sábado, 22 de agosto de 2015

La Comunicación (Tercera Parte) desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


Cuando no se es una persona neurotípica, resulta un gran esfuerzo poder adaptarse y tratar de comunicarse como el común de la gente lo hace. Cuando uno no sabe que tiene el Síndrome de Asperger es difícil comprender el por qué nos cuesta la comunicación con algunas personas, y aunque nos esforcemos por relacionarnos con los demás, resulta desgastante tratar de estar siempre adaptándose cuando quienes nos rodean no hacen el mismo esfuerzo.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

 Sobre el lenguaje formal:


-Cuando era niña y en la adolescencia lo utilizaba sin darme cuenta, era algo normal, pero un día una maestra se burló de mí en frente de toda la clase y desde ese momento intente utilizar un lenguaje más “común”.

-Hasta los 23 años tuve un lenguaje extremadamente formal, pero a la gente se le hacía raro que no dijera groserías; además tenía problemas con la ira, yo explotaba de vez en cuando, así que observé que decir groserías y vulgaridades me ayudaba a desahogar la ira. Hasta el día de hoy hablo así por esa razón.

-Tengo un lenguaje acorde a mi nivel intelectual, pero tengo un lado oscuro que apareció siendo seguidor de mi equipo de fútbol, y el constante roce con sus hinchas, que entre otras cosas son los más groseros de mi país, hizo que cuando iba al estadio, me transformaba y aparecía el lenguaje soez.

-Eso mismo he hecho yo los últimos años para poder ser mejor aceptada y encajar en mis círculos. Pero esto me ha llevado hasta este punto, en el cual tampoco soy yo misma, y es peor no encajar con uno que no encajar con el entorno. Yo embrutecí mi comunicación verbal y me obligue a ser superficial en mis intereses.

-Yo también puedo ser vulgar...De hecho vivir en pleno centro del DF me ha enseñado el lenguaje más básico.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Yo antes tenía un lenguaje muy formal y pedante, pero a los 15 años llegué a un colegio donde me comenzaron a amenazar de muerte ya que pensaron que yo era una persona con más recursos económicos  y arribista. En las noches pensaba como es que lo iba a hacer para defenderme, me angustiaba mucho pensar que me podían apuñalar, ya que no decía garabatos tampoco. Practicaba pensando en lo que haría, hasta que un día, cuando el profesor salió de la sala, uno de ellos me tomó del pelo, me puso contra la pared y me puso un cuchillo en el cuello, en ese momento en vez de entrar en pánico, lo miré con cara de “perro con hambre”, tal como ya había practicado, y le dije: "Suéltame el cuello ctm o te voy a sacar la #$%/$##..." El tipo quedó en shock, era la primera vez que me escuchaban decir un garabato, el tipo me soltó del cuello, me sacó el cuchillo, me dio la mano y me dijo: "Eso era lo que estaba esperando", desde ese entonces aprendí a utilizar los garabatos de manera más habitual y cuando entro en ira el “tano pasman” queda chico, pero es más por un asunto de supervivencia, no me gusta, pero siento que quedé marcada y ya es algo que no puedo cambiar.

-Soy consciente de que a menudo utilizo un lenguaje demasiado elaborado, tanto en expresión oral como escrita, palabras que otras personas no conocen, etc. Para conseguir una comunicación mejor intento hablar con la gente en un tono desenfadado y utilizando jerga "normal" ¿Qué ocurre? Que modular eso es muy complicado y suelo pasarme, o acabo hablando una mezcla de lenguaje bajuno con palabras complejas, o hablo como si me hubiera criado en el Bronx.

-Yo crecí en un barrio un poco difícil y aprendí muy bien la jerga de mis primos, lo que me costó fue al revés, cuando fui a trabajar y tenía que encontrar mi tono moderado, parecía una mala puesta en escena de Hamlet: "Sí, pues mi parecer, estimado señor, es que usted está errando" y terminaba expresando (según me decían) un orgullo falso de una alcurnia falsa. Ahora me río pero tardé unos 10 años en descifrar un punto medio.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre el mutismo selectivo:


-Soy de esas personas que le cuesta bastante dirigirse a ciertas personas. No hay un patrón que pueda identificar que tengan ellas en concreto como para idear estrategias y evitarla, o tal vez sí. En el día a día veo personas que me generan una sensación de inhibición y a veces me preocupa la idea de tener que encararlas por algún motivo. Compañeros de la facultad, algunos profesores, algunas personas del barrio, etc, etc, etc. Si tengo que hablarles, simplemente me quedo mudo y me agarra una ansiedad por dentro que lo único que atino a pensar en tales casos, es una estrategia para huir de esa presencia. Así he conformado a lo largo de mi vida una construcción de una personalidad 'proactiva' para con quienes siento empatía y otra 'evitativa' para con aquellos que me inhiben. El problema sucede cuando tengo que estar en un grupo de estudio, donde uno de estos sujetos inhibidores está presente. O más jodido es, cuando tengo que rendir un exámen final, y uno de los profesores produce esta misma reacción en mí. Quedarse callado en esta instancia es FATAL, así que una estrategia que opto cuando uno de los profesores que toca darme el exámen es así, digo que estoy descompuesto y me retiro. La providencia, con su infinita bondad, luego me ha puesto profesores con los que me puedo relacionar más libremente.

-Me pasa mucho, e inconscientemente, sucede en cada momento; incluso hasta en las personas neurotipicas y/o de temperamento sanguíneo también se puede apreciar. Tenemos conversaciones quizá insustanciales, pero luego ya se tornan más emocionales o como se dice del “vacilón”, cosa que un Asperger escasamente mantiene conversaciones de ese tipo, o si pretende mantenerlas, tiende a no caer en gracia y ser alineado en el grupo.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Me pasa con bastante frecuencia, sobre todo con profesores de carácter fuerte, prefiero evitarlos y mantener la mayor distancia posible a toda costa.

-Yo también soy mutista, porque solo le hablo a las personas que me dan “luz verde”, los que me ponen cara dura o me ignoran, no les hablo para no hacer spam personal.

-A mí me pasa mucho que tras tantos años estudiando a la gente ya reconoces a primera vista su temperatura emocional y las tipologías de comportamiento simplemente por su forma de peinarse, vestir, sus gestos corporales; de una forma intuitiva, sin razonarlo. No es que te fijes conscientemente en ello, sino que se ha incorporado a la empatía y lo noto sin más. Eso me causa que sienta a veces aversión a priori con personas que pienso que van a ser hostiles en cierta manera. Yo soy hipercrítico hasta extremos insospechados y tengo confianza plena en los prejuicios que hago. Si intuyo que alguien es incompatible o perjudicial potencialmente mantengo una distancia desde el segundo 0. Y al contrario, soy receptivo si la sensación es positiva. Cuando era más joven a veces miraba al suelo porque me resultaba doloroso ver el sufrimiento y tristeza que acumulan los rostros de las personas en general, ya que lo empatizaba mucho. Pero en general me afecta emocionalmente ver la crueldad o la frivolidad por ejemplo en las personas si al mirarlas me da la impresión de que son así, al igual que a cualquiera le afecta ver a un individuo con pinta peligrosa en un callejón oscuro.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre si nos perturba que nos llamen por teléfono:


-A menudo sí. Pero me perturba mucho más tener que llamar yo periódicamente. Hay otro punto: No soporto escuchar hablar por teléfono. Un poco sí, pero cuando la conversación es larga me altero bastante de escuchar hablar y me siento algo violento emocionalmente. Creo que es parte de mi misofonía.

-Siempre me irrito cuando suena, aunque si cojo y conozco quién es, me alegro, pero no estoy mucho, no me gusta nada el teléfono, ni que me llamen, ni mucho menos llamar, solo cuando no queda otro remedio...

-Me molesta y arruina el día, solo les contesto a mis padres. Solo uso el teléfono para Facebook, whatsapp y twitter.

-En mi caso me dicen que siempre contesto bravo, pero no es para menos ya que estoy concentrado haciendo cualquier cosa y entra la llamada a interrumpir.

-A mí sí me perturba. Si no sé quién es, jamás respondo.

-Detesto usar el teléfono, me provoca demasiada ansiedad ya sea responder o hacer una llamada, y lo peor es que para mi desgracia, por mi trabajo dependo del teléfono, y ni modo debo armarme de toda la tolerancia y paciencia que puedo para usar el teléfono.

-A mí nadie me llama, pero en mi trabajo, si me marcan constantemente, me da ansiedad y siento nervios, como desconcierto.

-Sí me perturba, no contesto si no conozco el número. Y me siento muy mal con llamadas inesperadas de personas que conozco. Necesito prácticamente que me avisen que me llamarán. Pero lo peor de todo es cuando llaman del banco o de alguna encuesta y contesto sin saber, no sé cómo ser cortés y cortarles lo más rápido posible.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Solo con muy pocas personas hablo. Solo contesto a unas pocas personas, si no conozco el número no. A mí me causa ansiedad porque no puedo concentrarme en el ruido que está detrás de la otra persona, más el que está de mi lado, es algo muy confuso no puedo ver todo al mismo tiempo. Me saturan tantos sonidos simultáneos. Cuando había teléfono en mi casa, cada que timbraba era un martirio para mí; me ponía ansioso, nunca contesté, me daba miedo. Mi hermano mayor está lejos, en otra ciudad, pensaba que no quería hablar con él. Cuando vino de visita vio que de verdad no uso celulares ni teléfonos; hasta hace unos meses tengo un celular, solo lo uso para face y whatssap, pero igual con muy pocas personas de mucha confianza y que conozco; aun así no contesto siempre, mi familia se molesta porque nunca contesto. Una de las maneras que tengo para que no me cause ansiedad, es que el timbre es un solo muy cool de guitarra, pero espero a que termine y contesto XD.

-A mi recibirlas no me causa mucho agobio, pero a veces no tengo ningunas ganas de hablar y lo dejo sonar. Pero tener que llamar yo, sí me agobia. En el trabajo ha llegado a retrasarse mucho, pero me entreno para acostumbrarme a verlo con naturalidad.

-Tengo una estereotipia cuando atiendo el teléfono, me pongo inquieto, me muevo de acá para allá y me golpeo leve y constantemente con el brazo disponible en la cadera.

-Me agobia DEMASIADO, mi esposo siempre contesta el teléfono, y me molesta cuando me toca hacerlo.

-Si hablo con una persona que me agrade, no me perturba; si no es así, busco la manera de que la llamada termine pronto. También me irrita tener que contestar el celular si estoy en un bus.

-No me irrito porque lo tengo en vibrador. No soy tan comunicativa, hablo poco.

-Me agobia que llamen al celular cuando por ejemplo estoy en un lugar público. Me da verguenza hablar en voz alta. Yo soy más de esos que prefieren los mensajes de texto.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Me he acostumbrado más a recibir llamadas de otros, total nadie me llama y ni espero que lo hagan.

-Si me llaman al celular cuando voy en un vehículo público, lo ignoro. Y para que no suene fuerte, lo pongo en modo vibración.

-Más me perturba tener que llamar.

-Por eso no uso celular en la calle, no me agrada que suene y sea una llamada. Vivo a más de 1.800 kilómetros de mis 3 hijos mayores y las pocas veces que me han llamado y hemos hablado, no sé qué decirles, es horrible, me angustio, y si debo llamar a quien sea, hago todo un ritual anoto todo lo que debo decir, luego lo leo un par de veces y con la hojita de papel a la vista llamo.

-Me molesta mucho cuando suena el teléfono, me saca de mi actividad y cuando quieren que altere mi planificación me molesto aún más. Generalmente lo dejo olvidado en la casa o se me apaga cuando hago cosas muy importantes, lo ignoro.

-Últimamente sí me perturba, jejejeje, tanto que me llamen o me visiten de golpe, prefiero que me avisen con anticipación, aunque suene incongruente. Que me llamen varias veces para decirme que ya van llegando, me genera más estrés, yo les pido que me llamen 2 veces, una cuando van saliendo de sus casas para darme una idea en cuanto tiempo llegaran a la mía y cuando ya se encuentran afuera, aunque me genere estrés.

-Me sobresaltan las llamadas, prefiero los mensajes y tener el celular en modo vibrador. En un mes mis conversaciones llegarán a 2 o 3 minutos, al año no llego ni a media hora.

-Me perturba que me llamen o llamar, sólo lo contesto a veces, por si me llaman a alguna entrevista de trabajo. Odio el teléfono, no me explico cómo la gente puede hablar tanto y ni siquiera temas importantes. Odio escuchar conversaciones telefónicas o que la gente escuche lo que hablo yo.

-Sí, es cierto, yo ni siquiera contesto. Nunca pensé que hubiese tantas personas que sintieran y reaccionaran igual que yo con esto de las llamadas telefónicas.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre la comunicación virtual:


-¿Quién no se ha sentido sumamente aburrido cuando está en facebook o whatsapp, y quiere buscar conversación con alguien, pero simplemente te dejan visto o no te responden, pese a que están en línea? Realmente antes pensé que para un aspie o un TEA, las redes sociales iba a ser una manera alternativa para sociabilizar, pero la verdad es casi todo lo opuesto, así como conocer cara a cara. Me da la impresión que, porque aun por inbox, si buscas la conversación con un amigo o un X persona que quieres entablar amistad, si nota tu calidad de conversación "plana" y típica de un aspie, asume que, aun así en la realidad o virtual, igual quedas como un “bicho raro”. Me frustra realmente, que teniendo contactos (no muchos) en whatsapp o en facebook, cuando quiero conversar con alguien, pocas conversaciones interesantes aparecen o duran muy poco. Por querer compartir mis intereses, he estado sintiéndome vacío o quizá he estado dando miedo a quienes he buscado el habla.

-Me la paso ocupada en mis cosas, las pocas largas e interesantes charlas que tengo por chat, es cuando los “astros se alinean”,  y la verdad que le aplico el “visto” a muchas personas. Si lo piensas bien, una persona que está todo el tiempo disponible para charlar, no tiene cosas interesantes para hablar, ni tiene vivencias interesantes que contarte, ni intelectuales; si se la pasa chateando todo el día, no tiene tiempo de cultivarse. Yo prefiero conversaciones aisladas pero intensas. Lo que puedes hacer, es buscar un par de contactos escogidos y planificar un horario para hablar. Si no se pueden, por x razón, encontrar, se avisan y cambian el día y la hora. Si lo quieres aún “más aspie”, pueden proponer y planificar temas. Así lo hago con algunas personas.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Sinceramente me carga un poco que me manden whatsapp o mensajes para conversar,  y para que hablar de " chats" ¡Ni pensarlo!!! Lo tengo bloqueado, ya que me obliga a seguir una línea directa de conversación que a veces no quiero tener o no tengo tiempo o me aburre después de un tiempo.

-Necesitas el intercambio de una conversación viva, donde las ideas que se puedan plantear se expresen en el mismo momento que las generas, poder discernir, debatir, comentar, compartir de forma viva, orgánica. Necesitas el intercambio social, no solo la respuesta.

-Creo que como cualquier plática en directo o virtual, lo que importa es el contenido y los temas.

-De cada 20 aspies, 1 puede coincidir en intereses, y aun así, si eres “Doctor Spock y encuentras a otro vulcano”, no quiere decir que te vas a poner a hablar con él cada vez que te lo encuentres. Es mejor un buen libro, ver un documental que una mala charla. También puede ser mejor algunos minutos interesantes (y quizás dejar con "ganas" a la otra persona) que horas de charla que al final puedan resultar aburridas. Claro que si se da una buena charla por un buen tiempo, tampoco está mal.

-Yo por eso ya voy a cerrar Whatsapp, me frustra que me agreguen a grupos en los que no entiendo la temática y todos platican o escriben cosas que no me interesan, y menos su vida personal. No puedo evitar a veces ser cortante y llamarlos "estúpidos" porque sus conversaciones me parecen muy idiotas. Intenté usar Line, Weechat, zello, etc, pero en todas fracasé, sólo me gusta comunicarme por twitter o mi blog, facebook no podría cerrarlo, está vinculado con las cuentas de mi trabajo, así que es prioridad para contacto, porque en realidad tampoco nadie me escribe ni espera que yo le escriba, así ¿Qué caso tiene?

-Una de las cosas de la vida que me producen ansiedad, es la espera de respuesta en una conversación o un asunto de trabajo, también el nulo interés por los problemas políticos que vivimos en Venezuela, o la falta de perspicacia de las personas a la hora de analizar la situación. Soy obsesivo y me enfermo de la mente cuando soy ignorado, no puedo pasar la página y dejar las cosas atrás.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Algunas personas les disgusta recibir mensajes privados de la gente en general, y es algo totalmente respetable. Y es probable que quiera aislarse lo cual también lo es.

-Qué difícil es chatear y que entiendas casi todo de forma literal, y que la otra persona, encima, te malinterprete por explicarle las cosas y por uno utilizar palabras rebuscadas. La otra persona piensa que lo estás tratando como un ignorante.

-Eso pasa mucho y más por chat. Se pierde el lenguaje no verbal, aunque nosotros no percibamos mucho o nada el lenguaje no verbal, si lo trasmitimos de forma inconsciente. Cuando el receptor no puede captar esto, pasan muchos malos entendidos.

-La gente que te conoce, y a la que le interesas, te va tomando como eres, y no da más que para risas. De los que no lo entienden nunca, sirve de filtro, nunca van a querer entenderte. Es una buena forma de diferenciar a la gente que merece la pena de la que no.

-En ocasiones me tachan de antipático  pues al igual que cuando estoy en persona, no sé decir algunas cosas y pues en texto siempre es más fácil malinterpretar.

-Cada vez que me pasa eso, lo único que hacen es reírse y decirme: "¡Que linda! Nunca cambies". Me pasa a veces con los dobles sentidos.

-A mí me pasa, utilizo palabras poco conocidas porque son las que más se acercan a la imagen mental que quiero transmitir. “Tócame” con biología y agroecología y brinco con mi léxico, y para algunas personas es pedante, y les agradezco cuando me lo dicen de forma explícita, pero muy lejos de ofender o minimizar a los demás ,mi juguete fue un diccionario, tal vez a los del chat les pase lo mismo.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:
http://viviendoconelsindromedeasperger.blogspot.cl/2015/09/experiencia-de-vida-de-camilo-un-joven.html

Vídeo en donde Diego, un adulto Asperger, nos habla sobre su experiencia en Youtube:

sábado, 15 de agosto de 2015

La Comunicación (Segunda Parte) desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


¿Qué determina que un aspie no sea “bueno” para la comunicación? Hay que tomar en cuenta que a las personas no nos gusta hacer las cosas en las que consideramos y/o los demás consideran que “no somos buenos”, y eso lleva a que uno no desarrolle esas capacidades. Es como un círculo vicioso: No me comunico con los demás porque “soy malo” para eso, por lo tanto no busco las instancias para poder practicar la comunicación. Por esta razón es importante contar con las terapias adecuadas para guiar a la persona Asperger en este complejo mundo de las interacciones sociales.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


 Las palabras de quienes nos hablan:


-Cuando las personas me hablan a veces entiendo poco lo que me dicen, antes pensaba que me estaba quedando sordo, pero en realidad es como si sus palabras se juntaran y no entendiera lo que dicen, y les tengo que pedir que repitan lo dicho. Lo que muchas veces hago es decir: ¡Aja! ¡Claro! ¡Uhum! Aunque no les haya entendido nada.

-Me dicen: "No chico, tú estás sordo". Y de paso si no les digo nada ¿No me oíste?

-Me pasa lo mismo y yo les digo: ¿Qué???? Y hago la seña del oído jejejej, pero lo más curioso es que lo que sí escucho y fuerte son los ruidos de los autos, micros, buses, y cualquier ruido externo, como ladridos de perros etc, es más, compré un sensor ultrasónico espanta insectos y hasta eso lo escucho. La televisión casi ni la enciendo, y hasta el teclado del Celular. Y a la gente que tengo en frente no la escucho muy claramente ¿Extraño verdad? 

-Yo creo que es debido a que ellos están acostumbrados a la comunicación sutil y a adivinar los pensamientos de los demás y aunque a veces no escuchen bien lo que la otra persona dijo, lo perciben en su actitud; y como  nosotros solo entendemos palabras y razones, pues nos “quedamos en blanco”. También he observado que cuando uno les dice algo pareciera que se sintieran lastimados por lo directo y los argumentos tan certeros, pareciera que les gritásemos al oído.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-Me pasó en numerosas ocasiones.

-Y yo que pensaba que si me estaba quedando sordo. Hay veces que estoy tan ensimismado en mis pensamientos que cuando me hablan es como escuchar ruido.

-Nuestra velocidad de procesamiento es lenta para la oralidad. u.u

-A mí se me mezcla el ruido ambiental con la voz de la persona que habla, y le digo que repita. A veces me repiten y otras he tenido que adivinar.

-Es raro para mí que no alcance a escuchar bien a la persona que tengo al lado y escuche tantas cosas que la verdad no quiero escuchar.

-Extrañamente también me pasa lo de no entender cuando me hablan otras personas. Como si uno estuviera en estados de consciencia diferentes o con el hemisferio izquierdo del cerebro apagado.

-Nuestro cerebro interpreta de la mejor manera posible el mundo exterior. En nuestro caso hay ruidos que nuestro cerebro no puede ignorar, pero podemos ignorar con relativa facilidad a otras personas.

-A mí se me mezcla el ruido ambiental y la voz de los me hablan, debo mirarle la boca para adivinar cuando realmente me interesa lo que quieren decir; a veces me repiten, y hay palabras que no escucho, es como si de repente se silenciara y después si oigo la otra palabra. En fin, escuchar a las personas es un esfuerzo, y en la ciudad peor; en el campo el ruido ambiental es sublime: Chorros de agua, aves cantando, viento, hojas cayendo, mis burritos que repentinamente me sacan de concentración cuando se emocionan, aun así, las personas de mi familia deben acercarse o tocarme antes de hablarme...mis hijos lo saben.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 Las palabras para comunicarnos:


-Mi vida, plagada de vaivenes emocionales; porque mientras unos se desarrollan con naturalidad en el exterior, hablan de muchas cosas y son muy inteligentes o perspicaces, yo no puedo hablar, me bloqueo, me intimido, me quedo sin palabras. Puedo escribir con soltura, improvisar versos escritos, y crear el mejor discurso, pero al momento de hablar, nada de lo que escribo represento, y es algo que me frustra mucho, de por sí, no soy inteligente, ni carismático, estoy de mal humor siempre y no tengo sentido del humor. Un hola y un adiós me cuesta mucho trabajo, tampoco sé cuándo y cómo saludar; a veces me siento muy torpe, porque no puedo mantener atención en conversaciones habladas.

-Últimamente estoy cansada y ensimismada, y cuando salgo fuera a interactuar se me traba un montón la lengua! Como si hubiera bebido. Normalmente es muy mecánico, hablo con cada cual como creo que me va a entender, pero cansada, es como si mezclara idiomas.

-Sí, a veces es difícil hablar con otras personas. En mi caso es por buscar las palabras correctas para hacerme entender y eso causa un enredo en mi cabeza.

-A mí frecuentemente se me olvidan algunas palabras, sé el concepto y la palabra en inglés (hablo inglés), pero no recuerdo el vocablo en español, a veces creo que se debe a la poca socialización y la gran cantidad de información/libros que leo en inglés. De los 66 libros que he leído esta año, sólo 10 han sido en español :S A mí me da rabia porque me quedo en blanco, y al final termino diciendo como se dice y doy una definición, o ya el momento pasa sin poder completar lo que quería decir.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-A mí se me olvidan palabras comunes, normalmente estoy metido en mis lecturas y escritura sobre temas específicos que suelen ser lenguaje muy rebuscado por lo que lo tradicional u ordinario, hasta se me olvida o lo escribo mal. Ya no digamos el lenguaje coloquial, que cada vez que leo algo en las redes sociales hablan en jerga juvenil que me empieza a parecer muy desconocida.

-No sé si a alguien le ha pasado algo parecido, pero cuando me preguntan algo , me gusta dar explicaciones, quizá con el fin de que las cosas queden bien explicadas y no me vuelvan a preguntar , una y otra vez , sobre lo mismo. Quizá tiendo a explayarme mucho, a veces quizá la gente quisiera que fuera yo como un telegrama: Clara y concisa; pero por ejemplo, cuando algo me incómoda o cuando pienso que la respuesta le va a incomodar a mi interlocutor, me doy mil vueltas (es un decir) para llegar al punto exacto de lo que quisiera decir; no sé si es porque me pongo nerviosa, pero cuando más me presionan, más vueltas me doy sobre el tema, o por último he optado por decir: “¡Si claro , lo que tú digas! Y ahí dejó la conversación cuando veo que se quieren salir con la suya en la conversación.

-Muchas veces me pasó, ya actualmente, consciente de que cada quien entiende lo que puede y/ quiere, ya no le doy mucha importancia a lo que los demás piensen, trato de ser lo más conciso que puedo, pero si hay que dar explicaciones, entonces sí, me extiendo en la plática.

-Me pasa porque creo que las palabras arreglan todo, pero parece que los que me escuchan no lo creen así.

-A mí antes me pasaba lo contrario, era muy escueto, ahora eso lo sé manejar mejor.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 Sobre las reacciones inadecuadas:


-Hay momentos en que durante una conversación, especialmente cuando son temas sensibles, inusitadamente aparecen reacciones que pueden sonar inadecuadas. Por ejemplo cuando me comentan el drama de un tercero o situaciones difíciles de una persona en particular, de repente... Como que una sonrisa sarcástica esboza mi rostro, como imaginando que me jacto de la desgracia ajena, y han habido momento que hasta me reí, o sencillamente mis pensamientos deliraban en jactarme de la desgracia de esa persona, y al final la gente me ha llamado la atención por mi conducta indecorosa ¿A alguien más le paso eso?

-Miles de veces, peor en mi caso, más que recriminarme por una risa, me recriminan por la forma tan "fría" con que veo las cosas.

-Me pasa cuando tengo algo de ansiedad, empiezo a intentar mantener la compostura, pero mi cabeza me traiciona.

-A mí me sucede mucho eso, en conversaciones informales en mi trabajo. Solía hacerlo hasta que me dijeron y me di cuenta, empecé a notarme más serio. Ahora en conversaciones informales no he podido dejarlo, me dicen lo mismo pero no era sonrisa, más bien frialdad o comentarios que se consideran inapropiados. Mi twitter está plagado de ellos xD
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-Me pasa que hago algún comentario y es demasiado fuerte, claro que en mi mente no lo es y me doy cuenta por la reacción de los demás. He aprendido a decir: "Esto puede sonar un poco fuerte pero...." aunque a veces no aguanto y lo digo no más. Mi mamá me dice que soy tan fría e hiriente a veces.

-A mí me sucede todo el tiempo, y me dicen que soy un insensible... Pero la verdad es que no lo hago de mala manera, solo no puedo evitar reírme; por ejemplo: Recuerdo que una vez fuimos al cine con unos amigos a ver una película de terror y cada vez que alguien sufría algún mal, durante la película, yo me reía como si se tratara de una película de comedia; y la gente me veía raro porque disfrutaba del dolor ajeno, cuando los demás estaban consternados.

-No me gusta la desgracia ajena, al contrario, creo que me disgusta, simplemente en ocasiones no puedo evitarlo, porque todo llega a mi mente en imágenes, y algunas veces son graciosas y otras no, así que mis expresiones pueden variar inconscientemente o puedo no tener alguna, totalmente inexpresiva. Definitivamente no puedo reconocer expresiones faciales, ni lenguaje corporal, solamente en las películas o series, excepto por el coraje, esa siempre la reconozco, o por la burla (es como una sonrisa retorcida y algo en los ojos), ahora recientemente sé reconocerla, pero ya sé por qué puedo adivinar a una persona un poco, pero no sé cómo explicarlo, pero ¡Son patrones! Encuentro patrones, similitudes en lo que he pasado antes, sus palabras, sus oraciones, las cosas que me piden o dejan de pedir, sus actos, para conmigo y para con los demás.

-Mi hijo y yo nos hemos metido en problemas graves cuando nos ponemos nerviosos o no sabemos qué hacer. La boca nos sonríe, y la gente cree que nos estamos burlando y no es así...Es nerviosismo.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-A mí me sucede mucho eso, en conversaciones informales en mi trabajo. Solía hacerlo hasta que me dijeron y me di cuenta, empecé a notarme más serio. Ahora en conversaciones informales no he podido dejarlo, me dicen lo mismo pero no era sonrisa, más bien frialdad o comentarios que se consideran inapropiados. Mi twitter está plagado de ellos xD

-Muchas veces ocurre que nuestro gesto corporal se "desliga" de nuestro pensamiento consciente del momento (ya sea porque estás pensando o sintiendo otra cosa que no tienen nada que ver con lo que otra persona esté hablando), y pareciera que nuestros gestos no son los más apropiados para el momento. También puede ser que en ese momento estés nervioso o ansioso precisamente porque no sabes cómo reaccionar. A mí me funciona "ser actriz" de vez en cuando. Practica en tu casa, frente a un espejo, varias expresiones faciales que puedes hacer para ciertas circunstancias (mostrar tristeza, alegría, seriedad, etc.). También incluye una frase que vaya acorde con lo que expresas. Por ejemplo: Te están contando sobre algo malo que le pasó a alguien, tu expresión debería ser seria o preocupada y debes decir cosas como: "¿Y está bien?", "¿No le pasó algo más?", "lamento que haya pasado por algo como eso", etc. La idea es aprender a crear Empatía.

-A mí me sucede mucho, me quedo enajenada pensando y cuando me preguntan que estaba pensando, no logro recordar que estaba pensando. Me sucede incluso, en medio de una conversación, me quedo en el aire mirando a la persona, sin escucharla realmente. Sólo mi mejor amigo se da cuenta cuando mi mente no está, y espera pacientemente a que regrese.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 Aprender a reaccionar ante una determinada acción:


-Un libro cae encima del pie de mi esposa, ella salta y le duele mucho, se queja, mi hija (asperger) se queda callada y casi no levanta la mirada de la tablet con la que está jugando, mi hijo (asperger) se impacta y va y la consuela. Le explico a la niña que es recomendable cuando sucede una situación como ésa, dejar lo que se está haciendo y preguntar cómo se encuentra la persona accidentada, o por lo menos pararse al lado y quedarse callado. Ella va acumulando tensión hasta que le reclama a la mama gritándole que ella era la culpable de lo que le había sucedido. En resumen cuando la madre se dispone a reprenderla por el comportamiento injusto y desproporcionado en su contra, la detengo y le explico, que ella (la niña) es como una “biblioteca a la que le faltan algunos libros”, no sabe cómo reaccionar ante algunas situaciones, va acumulando tensión hasta explotar de alguna manera, en este caso gritando y reclamando; hay que darle un patrón de comportamiento adecuado para responder en esa situación, una vez que lo aprenda jamás lo olvidará, razón demás para acercarse e intentar ayudar o interesarse por la persona afectada. Pero en mi condición de Asperger y de mis dos hijos asperger, debo decir que rellenar los espacios vacíos de conductas socialmente necesaria le harán la vida más llevadera en su futuro inmediato, de nada le va a servir andar con cara inexpresiva o antipática ante situaciones en las que los demás evalúan la calidad humana de sus pares, un comportamiento adecuado es un escollo menos en el camino necesario para continuar con su vida. La diferencia radica en la manera como esa información le llega a la niña, se hace claramente, buscando que entienda cuál es la diferencia entre comportarse de una forma o de otra. Ella decide si aplica o no el comportamiento que se le sugiere. Yo no me acerqué a consolar a mi esposa, y fui yo quien le dejo caer el libro en el pie por accidente, en el momento me alejé y luego cuando mi hijo de 9 años me reprendió por no consolar a su mamá, fue cuando me aproximé a ella.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-Estoy de acuerdo con explicarle el porqué es recomendable preguntar. No soy el mejor ejemplo porque si bien soy de una naturaleza cuida y salgo corriendo cuando pasa algo. En determinadas situaciones observo o escucho, según el temperamento del que se haya quejado por un golpe, pregunto qué pasa o sigo con lo mío. Me acostumbre a que mucha gente exagera ante determinadas situaciones, y ante tales casos sigo con lo mío (odio las interrupciones).

-A mí nadie me explicó eso, nadie lo ha hecho hasta ahora, hace poco una ex intentó hacerlo, pero terminó desesperada y odiándome. Hoy sigo aún con muchos espacios en blanco, seguiré igual yo creo, no hay con quien pueda hablar sobre eso sin que se burlen de mí o traten de retrasado. Soy del tipo también que si alguien cae, se tropieza o se golpea con algo, sobre todo alguien muy cercano a mí, no suelo dejar lo que hago ni pregunto ¿estás bien? ¿Qué te paso? como sé que suelen hacer la mayoría de las personas, sé que están bien, no considero preguntarlo. Me cuesta trabajo hacerlo, entenderlo, sin que parezca fingido, pero por algo estoy solo y solo me quedaré.

-En si no son instrucciones sino premisas para ver la lógica que tiene algo. Uno puede determinar el nivel de daño con observar y si es algo importante entonces si acercarse, pero un golpe por un libro simplemente es doloroso, no pone en peligro la vida y no necesita consuelo. Cuando alguien se queja por una torpeza o accidente a mí no me motiva a ayudarle, salvo que no pueda valerse por sí mismo, Como su mamá es mayor que ella, con más experiencia y puede valerse por sí misma, entonces no necesita ni que la consuele ni que la atienda pues ella por sí misma podría resolver el tema. Diferente si se hubiera caído una estantería o algo más pesado.  Y el comentario de que a ella le falta algo, quizá sólo le de rabia y en algunos años lo que ella descubra es que a la gente no razona como ella y que dan mucha importancia a los "deberías", aun cuando no tengan lógica. Cuando algo tiene lógica y funcionalidad si se entiende un argumento, cuando no es un mero formalismo que uno verá si le "apetece" aplicar quizá nada más para que le dejen en paz.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-Me gusta como soy en parte, y para el resto del mundo es un dolor de cabeza. Mi familia, en mi iglesia, etc. A mí lo que me molesta es que muchas veces soy lenta dándome cuenta de las cosas o tardo en reaccionar.

-Amigos muy cercanos a mí, últimamente me han hecho ver de una manera directa o indirecta que tienen la idea de que soy una persona que no actúa de la forma más acertada en las cosas de interés general para la mayoría de las personas (entiéndase: Formar una familia, declararse a una chica, realizar un sueño o proyecto, entre otras cosas). Suelen decirme que en el fondo no les gusta como yo no resuelvo las cosas de la forma cómo lo haría la mayoría y constantemente escucho el "sí yo fuera tú, haría..." Y cuando trato de explicar por qué no actúo de la forma en que ellos esperarían, me dicen que solo son justificaciones. Toda una vida escuchando sobre mil cosas parecidas, cuestionándome mi propio proceder, mi propio sentir; la gente cercana a mí no lo quiere aceptar y no me hace más fácil sobrellevar esta angustia. Me hacen sentir incapaz, ante un mundo distinto a lo que yo entiendo. Me da la impresión que lo que está frente a mi es una ilusión que yo me he creado y los demás tratan de decirme que estoy viendo un dibujo y no la realidad. Me deprime mucho sentirme tan en solitario, incluso los que me hacen ver la creencia de que comprenden mi diagnóstico, pareciera como si les hablara que solo tengo una pierna un poquito más larga que la otra, y entre líneas sigo sintiendo una alta exigencia en lo que se refiere mi forma de actuar ante ciertas situaciones. Esto no me hace sentir nada bien. Lo irónico que soy un motivador para muchos, he ayudado a muchas personas a salir de sus depresiones, de sus tristezas.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Vídeo en donde Diego, un adulto Asperger, nos habla sobre su labor como representante y activista:

sábado, 8 de agosto de 2015

La Comunicación (Primera Parte) desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


Las personas Asperger quieren comunicarse, pero muchas veces no saben cómo, y cuando se experimenta el rechazo en repetidas ocasiones, algunos ya no lo intentan nunca más por temor a vivir otra mala experiencia. Y si sumamos las burlas o a la incomprensión de quien le rodea, esto termina por aislar aún más a quien tiene el Síndrome.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

 Sobre la comunicación con los demás:


-Cuando se trata de lo que me gusta o interesa puedo hablar eternamente, pero con gente desconocida o que no tengo plena confianza (aun), pues nada y me toman por "autista" (bajo su visión lo digo). Primero tengo que comprobar de a poco si a la persona le interesa mantener un diálogo, y si es así voy a de a poco hablando. Tengo profesores que se sorprenden de que tenga tanto que decir, teniendo en cuenta que antes no decía nada, y mientras los demás alumnos salen inmediatamente de clases, una vez éstas terminan, yo soy el único que se queda hablando con algunos profesores; eso sí, intentando ser cuidadoso de no quitarles tiempo y asegurándome que lo tienen disponible. Soy de extremos, se puede decir, o nada o mucho, pero me parece la forma más lógica.

-Desde chico, y depende la situación, si se trata de socializar me tienen que pedir que hable, pero si se trata de argumentar, debatir, explicar algo o negociar y aclarar el punto, la lengua no me para, y si se me interrumpe con una tontería, aparte de tener que escucharme, hay que soportar y tolerar mi ira.

-A no ser que la persona en cuestión me caiga muuuuy simpática, no soy de expresarme. Con la gente en general soy lacónico y esquivo. El medio escrito es un buen recurso, pero el presencial, una vez que conectamos, es insuperable!

-Yo ahora estoy solitario, bueno también me he dado cuenta que yo tengo culpa de eso, por no acercarme a la gente, pero es que temo a ser intenso, denso, “molestón”.

-La crianza influye, y mucho, y los sistemas de valores que se hayan y se estén construyendo. Yo no podría estar sin mis hermanos, que son las únicas personas con las que puedo sostener conversaciones más o menos adecuadas sin caer en mi detestado mutismo.

-En otras épocas yo era muy hablador y cansaba a la gente y no me decían nada hasta que explotaban. Hoy soy más bien callado. Veo en este grupo que es un patrón, pero hay que romperlo. Perseguir a la gente hasta que solo se queden alrededor nuestro aquellos que de verdad nos tienen apego, pero a esos nunca abandonarlos, menos cuando se quedan callados por no molestar. En el trabajo es más complicado hacer eso, pero depende de la profesión, las reglas de oficina pueden ser más claras.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Hay días que me quedo callado. Pero poco a poco, cuando voy conociendo a las personas, con el tiempo llegan los días donde ahora hablo y hablo y hablo. No paro de hablar, porque hay cosas que quiero decir y comunicar lo que pienso, buscar soluciones a los problemas del cual hablamos. Y las personas de más confianza me dicen que hable un poco menos. Eso me molesta, me descontrola, y es algo que a veces yo no puedo controlar. Me molesta que me digan que no hable mucho, siento que es una forma de querer controlarme. Me desaniman, me desconcentran y luego me ocupo en otras cosas, sin poder comunicar lo que quería decirles, y sin la oportunidad de buscar las palabras correctas para que no se malinterpreten las cosas. Mi familia son los que más han sido insistentes o son los que más me han dicho que me calle. Me han hecho a un lado, a veces siento que no les importo porque no me escuchan. Palabras que me han dicho: "Ya no hables tanto", "ahorita no, luego hablamos". Cuando la familia está reunida y todos opinan para buscar dar solución algún asunto familiar, todos hablan menos yo. Dicen: "Yo pienso, opino, sugiero, creo haber encontrado la solución, si hacemos esto"; “tú no hables, no sabes de lo que hablas, déjanos a los demás hablarlo, hablamos después contigo” etc etc. Y ha sido así conmigo desde que yo era un niño, y me he quedado callado; pero cuando hablo, hablo; y ahora cuando me interrumpen, en una conversación en mi familia, si me enojo mucho ¿Y por qué? Porque hay cosas que uno trata de dar una solución, y lo toman como juego y se ríen. No toman las cosas con seriedad, y luego me dicen que yo soy el que siempre estoy mal, pero ellos no aceptan sus errores o sus verdades cuando se los digo. Ahora mejor me quedo callado y mejor escribo, y no les comento nada, porque a veces me buscan para pedir opinión y cuando lo hacen ahora, yo no les comento nada.

-Mi mayor logro es haber aprendido a hablar en público, pues decían que nunca lo iba a hacer, y lo logré.

-Hablar en público no me cuesta, hasta sé cómo manejar a un público grande, a pesar de los nervios; pero una conversación de uno a uno, me estresa mucho, más cuando hablo en público. Empiezo por burlarme un poco del público, y se ríen también, luego que tengo el control mediante el humor continuo. Eso aprendí de ver muchos monólogos.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Me cuesta mucho trabajo expresar lo que pienso y lo que quiero porque se me condicionó a siempre no incomodar a los demás, aún si a mí me lleva el carajo, siempre hay una voz en mi cabeza que me dice: “Cállate, no digas lo que piensas o te meterás en serios problemas”.

-Para evitar un conflicto mayor, callar y sentir esa incomodidad yo nomás, es como aceptar esa voz que te dice: "No te hagas un problema, si así no está tan mal". Lo malo es que esa misma voz luego me dice: "Pero cómo puedes aguantar eso, tendrías que haber hablado", y me siento mal igual. Se hace difícil cuando te han enseñado a no incomodar, y cuando ves, en mi caso, que mi familia actúa así, además que si ves o piensas que obtendrás una mala respuesta eso lleva aún más a quedarse callado.

-Casi siempre termino callando por no incomodar y hasta sencillamente por no ocupar al otro, en el caso de que necesite comunicar algún sentimiento.

-Muchas veces me callo lo que pienso porque creo que voy a incomodar a otras personas, o que no me van a interpretar bien.

-Lamentablemente, por las cargas socioculturales que se le brindan a las palabras, hay personas que interpretan los mensajes de unas formas muy raras; consciente de ello, en mi caso particular, soy y actúo como soy, ignorando ese tipo de sistemas de creencias. Claro está, si hay que aclarar algo, lo hago y punto, así me he librado de mucha gente que solo me contamina.

-En realidad uno tiene que aprender a comunicar lo que le molesta. La clave es la FORMA para manifestarlo. Siempre las actitudes tienen que ser de tipo persuasivas y no confrontativas. El "Yo digo que lo que siento y no me importa" te va a dejar sin gente alrededor tuyo. El otro extremo, de ser sumiso y callado, también trae consecuencias. Nosotros tenemos problemas en manejar la comunicación y eso implica muchas veces tener la habilidad para persuadir la actitud del otro a través de nuestras propias actitudes. La asertividad... ¡¡¡Qué tema!!!
Fotografía: Camilo Cuevas.

¿Ustedes han sentido que pueden "entrar/salir" de diferentes conductas características Asperger? Por ejemplo si les cuesta en algunas ocasiones saludar/conversar con alguien mientras que en otras ocasiones pueden hacerlo de manera más natural con la misma persona.


-Algunas veces me siento como el delantero de un equipo de fútbol: No importa como pateé, hago el gol; pero otras veces la pelota no la emboco ni teniendo el arco sin arquero ¿Cambió la pelota, cambiaron mis pies? Pues no, cambiaron solamente las circunstancias. Entonces en mis relaciones sociales, hay veces que me salen todas bien, como aceitadas, pero otras veces no logro conectarme ni con mi esposa o mis hijos. Antes me asustaba porque creía que estaba entrando en un retroceso, mas ahora sé que es natural y dejo que las cosas fluyan por sí mismas.

-Hay días y días y momentos, es algo incierto, uno no se puede controlar y las cosas pasan, pienso que necesitamos un apoyo, ya que nadie comprende ese momento, un instante, un minuto, y ese retroceso es tan natural, pero a veces cuando necesitamos estar activo es un mural tan duro, que no sabes que hacer y donde correr o sentarse.

-Creo que también depende de la confianza, tolerancia, paciencia y empatía que puedan tener contigo. También depende de cómo te sientas emocionalmente aquel día, si tienes ganas o no. Participan diversos factores en realidad.

-Claro cuando una persona me trasmite confianza puedo ser yo y actúo con naturalidad y no siento la necesidad de preocuparme por esconder u ocultar nada de mis aspectos.

-Me sucede que puedo controlar una conducta por un tiempo determinado, por ejemplo, puedo ponerme a conversar en forma natural, pero me canso y doy alguna excusa para retirarme; o que entro en depresión y la controlo por un par de días, pero vuelvo a la misma situación. No puedo sostenerlo por mucho tiempo, y lo que hago es aislarme, apartarme cuando creo que las cosas se van a salir de control.

-Todo depende del contexto, de muchos factores tanto internos como externos, hay veces en que me sale todo muy fácilmente y otros ni por más que quiera no resultan como supuestamente han de resultar.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre planificar una conversación:          


-Algunas veces trato de planificar lo que voy a decir en una conversación, pienso: “Hablaré sobre esto, luego sobre este otro tema, pero llegado el momento, no encuentro el instante adecuado para introducir esa conversación y termino diciendo poco o nada de lo que había pensado, y termino frustrado.

-Una conversación por lo general es lo opuesto a un plan, aunque yo también la planifico.

-A veces planifico una conversación. Para evitar eso intenta ser tú quien inicie la conversación.

-Si me pasa también, supero esas situaciones con humor empezando a reírme de mi misma en público, y hablo en voz alta de lo que debería haber dicho y no dije...si al otro le interesa se involucra, si no se va.

-A veces pienso en contar cosas que me pasaron durante el día, pienso como lo diré y llegado el momento no sé cómo empezar y termino quedándome callada.

-Si me sucede también. Planeo la conversación, y luego me bloqueo y no sale como esperaba.

-A mí también me pasa, aunque yo lo hago para hacer distintas posibilidades de lo que puedo decir o hacer pero no tengo que hacerlo estrictamente porque como dices llegada la hora de hacerlo es bien distinto.

-A mí siempre me sucede.

-Usar técnicas de PNL para girar la conversación es útil en esos casos. Recomiendo mucho leer sobre ese tema.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre como saludar:


-Depende del tipo de persona varía el saludo, a veces a los directores de empresas importantes los saludo con un beso en la mejilla y los tuteo, y compañeros de trabajo les digo "usted". La gente se me ofende cuando los trato de usted, capaz que asociado al tema de la edad y no los consideren vejestorios. Pero no me dan un manual sobre cómo saludar a la gente, a veces me quedo inmóvil cuando yo espero saludar con la mano y se acercan a darme un beso.

-A mis compañeros de secundario los trataba de usted. En mi caso respondo al saludo que me den, si me dan la mano, doy la mano. Si me saludan en la mejilla, saludo de igual modo.

-A mí me pasaba con un profesor (¿o varios?), cuando estaba en Física. ¡Yo era el único que no lo tuteaba!

-Mirada a los ojos / sonrisa o mueca de respeto / si es mujer, un beso en la mejilla / si es hombre, un apretón de manos (saludo formal) / si es hombre amigo, un beso en la mejilla. Al menos así es por acá.

-Por mi sector no es muy común el tuteo. De hoy en adelante voy escribir sin tuteo, así normalmente hablo yo, por acá lo hago para evitar confusiones.

-Si digo yo donde deber ir un “tú”, es exceso de empatía, es un percibirme como integrante del otro sin que se pueda dar una separación. Aún de adulto me tengo que concentrar para no cometer ese tipo de errores al hablar, y esa concentración lógicamente ralentiza y entorpece mi discurso. Es como si tuviera que confrontar lo que voy a decir con un montón de reglas aprendidas. También en el actuar, en el no ser descortés, que entrando en otro tema yo lo confundí con ir en contra de lo que quieres, y ese ir en contra de lo que quiero me resultó una vez en ser tranzado por una mala supuesta amistad.

-Yo a todos los” tuteo”. No existe para mí el " usted". Hasta ahora nadie me ha corregido y parece gustarles.

-Yo pasé por esa etapa también, acabas teniendo "dolor de estómago" de tanta revoltura, de darle tantas vueltas. Pero en España es diferente, hoy “tuteo” a todo el mundo, salvo a gente muy mayor, o a los que me caen mal.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre el rechazo por decir lo que uno piensa:


-A veces es casi cierto y por eso somos, en cierto modo, los más temidos por desenmascarar verdades incómodas. No tenemos “pelos en la lengua” en decir las cosas como son, ni mucho menos optamos por las mentiras blancas. Por ejemplo: Si vemos que una mujer usa una prenda que le queda mal, cualquiera normalmente, para que no se sienta mal, busca alargarla; en cambio un aspie, tiende a decir crudamente que si le queda mal.

-Lo he sentido muchísimas veces, cuando señalas que en la empresa un proceso es incorrecto, o que en una organización se están haciendo las cosas muy mal por inercia. En cuanto al ejemplo que pones, de niña, después aprendes que ese tipo de verdades hay que decirlas cuando es útil, si no, es innecesario. Y que incluso de ser necesarias hay que plantearlas de manera que no sean hirientes.

-En muchas ocasiones, y la mayoría de veces, lo hago sin darme cuenta. Digo lo que en verdad pienso y/o siento. Hubo personas que se enojaron y me trataron de indolente, maleducado, grosero, etc.  Y cuando digo 'la mayoría de veces', me refiero a que cuando me doy cuenta de que es algo que incomoda a esa persona, no puedo evitar decirlo.

-A mí me acaba de pasar hace poco, me metí en problemas con alguien que le caía bien, por tratar de hacer lo correcto. Y es que yo traté de hacer algo bueno, pero que como esta persona tenía una actitud algo mala y que molestó a otras gentes con las que tenía una responsabilidad grande, y al final si ayudé, pero también tuvo un daño colateral contra él.
Fotografía: Camilo Cuevas.


-Como diseñador, director de escena, coreógrafo y docente me ha servido y de mucho decir lo que pienso. En el campo personal, a lo mejor he sido blanco de discriminación; desde mi parecer, más bien, me he librado de seres humanos que no me aportan nada.

-Yo llevé unos retos en su momento; ahora me quedo callado y trato de que la ansiedad no me carcoma. Creo que a veces paso por hosco y a menudo por distraído, pero ya no soy temido.

-Una vez aconsejé decir la verdad a una persona acerca de un error que había cometido en su trabajo y me hizo caso y lo despidieron. Después me echó la culpa de que lo despidieron por hacerme caso, y creo que no se dio cuenta del trasfondo; que lo despidieron, no por haberme hecho caso a mí en ser sincero, sino en el error que cometió a pesar que nadie, según él, se había dado cuenta. Pero, según él, el ser sincero lo llevó a que lo despidieran.

-A nadie le gusta perder o sentirse expuesto, nosotros podemos analizar fríamente y llevarnos por los hechos a una conclusión inequívoca, los demás no aceptan equivocarse y evaden la conversación para no quedar tan mal, emocionalmente hablando. Creo que esto puede explicar un poco la situación. Mi sentimiento es que no merecen que se les explique nada, déjelos que sean unos ignorantes, he tenido que sentirme mal por años, para entender eso.

-Quizá para mí fuera más difícil ser directo, heriría menos, dañaría menos, sería tomado en serio quizá. Pero no es mi intención, simplemente algunos estábamos siendo flexibles para otros, pero inflexibles para nosotros mismos.

Las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:
http://viviendoconelsindromedeasperger.blogspot.cl/2015/09/experiencia-de-vida-de-camilo-un-joven.html 


Vídeo en donde Diego, un adulto con el Síndrome de Asperger, nos habla de lo que es el espectro autista y el cómo puede afectar a una persona, entre otras cosas: