tener razón alguien quien es más sensible que otros. Pensar demasiado. Aburrirme de la gente rápidamente. Tomar decisiones

·         Hacer preguntas sobre todo, recordar todo lo que la gente dice y recordarles que dijeron cuando lo negaron, hablar demasiado cuando la gente no está interesada en el tema.

·         Mantener la conversación... es agotador tratar de evitar bostezar.

·         No ser capaz de olvidar las cosas y necesitar explicaciones y afirmaciones de seguridad para poder seguir adelante.

·         Ser visto como alguien desinteresado porque lucho para iniciar una conversación y me rehúso a hacerlo cuando genuinamente no estoy interesado.

·         Ser tratado en forma diferente en el trabajo y entonces cuando te cansas de eso, te dicen que tienes una mala actitud. Honestamente puedo lidiar con cada problema en forma exitosa ahora que tengo mejores habilidades sociales y encontré un grupo sólido con dos amigos... pero el trabajo siempre ha sido un problema.

·         Comunicarse con la gente.

·         Creo que aprendí a lidiar o a encontrar atajos para solucionar mis problemas.

·         Para mí, sigue siendo difícil la falta de conección social e intimidad en la vida real (cara a cara). Siempre me he sentido como un observador, como que estoy afuera.

·         Estar cansado todo el tiempo. Vivir me agota con tanta facilidad.

·         Poner metas lo suficientemente bajas.

·         Entender el amor incondicional.

·         Lo más difícil para mí de ser asperger, son las excusas ridículas que recibo de mis padres sobre que los videojuegos son adictivos y que las películas son adictivas, cuando la razón por la cual me meto en esas actividades es porque me da paz y calma en un mundo en caos.

·         Estar tan terrible y dolorosamente sólo.

·         Ser reconocido en el trabajo por logros en lugar de ser ignorado por mi personalidad. También, en las entrevistas de trabajo se enfocan en la personalidad en lugar de la ética de trabajo y en el conocimiento. Yo entiendo la necesidad de conectarse con compañeros de trabajo futuros, pero eso viene con el tiempo. No en una entrevista de trabajo con mucho estrés.

·         Ser mucho más inteligente que todos los demás a mi alrededor. Odio explicar en forma simple las cosas a los demás.

·         Ver como en los lugares sociales, se forman grupos y que yo no soy parte de ninguno de esos grupos.

Ese último lo escribí yo, en verdad, hay mucha soledad al tener asperger, tal vez demasiada. Me doy cuenta que en el mundo angloparlante no están mucho mejor que acá. Es la misma condición, sin embargo yo esperaba que en el primer mundo hubiesen más sistemas de apoyo, que no sufriesen en el trabajo. Pero parece que allá y acá, no hay apoyo.

Lo que pasa es que nosotros lucimos como gente normal, pero actuamos como gente anormal, somos tan especiales. Lo interesante es que tenemos talentos muy especiales, y la sociedad los desperdicia porque no actuamos en forma normal. En este mundo hay tanta discriminación, parece que para los seres humanos con el propósito de saber quien uno es, se necesita primero reconocer las diferencias que hay entre uno y los demás, ahí es donde empiezan las diferencias. ¿Se puede cambiar ese mecanismo para establecer la identidad personal?
Por favor compartan su opinión sobre cual es la parte más dura de tener asperger.
Gracias.
Autor: Daniel Martínez

lunes, 8 de agosto de 2016

Me gusta ser Aspie...


Mi nombre es Alondra, me formé como Lic. En Audición y Lenguaje y trabajo en sector público en Educación Especial como Terapeuta. Al ver las necesidades no atendidas de mis alumnos con autismo empecé a prepararme más para apoyarlos mejor y fue así, como de pronto todas las dificultades presentadas a lo largo de mi vida empezaron a tener respuestas… Mi diagnóstico de TEA (Asperger) está en puerta, pero mi familia nada sabe, excepto mi hijo que me apoya incondicionalmente (jovencito de 16 años), si bien yo tengo conocimientos necesarios para realizar una detección fiable, prefiero dejar a un profesional realizar su trabajo y más adelante les comentaré los resultados, por lo pronto, con esa fascinación que tengo por escribir les comparto esto: 
Es difícil conciliar el sueño pues tantas ideas y pensamientos llegando a mi mente a cada segundo, todo el tiempo, no me dejan dormir ¿saben? Me encanta escribir, es un placer para mí, pero a veces más que placer es algo que debo hacer, pues sólo así logro “liberar” un poco mi pensamiento.
…Son las 12:36 am del lunes 6 de junio 2016, y llevo más de una hora tratando por varios medios de conciliar el sueño. Mejor me levanto de mi cama dándome permiso  de  escribir este acróstico que en mi mente da vueltas y vueltas, al fin eso no me llevará más que unos minutos pues no tengo que realizar mayor esfuerzo que la acción de escribir y tratar de alcanzar la velocidad de mi pensamiento, esto último si es difícil pues las palabras fluyen impresionantemente rápido y mi cerebro no siempre se coordina con mi mano.
Tras años de mucha confusión y dolor he superado la ansiedad, ahora disfruto a cada instante mi ser, mi vida, a mi manera soy feliz.

Especialmente para ti: Para mis amig@s, conocidos y desconocidos con Asperger. Antes resalto que independientemente de que ya no sea un diagnóstico oficial (según el DSM 5), el término Asperger seguirá siendo importante, puesto que da sentido de identidad:

M e gusta y disfruto ser Aspie, pues
E s ver la vida con sencillez y actuar con transparencia, es ser

G rande de edad y llevar en el pecho cierta inocencia, es ingenuidad abierta, es brillar sin buscarlo, ya que
U na gran pasión me mueve ante aquello que me interesa y me entrego a esa pasión con absoluta firmeza.
S í, si existen dificultades, angustia y tristezas, pues no comprendo, entre otras cosas: por qué la crueldad, la maldad y las mentiras para ser bien recibido en lo social...
T ampoco comprendo cosas como ir a la iglesia ¿para qué? Si fuera de ella no eres coherente con lo que ahí profesas.
A  veces te observo, a ti que eres "normal" y copio tus gestos, tu forma de actuar, juego a ser como tú, en este mundo de complicadas reglas de "etiqueta". Te confieso que

S e  siente bien lograr ser y actuar como los demás esperan, hasta logro entender mucho o un poco de como piensas ¿pero cuándo te pondrás tú
E n mi lugar? ¿Cuándo podrás respetar mi manera de ser  inusual, auténtica, original, sin reveses ni vueltas?
R esulta difícil anticipar tu intención en acciones y palabras “secretas”, yo me siento cómodo diciéndote la verdad directa, amo la lealtad, encuentro en ella absoluta riqueza.

A veces me esfuerzo por ser como tú, luego descubro que eso de mí, me aleja. Déjame ser creativo y auténtico, sólo ayúdame a advertir el peligro.
S oy muy inteligente y  aunque por fuera parezca complicado, en realidad veo la vida con simpleza.
P or dentro tengo paz, hasta que me veo envuelto en las exigencias del entorno que me hacen actuar con “torpeza” ¿Tú quieres que actúe normal? OK, yo seguiré aprendiendo porque te quiero cerca, pero
magina Cómo sería este mundo si lo normal fuera: SER Y PENSAR CON TRANSPARENCIA!  
E scrito con todo mi amor: #AlondraSantoyo.
Mi joven, (mi hijo) me tomó esta foto, en el espejo tenía apuntes que estaba estudiando de mi diplomado de autismo. Lo amo y él me admira (nos tenemos el uno al otro).


Para mis amigos con o sin Asperger:

PERDÓN QUE INSISTA CON EL TEMA ASPERGER - AUTISMO, PERO NADIE ES REALMENTE AJENO A ESTA CONDICIÓN SI LO VES DESDE ESTE PUNTO DE VISTA:
El Asperger por sí sólo no trae depresión, ansiedad, angustia, agresividad, irritabilidad, nada de eso forma parte de Él.

¿Entonces qué provoca en el niño pero sobre todo en el adulto con Asperger sufrir esto???

Existen condiciones neurobiológicas que provocan respuestas adversas ante estímulos sensoriales del ambiente, hay lugares del entorno que ofrecen demasiada información sensorial junta, taaaanto que es imposible procesarla a la vez, pero tú no lo notas, porque tu cerebro procesa diferente.
ANTE LO ANTERIOR ¿QUÉ PODEMOS HACER???
Al MENOS  NO JUZGAR.
No juzgar a ese padre o madre que no da "una buena paliza" a su hijo por su "berrinche". No anticiparnos con el rechazo y el juicio ante un adulto que parece "raro" por no tener los mismos intereses y respuestas que los de su edad.
XV años, muy feliz en mi corazón, aunque por fuera sin sonrisa J

PARA UN ADULTO CON ASPERGER es difícil encajar en la sociedad porque sus dificultades son enooormes, pero a la vez invisibles, no le permiten desenvolverse con la naturalidad que tú si puedes.
La situación empeora cuando la propia persona no conoce su CONDICIÓN y se exige a si misma funcionar y ser como los demás, es justamente esto lo que le suma a su vida entre otras cosas: TRASTORNO DE ANSIEDAD, DEPRESIÓN, AGORAFOBIA, HUMOR CAMBIANTE, IRRITABILIDAD,  ETC., ETC.
¡Tener Asperger no es grave!
LO GRAVE ES QUE COMO SOCIEDAD PRETENDAMOS QUE TODOS ENCAJEN EN EL MISMO TRAJE, QUE TODOS PIENSEN Y RESPONDAN DE LA MISMA FORMA.
SOMOS SERES SOCIALES POR NATURALEZA, SÍ!!!
Y el cómo socializar no nos lo enseñan en la escuela, lo aprendemos de forma natural. Las personas con Asperger NO, no lo aprenden naturalmente. De ahí el sufrimiento emocional (ya hablé de lo sensorial), al no poder encajar, cuando es una necesidad básica ser parte de un grupo, de una sociedad.
ASPERGER O AUTISMO SE VUELVEN UN CAOS CUANDO NOS ENFRENTAMOS A LAS EXIGENCIAS DE UNA SOCIEDAD ENFERMA, enferma de prejuicios y vacías reglas sociales y normas de etiqueta.
Gracias por leer hasta aquí!!!
En tus manos esta hacer su vida más feliz:

SÉ TOLERANTE, EVITA JUICIOS APRESURADOS, EVITA SARCASMOS, INFORMATE,  AAAH Y NO REQUIEREN LÁSTIMA SOLO SÉ COMPASIVO, COMPRENSIVO Y ACEPTA LA DIFERENCIA AHÍ ESTÁ LA VERDADERA RIQUEZA DE NUESTRA RAZA. <3 

Les dejo mi Facebook personal para conocer e interactuar con personas con Asperger (hombres y mujeres) ¡Me encantaría tener amigos con quien ser Completamente Yo!

Esta es mi página de Facebook sobre el Síndrome de Asperger:
https://www.facebook.com/AlondraSantoyoV/?fref=ts

Mis correos son: al0p4l0ma@gmail.com
                           bienvenidomundoazul@gmail.com


lunes, 1 de agosto de 2016

¿Qué es lo que me gusta del síndrome de Asperger?


 Para comenzar seré sincera (como en todos mis escritos) y no empezaré diciendo, como muchos otros, lo “grandioso que es tener el síndrome de Asperger”, y que “tener esta condición me hace superior a los neurotípicos”, casi una “raza perfecta y superior”, bla, bla, bla.. Porque: 1) No es cierto. 2) Soy realista y sé que, antes que una condición, soy un ser humano y como tal tengo defectos y virtudes, y perfecta no soy (ni los otros aspies tampoco, aunque algunos crean que sí). Continuando con mi relato, diré que me tomó muchos meses, después de mi diagnóstico, encontrar lo “positivo” de tener el síndrome de Asperger; y es que precisamente no fue lo “bueno” de esta condición lo que me llevó donde una profesional para confirmar si yo era aspie o no, al contrario, lo que me llevó a pisar aquella consulta, fue justamente lo “negativo” del síndrome ¿A qué me refiero con esto? Pues que mis constantes crisis por los cambios de rutina, mi casi nula tolerancia a la frustración y mi incapacidad para lograr disfrutar las actividades de esparcimiento y recreación exigidas en los lugares donde trabajé, fueron las causantes de mi angustia permanente, de mi constante ansiedad y los estados depresivos en los cuales caía cada cierto tiempo (los últimos 2 trastornos que nombré, para quien de verdad sabe lo que es el síndrome de Asperger, sabrá que son comorbilidades, que precisamente presentamos la mayoría de los adultos diagnosticados tardíamente). Toda esta incapacidad mía por adaptarme, de buena manera, a diferentes situaciones y actividades, que cualquier persona “normal” se adaptaría, me hicieron darme cuenta de que yo era “diferente”, que mis reacciones ante ciertas eventualidades eran “atípicas” en una persona de mi edad, y fue lo que me motivó a buscar la respuesta al “por qué” no me sentía ni actuaba como el común de las personas en algunas situaciones “normales”.
Artista: Anita Valle Ocando.

Saber que la razón por la cual yo no podía adaptarme a ciertas situaciones de la vida diaria, era por tener el síndrome, me llevó a pensar que ser Asperger, lejos de ser una “bendición” (palabra que utilizan muchos en la red), era lo peor que pudo haberme pasado, y que por culpa de “eso”, yo no podía ser como el resto de las personas y hacer de mi vida algo más “fácil” de llevar. Esto, sumado a la ignorancia de algunos, quienes ponían en duda mi condición por no “verme” como Asperger (gente que pareciera que se olvidan que el síndrome es algo más que “verse”, que lo que realmente denota la presencia de esta condición, es como uno percibe, piensa, siente y actúa frente a diversas situaciones), más todas las dificultades que había tenido y tengo en mi vida, me hicieron detestar aún más el síndrome por no sentirme aceptada por algunos adultos Asperger, ni por sentirme “adaptada” en el “mundo” neurotípico. Al final sentía que no pertenecía a ningún lado, y que hubiese sido mejor no nacer, que vivir con todas las complicaciones que me acarreaba el síndrome.
Fue un proceso muy largo el lograr entender que lo que realmente me había hecho infeliz la mayoría de las veces, eran las comorbilidades del síndrome que estaban presentes en mí, a causa de no haber tenido un diagnóstico temprano, que quizás si hubiese tenido una terapia adecuada, desde una edad temprana, podría haber enfrentado de una mejor manera los desafíos que presenta esta sociedad, que otra sería la historia, y no hubiese visto el síndrome de manera tan negativa. Comencé a asimilar que ser Asperger me permitía tener cualidades que no todas las personas tienen, y que seguramente si no tuviese este síndrome, no estarían presentes en mí.
Artista: Anita Valle Ocando.

Esto me hizo cambiar mi opinión totalmente negativa de esta condición, y que si bien es cierto, no es fácil para quienes tenemos el síndrome, tampoco es algo para avergonzarse ni para maldecir la vida por no haber nacido neurotípico. Entonces ¿Qué es lo que me gusta del síndrome de Asperger? Bueno, a continuación enumeraré, lo que considero, mis cualidades gracias a algunas características del síndrome:

1) El poco filtro a la hora de hablar: La capacidad que tengo de decir lo que pienso y siento, es simplemente GENIAL. Me encanta poder expresar mis ideas y ser coherente con ellas, y no adoptar una postura de hipocresía para agradar a los demás. Pese que, en el pasado, tuve que hacer algunas cosas para ser aceptada por los demás (en el tiempo en que no sabía de mi síndrome), nunca dejé de ser sincera con mis palabras. Me gusta poder decir lo que muchos piensan y no se atreven a expresar; y es que el poco filtro, a la hora de hablar, no siempre es negativo, dependiendo desde el punto de vista con que se le mire. Nunca he entendido a la gente hipócrita que “muestra una cara, teniendo otra”. Gente que le gusta aparentar lo que no es. En fin, gracias al síndrome digo las cosas como son o como las pienso, tratando de no herir, aunque cuando me enojo, puedo ser muy hiriente, pero eso me sucede con la gente injusta, con el resto de las personas no tengo mayores problemas porque saben quién y cómo soy. Lo cual, junto a mi literalidad, me hacen una excelente confidente.
Artista: Anita Valle Ocando.

2) La literalidad: El hecho de ser literal me hace ser una persona confiable, pues si alguien me cuenta un secreto y me dice que no le cuente a nadie, yo le haré caso, sin más, porque me tomo en serio lo que se me pide, y para mí es importante la lealtad. Y no sólo la literalidad me ha ayudado a ser considerada como amiga, también he hecho reír a algunos a causa de esta característica, al interpretar los dichos, por algunas personas, como literales, eso les causa gracia y piensan que estoy bromeando, y no me lo tomo a mal ahora, aunque cuando pequeña me hacía sentir avergonzada no entender, en algunas ocasiones, lo que querían decir los demás.

3) Tengo una gran capacidad de organización de datos. La verdad que esto tiene que ver con querer tener el control sobre mis actividades, información que deseo obtener u objetivos que deseo lograr, evitando los imprevistos o situaciones que me descontrolen por su poca estructuración. Esta capacidad la pude observar con claridad cuando comencé a trabajar de maestra, luego apareció cuando comencé a administrar un grupo de adultos Asperger y hoy por hoy en mi blog. En esos 3 sitios he tenido un amplio manejo de datos, pudiendo lograr mis objetivos con mucho éxito, dada mi extraordinaria capacidad de organización que me lleva al siguiente punto:

4) Buscar la perfección: Cuando me interesa y me agrada la actividad que estoy realizando, soy perfeccionista y hago todo lo que puedo para dar lo mejor de mí, quitándome horas de sueño, con tal de lograr mi objetivo. Quise aprender a bailar y puedo hacerlo (y muy bien por cierto). Quise ser una excelente maestra, y lo fui. Quise crear un buen grupo Aspeger en el Facebook, original y basado en el respeto, y lo tengo. Quise tener un blog original, que interesase por el contenido, a quien lo lea, y lo tengo. Hoy en día debo trabajar para ser una gran escritora de novelas (veremos si lo logro). 
Artista: Anita Valle Ocando.

5) No sigo modas ni a masas, tengo mi propia visión del mundo y soy una mujer con opinión propia y con un alto sentido de la justicia (por eso detesto y me descontrola que sean injustos conmigo, más si es con base en mentiras). Este fue uno de los motivos que me impulsó a “alzar mi voz” difundiendo los numerosos artículos con que cuenta mi blog. Sentí una gran necesidad de difundir y educar acerca de lo que es vivir con el síndrome de Asperger, pero de primera fuente, que fue lo que hice y haré por mucho tiempo, hasta sentir que pude aportar, tanto a otros Asperger, como su familia, y por qué no decirlo, a los profesionales que deben estar capacitados a la hora de diagnosticar.

6) No busco el beneficio personal en lo que hago, sino el beneficio social. Esto me hace ser una persona carente de envidia y malos deseos hacia quienes me rodean. No soy competitiva con los demás, sino que compito conmigo para ser cada día mejor en lo que hago. Esto me lleva a ser generosa, muchas veces, con quienes me rodean, sin esperar nada a cambio (lamentablemente esto me ha llevado a decepcionarme de algunas personas a la hora de buscar ayuda en quienes ayudé en algún momento, no siendo recíproco ese deseo de colaboración).
Artista: Anita Valle Ocando.

Bueno, como podrán apreciar, la finalidad de este escrito no es idealizar el Síndrome ni manifestar, erróneamente, que somos superiores al resto de las personas. Ser Asperger va más allá de ser considerado un genio con un CI alto o un "angelito" incapaz de cometer una mala acción. Ser Asperger puede traernos situaciones negativas en algún momento de nuestras vidas, pero también positivas, y es allí en dónde debemos sacar el máximo de provecho para contrarrestar lo que nos haya causado dolor y sufrimiento. Quedarse en las lamentaciones no conduce a nada, sólo a sentirnos incapaces y sumirnos en un rencor que, a los únicos que daña, es a nosotros mismos, volviéndonos unos amargarnos, estancándonos en la posibilidad de avanzar. Esta vida es una sola, de nosotros depende que saquemos a relucir todo lo bueno que podemos lograr al tener este síndrome. El pasado doloroso, ya fue, y nada logramos sacándolo a relucir en el presente, sólo aprender de las malas experiencias para evitar volver a repetirlas y evitar a la gente tóxica que en algún momento nos pudo haber hecho daño. 

Las imágenes utilizadas utilizadas en este escrito pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus obras en esta página: