martes, 15 de agosto de 2017

¿Por qué no saludas cuando vas por la calle?


Esta pregunta me la han hecho en varias ocasiones las personas que me conocen, debido a que cuando yo camino por la calle no los he saludado y les parezco una persona altiva al no tener ese gesto de cortesía con ellos. Hasta algunos creen que yo lo hago a propósito, pues cuando he tratado de explicarles que no los he visto, me han dicho que yo sí los he mirado y aun así, no les saludé. Esto era algo que me ha incomodado profundamente porque me han hecho sentir como si yo fuese mentirosa y los ignorase adrede (algo que está muy alejado de la realidad, pues las supuestas veces que los "miré", nunca fue tal). Desde muy pequeña siempre he estado en "mi mundo", mi mirada puede dirigirse a personas u objetos, pero mi mente está siendo acaparada por pensamientos que no tienen nada que ver con lo que yo pueda estar "viendo" en esos momentos. Esto me impide observar con detención a las personas y poder reconocerlas para los saludos de rigor. No siempre me sucede esto, pues unas pocas veces sí presto atención a la gente que se cruza en mi camino, y en esos momentos no tengo problemas en saludarlas si es que he reconocido su rostro. Pero dicho reconocimiento no siempre ocurre, debido a la Prosopagnosia.
Artista: Cecilia Garcia Villa.

La prosopagnosia es la incapacidad para reconocer rostros, y es algo que afecta a algunas personas Asperger, aunque quisiera aclarar que NO es una característica del síndrome de Asperger, por lo tanto no todas la personas que presentan Prosopagnosia tienen el síndrome, ni todos quienes son Asperger sufren de Prosopagnosia. Creo que en mí no es tan severa esta afección, pues puedo reconocer a los familiares, amigos o compañeros de trabajo con quienes me relaciono en el diario vivir, no así con quienes he visto solo un par de veces o con quienes no me relacioné mucho y dejé de ver por un tiempo. He ahí que viene mi gran problema, pues me ha sucedido muchas veces que gente que no reconozco me detiene en la calle o en algún sitio para saludarme y recordar aquellas veces en que conversábamos, diciéndome que tengo el mismo rostro de cuando me conocieron y que no he cambiado nada ¡Y yo no tengo idea de quien es ni en donde lo conocí! Fue así que en una oportunidad un chico se indignó conmigo por no saber quién era él. Dijo que habíamos conversado varias veces en la Universidad, pero yo ni idea, así que seguramente pensó que yo me estaba haciendo la desentendida y no me habló nunca más. En otras ocasiones me ha sucedido lo contrario y yo he saludado personas pensando que es alguien conocido, y al percatarme de su silencio me doy cuenta de que me equivoqué de rostro y no es quien yo pensaba que era. Hace poco me sucedió una situación que estuvo al borde de ser la más vergonzosa de todas mis experiencias con no reconocer o confundir rostros: En Diciembre del año pasado estaba con mi hijo comprando en una tienda, de pronto vi a quien yo creía era mi "media hermana" con un bebé recién nacido en brazos, le salude y le pregunté: ¿Cuándo nació y por qué no me enteré de que estabas embarazada? Ella sonrió y me dijo que no había publicado fotos en el Facebook, y miró a un hombre que estaba cerca de ella y me lo presentó diciéndome: "Él es mi pareja". Yo me quedé desconcertada (Si apenas hace dos días había visto fotos que ella publicó en face con su marido, y éste no era igual al otro porque no era calvo).Yo no supe que decir y me quedé en silencio por unos segundos, mientras saludaba al que “ahora” era su pareja, preguntándome en mi interior ¿Cuándo fue que se separó y por qué seguía sacándose foto con el hombre calvo? ? En eso estaba, cuando la vendedora que la estaba atendiendo le dice: "Señora Paula está lista su compra"; y fue allí que me di cuenta que no era mi media hermana sino una ex compañera de trabajo!!! La vendedora me "salvó" de hacer un papelón en esos instantes.
Artista: Cecilia Garcia Villa.

Los momentos más angustiantes para mí, a causa de la prosopagnosia, fue cuando trabajé de Educadora. Debía reconocer los rostros de 30 niños y asociarlos con el adulto que lo iba a buscar a la salida del colegio. ¿Se imaginan mi miedo de entregar equivocadamente un niño a algún extraño? Se me dificultaba enormemente memorizar sus rostros y asociarlos a su nombre y a la vez con el adulto que lo iba a retirar. Para ayudarme tenía que agacharme y preguntarle al niño o niña si conocía a quien lo venía a buscar y quien era esa persona, otras veces me favorecía que los pequeños gritaban: ¡Hola mamá! ¡Hola papá! y entonces yo respiraba de alivio al contar con esa información que me permitía entregarlos con confianza. El miedo a que alguien con mala intención se fuese a llevar a algún alumno mío y yo no notar mi error de reconocimiento, lo viví por años cada inicio de la etapa escolar, y ya con el paso del tiempo lograba memorizar los rostros y asociarlos con sus respectivos nombres, aunque fuese una tarea muy difícil de lograr (tenía todo un año de convivencia diaria con ellos). Ese proceso de reconocimiento de rostros también tuve que aplicarlo con compañeros nuevos de estudios, y luego con compañeros de trabajo que recién venía conociendo. Podía estar toda una mañana compartiendo con ellos y luego, en la tarde, dirigirme a un supermercado u otro lugar, toparme con ellos y no lograba reconocer en donde había visto esa persona (aunque unas horas antes haya estado en la misma habitación con ella).
Artista: Cecilia Garcia Villa.

Una de las "técnicas" que he aprendido para reconocer a personas que no conozco previamente, y que debo volver a ver en el mismo día, es observar si lleva algún implemento, bolso o algún vestuario que me haga diferenciarla y reconocerla entre los demás, si es calvo, si usa lentes. En fin, trato de unir dos o tres características de aquella persona y con ello puedo cerciorarme de reconocerla unas horas después. Esto lo aplico cuando estoy haciendo fila para que me atiendan y pido a alguien que me guarde el puesto mientras yo me voy a otro lugar. Observo a la persona a la cual le pido que cuide mi lugar, si es mujer, observo si lleva aros, si lleva bolso y que color y forma tienen; también me fijo en su vestuario. Si es varón, aplico la misma técnica de observación. Cuando me atienden en algún lugar una determinada persona que lleva uniforme al igual que sus compañeros de trabajo y debo volver horas después u otro día para atenderme con esa misma persona, simplemente pregunto su nombre y apellido, porque me es imposible de recordar su rostro, a no ser que lleve un color o corte de cabello estrafalario.
Como podrán darse cuenta, es un tema esto de la prosopagnosia, llegando, incluso, a exponernos a situaciones un tanto incómodas o desesperantes en algunas ocasiones. Hoy en día pienso: Quizás cuántas personas se han quedado con la idea errada de que no les he querido saludar y jamás me lo hicieron saber. ¿A cuántos conocidos no habré saludado en mi vida y nunca me enteré? ¿Cuántos me quedan aún por no reconocer porque he olvidado sus rostros? Solo espero que si alguien que me conoció y alguna vez no lo saludé, lea esto y ahora entienda el por qué.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Cecilia Garcia Villa, una excelente artista con el Síndrome de Asperger, y pueden encontrar más de sus obras en esta página:
https://www.facebook.com/CGVArte?pnref=story