martes, 22 de mayo de 2018

Dicen que el Mundo es de los Valientes... (Mi Vida como Aspie)









Mi nombre es Francisco de la Llave, tengo 45 años y vivo en Plasencia, Cáceres, España. Desde siempre me recuerdo de la misma manera. Tanto en la infancia como en la adolescencia y ya en la madurez, sentía que pasaba algo en mí que era distinto. Algo que no me dejaba relacionarme con las personas de un modo natural, como yo veía que entre ellos sí se relacionaban. Evidentemente, no tenía ni idea de qué era eso, no sabía qué ocurría  y trataba de evitar de todas las maneras que aquello se manifestara públicamente y fuera obvio, haciendo un esfuerzo realmente grande, muchas veces sin saber cómo, porque tampoco sabía cuál era el problema, lo que me generaba cierta ansiedad.
Con lo cual,  no es que me haya gustado estar sólo, es que era una necesidad esencial y vital, porque en esos momentos de soledad, desaparecía por completo la presión y la fatiga mental que me producía el hecho de estar con gente y relacionarme. Todo ello para intentar pasar desapercibido en una sociedad donde lo que triunfa precisamente es la labia y lo social por encima del talento o cualquier otra cosa.

Afortunadamente, en el colegio no sufrí bullying. Siempre me recuerdo con un amigo o dos a lo sumo, en cada etapa de mi vida. En las excursiones del colegio, mientras los compañeros jugaban, yo prefería quedarme al lado de un profesor que tocaba un acordeón. La primera vez que vi ese instrumento recuerdo que me fascinaba tanto que escuchaba durante mucho tiempo las melodías sencillas que tocaba el profesor y sentía que allí había algo especial, intuía que la música abría la puerta a un sitio fascinante donde yo quería entrar y descubrirlo. Sentía que yo era capaz de tocar lo que mi profesor estaba tocando y recuerdo el día en el que me atreví a decirle si me dejaba intentarlo. Aún recuerdo su cara de asombro cuando sin haber tocado un instrumento así en mi vida, reproduje sus notas a la perfección. Para mí se abrió totalmente la puerta a otra dimensión. Una dimensión donde por fin me encontraba cómodo.



Con el esfuerzo de mis padres conseguí mi propio acordeón y sentí que mi vida se transformaba. Lo único que quería era estar horas tocando. Mis padres orgullosos, me hacían tocar delante de la gente en cumpleaños o fiestas  pero yo lo pasaba tan mal que me recuerdo tocando detrás de las cortinas para que no me vieran. Estuve muchos años sin concebir que la música para la gente era para bailar y divertirse. Para mí era otra cosa completamente distinta.
Cuando fui un poco más mayor, apareció el piano en mi vida. Mis amigos me ayudaron a traer un piano antiguo desde Madrid a mi casa. Nunca se me olvidarán aquellos momentos.

A los 24 años conocí a la única mujer de mi vida con la que me casé y tuvimos dos hijas maravillosas. Empecé a impartir clases de piano y acordeón trabajando en Escuelas de Música hasta que un buen día decidí hacer mi propia “mini escuela” en mi casa, donde yo era mi propio jefe. Según lo expuesto antes, parece que el final no podría ser mejor. Trabajando en algo que me fascina y a mi propio ritmo, en mi casa… Descubrí también las mieles de los escenarios y ahí empezó una relación de amor-odio con los mismos. Participé en diferentes proyectos musicales hasta que por fin con ayuda de dos amigos pude lograr uno propio. Tuve diferencias con ellos por mi manera de entender las cosas pero me hicieron ver que esa auto exigencia no era buena.

A día de hoy sigo con ilusión enseñando y subiendo a los escenarios. La mayoría de las veces, mi Asperger me lo pone muy difícil (si no fuera por él creo que sería un buen músico), pero intento sobreponerme todos los días, todas las veces y soy consciente de que es mi herramienta para socializar. Gracias a la música he logrado cosas totalmente impensables para mí como puede ser dar una rueda de prensa, tocar en solitario en un escenario, hablar en público, hacer entrevistas, etc… Mis compañeros y mis alumnos dicen que soy bueno en lo mío. Está feo que yo lo escriba pero es lo que me hace seguir adelante con fuerza e ilusión.



El Asperger lo descubrí hace dos años, un día viendo la televisión salió un hombre hablando de cosas que a él le pasaban, cosas que pensaba, etc…. Y me di cuenta de que estaba haciendo una copia exacta de mi persona. Mi mujer también me dijo que ella tenía la sospecha. Al cabo de unos días, después de una crisis de ansiedad, decidí buscar ese diagnóstico. Después de dos horas y media de entrevista el diagnóstico estaba claro. Me fui a casa un poco desconcertado, mis sentimientos eran confusos, pero rápidamente me entró una sensación de alivio muy grande. Es como si tardaras 43 años en encontrar una pista muy fiable para acceder al gran tesoro que no es ni más ni menos que aceptarte cómo eres (requisito imprescindible para que te acepten los demás).
Decidí contárselo a mis hermanos y a mis compañeros de grupo. A mis padres no les dije nada porque imaginé que les costaría mucho trabajo entender algo así. A su hijo le acababan de poner una etiqueta de algo que le lleva acompañando toda la vida. No quise que se sintieran mal y lo dejé así.
Después de conocer el diagnóstico empezó un trabajo psicológico donde empecé por primera vez en mi vida a plantearme quién era yo, donde empecé a conocerme, donde empecé a saber cuáles eran mis miedos y qué los provocaba, cómo mejorar sabiendo cuál es realmente el problema.

En un ejercicio donde pregunté a mi entorno más cercano que dijeran cosas positivas de mí y cosas que debería de cambiar o mejorar, aparecieron diversas cosas, pero tanto unas como otras eran características del Asperger así que tuve claro lo que tenía que hacer: la sinceridad, la honestidad, la responsabilidad, la perseverancia, la visión práctica de las cosas, la lógica, el talento, la puntualidad, etc…son las cosas que había que potenciar. Lo negativo de la condición había que tratar de minimizarlo a toda costa.





No es fácil vivir con el Síndrome de Asperger, pero lo realmente difícil es convivir con él sin saberlo. Hoy día, lo diagnostican en los colegios y les dan herramientas a los chavales para convivir con él, lo cual es muy importante.
Así de mayores tampoco se verán sometidos a escuchar cosas del tipo: “pues no se te nota nada”. Claro, llevo toda la vida tratando de que no se me note, lo que la gente no sabe es que es una tarea agotadora. “No sabía nada”. Claro, yo tampoco lo sabía. “Eso es un invento de los psicólogos para ganar dinero, tu eres tímido y punto”. Me demuestras lo que te interesa el tema o yo.

Es decir, que lo negativo de la cuestión, vuelve a ser la sociedad, que no es comprensiva con esta y otras muchas cuestiones similares. 

Yo he decidido con estas líneas, salir de mi armario, aunque sé que seguramente me pueda traer alguna consecuencia negativa ya que no todo el mundo está preparado para ciertas cosas y no me gustaría que me miraran analizándome porque ya he dicho antes que lo que más me gusta es pasar desapercibido.  Pero para los que me conozcan y me estén leyendo, sólo puedo decirles que sigo siendo el mismo. Llevo toda mi vida fijándome cómo funciona la sociedad, y aunque mi “cableado” es diferente y me cuesta trabajo, siempre he tenido la capacidad de aprender y mejorar. Lo seguiré haciendo siempre aunque a veces no sea nada fácil. 



De todas formas, si me veis que me cuesta trabajo saludar, no es por falta de interés. Si veis que en una conversación me quedo al margen, no es porque esté molesto o no me interese la misma. Si alguna vez os digo alguna cosa de manera muy directa, no es por hacer daño. Si alguna vez me tomo las cosas de manera literal no es por hacerme el gracioso. Si no miro a los ojos es para no perderme y poder enterarme de las cosas. Si no muestro interés por las cosas que para vosotros son normales no es por sentirme superior. Si estoy nervioso es porque me han sacado de mis rutinas. Si ves que estoy sólo y hago lo posible por buscarlo no es porque no quiera estar contigo sino por necesidad y para que mi cerebro descanse. Si no exteriorizo no es porque no quiera. Si no contesto rápidamente es porque necesito imaginar los posibles escenarios que habrá después de una contestación. Si me paralizo es porque tengo muy desarrollado el sentido del ridículo (propio y ajeno). Si no me explicas tus emociones es muy difícil que las interprete. Si me invitas a un acto social y no acudo, no es por falta de interés. Si parezco antipático o prepotente, nada más lejos. Y si me ves perdido, estoy tratando de encontrar la manera de entender a un mundo para el cuál no estoy diseñado.

También creo que es importante decir que pese a todo, me gusta mi vida porque he aprendido a quedarme con lo bueno, que es mucho. Disfruto muchísimo de las cosas que me gustan y aunque en lo social no triunfe, en lo demás me considero privilegiado.
Mil gracias a todos por haber tenido la paciencia de leer estas líneas que para mí han sido un ejercicio de liberación y de valentía, porque ya sabéis…. dicen que el mundo es de los valientes.


Les invito a ver un vídeo en donde interpreto en piano I Giorni de Ludovico Einaudi:





martes, 15 de mayo de 2018

Experiencia de vida de Esther, una joven con el Síndrome de Asperger








Soy Esther, una española de 26 años para cumplir 27. Mis padres me tuvieron mayores y fui la pequeña de tres hermanos. Una hermana que me saca 15 años y un hermano que me saca 11 años.
Mis primeros recuerdos comienzan a la edad de 2 años en el hospital donde me hacían pruebas por un estreñimiento psicológico, ya que físicamente estaba sana y nunca supieron los motivos por el que me ocurría, así que empecé a acudir a psicólogos desde muy pequeña.
A los 3 años empecé el colegio, al que acudía llorando por tener que separarme de mi madre. Cuando empecé primaria a la edad de 6 años, fue cuando yo misma empecé a sentirme distinta a los demás. Mi nivel académico era muy bueno, pero mis limitaciones estaban en lo social. No me relacionaba bien, mi único amigo era un niño con problemas acarreados por secuelas ante un nacimiento prematuro. No entendía cuando me hablaban de verdad o en broma, y me sentía más torpe que los demás. En Gimnasia era muy mala y eso sumado a mi sobrepeso hizo que comenzaran a hacerme bullying. Insultos, humillaciones, y hasta tirarme basura de las papeleras eran mi día a día. Para aquella época tenía dos nuevas amigas, aun así me sentía muy sola, ya que por la diferencia de edad con mi familia, mis primos eran mayores y no podía contar con ellos. Casi todos los días llegaba a casa llorando. Mis padres ambos trabajaban y mi madre hacia lo que podía yendo a mi colegio y hablando con profesores y defendiéndome de mis compañeros.

De niña no tenía ningún interés restringido, lo que más hacía era pintar y dibujar y así podía pasar horas. Sola, y considerada una niña antipática por los adultos, vino mi primera obsesión.  Comencé a obsesionarme con la muerte. Me imaginaba a mis padres y familiares más cercanos muertos, en ataúdes y velatorios. Yo dibujaba ataúdes y esos dibujos los escondía, ya que yo misma era consciente de que si me veían dibujar esas cosas me regañarían.  La primera muerte que ocurrió en mi familia fue la de mi tío cuando yo tenía 6 años y después la de mi abuelo paterno cuando yo tenía 8 años. Realmente no me afectaron demasiado por no ser tan consciente de lo que pasaba, y los escasos recuerdos que tengo de ellos.

Con dos años de edad.


Mi hermana 15 años mayor que yo me cuidaba mientras mi madre trabajaba, para mí era y es mi segunda madre y en ella siempre encontré a una confidente a la que le podía contar las cosas sin que me dijera que era una "niña loca". Por eso cuando se casó y se fue de casa, para mí fue muy doloroso ya que mi mejor amiga y compañera, aunque se fuera a tan solo 200 metros de nuestra casa, ya no estaría las 24 horas conmigo.
A la edad de 11 años fallece mi abuela materna de forma repentina. Aunque no estaba apegada a ella, sí fue muy doloroso y aumentó aún más mi obsesión por la muerte.
Tenía crisis en las noches y llantos incontrolables, y hasta me despertaba gritando en las madrugadas. Seguía yendo a psicólogos alguna vez, pero ninguno sabia ayudarme.
A los meses comencé el instituto, y el bullyng se hizo aún peor, mis problemas para socializar aumentaban, y de nuevo me quede sola porque mis dos amigas de la infancia cambiaron de intereses. Mientras ellas ya tonteaban con los chicos y el alcohol, yo aún me divertía jugando con mis muñecas. Pero al poco tiempo llegó a mi vida una chica peruana que se convirtió en mi mejor amiga y lo sigue siendo en la actualidad.

Mi primer interés restringido fue la saga de Harry Potter. Quería coleccionar todo sobre el tema, películas, libros y hasta me aprendía diálogos y hechizos. Después fue la antropología, homínidos y cómo vivían.
Repetí los cursos de 1° y 3° de secundaria. Yo era capaz, ya que se me daba bien estudiar y tenía buena memoria. Pero el bullying que recibía era cada vez peor, me afectaba psicológicamente, me sentía sola e incomprendida. Vestía de negro y mi obsesión con la muerte era tan extrema, que salía en las tardes a pasear por cementerios donde encontraba paz. Los muertos no se metían conmigo. Así a la edad de 16 años yo quería irme del instituto, mi madre no me dejaba irme pero yo no soportaba más, así que tuve que hacer lo posible para que me expulsaran y tuve que irme sin la posibilidad de terminar el secundario.


En mi época oscura.


Me llevaron a un taller de diseño y moda, donde conocí a otra chica que es otra de mis mejores amigas en la actualidad. No lograba relacionarme mucho con las demás, pero al menos ellas no me hacían bullying. En esa época empecé a tontear con chicos, y a intentar integrarme con las demás personas, tomando alcohol y llegando a casa en estado de ebriedad. Después de acabar ese taller, decidí ir a una escuela de adultos para poder sacarme el secundario, pero allí conocí a un chico que acabaría destrozándome la vida.
Empezamos una relación que parecía muy bonita, pero cuando llevábamos 3 meses, mostró su verdadera cara.
Un chico variable, que pagaba su frustración conmigo, hasta el punto de agredirnos físicamente y de tener que soportar otro tipo de cosas. Realmente acabé sintiendo odio y repulsión por él. En mi casa sospechaban y me decían que ese chico me hacía mal. Lo que no sabían era que me tenía amenazada con tirarse a las vías del tren si le dejaba. Yo una chica ingenua de 18 años le creía capaz de hacerlo. Llamaba a mi casa a las 2 de la madrugada y yo por miedo a reprimendas de mis padres, desconectaba el teléfono. Me acosaba y me molestaba a todas horas. Dos años después, y gracias a un amigo, logré dejarle. Unos meses después conseguí mi primer trabajo. Pensaba que todo estaba bien, pero mi infierno solo estaba comenzando...

Por mi falta de estudios, logré un trabajo de construcción de aceras, en un ambiente hostil y machista donde los hombres creían que no servíamos para nada. Siendo mi primer trabajo, y con mis problemas para socializar cada vez peor, acudí con mucho miedo. Los chicos de mi edad me ignoraban y solo me relacionaba con tres hombres mayores y una chica. Fui acosada sexualmente por uno de ellos que me decía cosas obscenas y me desabrochó el sujetador. Mi compañera fue testigo y me hizo denunciarlo a los superiores y acabaron echándolo del trabajo. Eso hizo que se pusieran aún más en mi contra hasta el punto de que un compañero me hizo la vida imposible, tirándome ladrillos y diciéndome textualmente que "era una gorda que no servía para nada". Eso fue demasiado para mí, y ante la presión en casa por encontrar un trabajo, no podía dejarlo sin más. Por lo que tuve que autolesionarme para que me dieran la baja médica, que afortunadamente duró hasta el fin del contrato en 2012.

En los primeros meses de mi trabajo actual.


Salí de aquello con una fuerte fobia social. Meses después fallece mi abuelo materno, fue a la primera persona que vi morir. Mi obsesión por la muerte había estado estable hasta ese momento, pero de nuevo volvió. Quedé tocada psicológicamente por aquella relación y por lo que me hicieron en ese trabajo, fobia social y comencé a comer compulsivamente por la ansiedad subiendo más de 25 kg.
En 2010 nacieron mis dos sobrinas con 9 meses de diferencia. La mayor hija de mi hermano con el que nunca tuve mucha afinidad ni relación, y la pequeña hija de mi hermana. Yo sentía que en mi casa no confiaban en mí, que me veían inmadura, y pensaba que mi hermana no me dejaría cuidar de mi sobrina. Pero mi hermana siempre confió en mí, y me sentí muy bien y realizaba cuando me dejaba cuidar de mi sobrina y sacarla sola de paseo, sin miedos ni inseguridades de que la pudiera pasar algo estando conmigo. Ella siempre me dio ese voto de confianza que nadie me daba.

Encerrada en casa con miedo a trabajar y a relacionarme, descubrí el árbol genealógico de mi familia, y que descendíamos de una comunidad de mi país que se llama Galicia. Comenzó a ser mi nuevo interés restringido y a leer sobre Galicia y a través de Galicia descubrí el camino de Santiago. Y en 2014 me embarqué en la aventura de recorrerlo con mi mejor amiga. La experiencia me pareció maravillosa y se convirtió en mi único interés. Realmente ir a Galicia me daba paz, era mi vía de escape. Había logrado hacer una dieta y bajar esos kilos de más, lo que me permitió recorrer el camino con más facilidad. Me costó mucho esfuerzo hacer la dieta, pero mereció la pena.
Seguía con ansiedad cada vez peor y tuve que acudir a psiquiatras que comenzaron a medicarme. Sentía la presión de tener que trabajar y nadie entendía que yo no era capaz. No era por ser vaga, o por no querer trabajar. Sentía miedo a pasar por lo mismo y no podía trabajar. Pensamientos suicidas eran recurrentes en mí desde adolescente, pero eran muy intensos en esa época, más intensos que nunca ya que solo pensaba en que el día comenzara pero yo amanecer muerta. Me gustaba imaginarme muerta, sentía que solo era un estorbo para todos, para mi familia, y que el mundo estaría mejor sin mí. Me reía al imaginarme muerta, me causaba placer esas imágenes en mi cabeza y asustada de mi misma tuve que recurrir a mi hermana que me ayudó para acudir a profesionales.

Mi primer Camino de Santiago finalizado.


La psiquiatra que tenía en ese momento fue la primera en mencionarme que sospechaba que yo era "síndrome de Asperger", pero no se atrevía a diagnosticarme porque no era muy conocedora del tema. Empecé a investigar sobre el Asperger, y me identifiqué totalmente. Mi torpeza motora desde pequeña, mis obsesiones, me creía las bromas, mis dificultades para relacionarme, mis comentarios inoportunos, mis balanceos... Todo comenzaba a tener sentido. Lo malo era la medicación. Me hizo subir de peso nuevamente, y eran tantas las pastillas que tomaba que me tenían adormecida y tuve que dejarlas de forma abrupta y realmente me sentí mejor. Dejé a la psiquiatra y me adjudicaron una psicóloga que me confirmó el diagnóstico pero no quería darme informe por miedo, ya que no era 100% conocedora sobre el trastorno del espectro autista, y pensaba que yo podía llegar a encasillarme en el diagnóstico. Yo necesitaba el diagnóstico oficial. Entenderme y aceptarme a mí misma, ese "trozo" de identidad propia que me había faltado siempre. Así que dejé a esa psicóloga y me derivaron a un psicólogo que sí tenía experiencia. Después de evaluarme, se dio cuenta de que si era Asperger y finalmente en Marzo de 2017, a la edad de 25 años, recibí mi diagnóstico oficial de Síndrome de Asperger.
Durante estos años, solo intenté una relación con un chico que no resultó por mi desconfianza. Yo estaba a la defensiva y atacaba. Nunca más me dejé menospreciar por nadie. Esas malas experiencias cambiaron mi carácter pasivo y ya no me callaba ante nadie ni por nada. Seguí recorriendo el camino de Santiago, que es mi pasión y devoción. En 2016 falleció la única abuela que me quedaba, (Que sospecho que fue autista) y aunque me afectó, noté que el Camino de Santiago había hecho un efecto sanador en mi mente, ya que aunque seguía obsesionándome la muerte, era en muchísima menor medida, y el fallecimiento de mi abuela no me empeoró la obsesión.

En la actualidad.


En 2017 llegó a mi vida un ángel, un chico Asperger que se convirtió en mi mejor amigo y en un hermano para mí, con sus experiencias y sabios consejos me prometió que me ayudaría a superar mi fobia social. Así en Septiembre de 2017 me llega una oferta de trabajo de jardinera y entré en pánico. Seguía recibiendo presión para que trabajara con comentarios como que "acabaría viviendo debajo de un puente", "que no iba a valer para nada", "que ya tenía 26 años y sin futuro"...etc. Me sentía muy cómoda en el mundo de los Asperger y me daba miedo volver a pasar por lo mismo. Este chico Asperger, apodado "Hache", me dijo que la única forma de combatir el miedo era enfrentándolo, así que dejándome guiar por él, acepté el trabajo y comencé en Noviembre de 2017. Muy alerta y a la defensiva, al comienzo no me relacionaba, pero poco a poco fui abriéndome, y ya son 6 meses que llevo trabajando hasta Julio que acaba mi contrato. Puedo decir finalmente que superé la fobia social y logré relacionarme fluidamente y hacer dos nuevas amigas. Con los que no me agradan, antes de tener problemas, prefiero limitarme solo a decir "Hola y adiós".
En este tiempo que llevo en el "mundo asperger", me he dado cuenta de que ser mujer Asperger no es fácil. A las mujeres Asperger se nos "nota" menos que a los chicos Asperger. Y nunca faltan los típicos comentarios de "Tú no pareces Asperger", de aquellos que tienen un concepto estereotipado y erróneo del Asperger en su mente.
Somos perfectamente funcionales, y capaces de todo. Yo simplemente tuve muy mala suerte con los profesionales, y con las experiencias que tuve que me limitaron para poder embarcarme a lograr mis deseos.
A día de hoy no estoy con profesionales ni medicación. Me siento fuerte y creo que es una de las mejores épocas de mi vida. Sigo metida en el mundo del camino de Santiago, siendo activista de él y una peregrina algo conocida en grupos y peregrinos veteranos, y preparando mi próximo peregrinaje que será en Septiembre de este mismo año. Mi deseo a largo plazo sería poder acceder a la universidad con el acceso para mayores de 25 años y estudiar criminología. También crear un albergue para peregrinos. Pero eso será cuando esté bien por completo mentalmente. Estoy mejor, pero me queda seguir construyendo la autoestima que nunca me dejaron tener. No me planteo a día de hoy tener relaciones sentimentales, aunque conozco a chicos que me interesan. Todo será poco a poco, pero he aprendido que con un poco de apoyo y comprensión de alguien cercano, sin presiones ni agobios se pueden lograr muchas cosas.

¡Muchas gracias!


Este es el enlace de mi grupo sobre el Camino de Santiago:



martes, 8 de mayo de 2018

Contenido Vivencial y Opinión Personal como Aspie, de algo que no define pero es usual en la condición






NOTA 1: Contenido vivencial y prueba anecdótica.

Me empiezan a explicar algo (verbalmente, la manera que más me aproblema) y empiezo a sentir confusión. Además, me duele la cabeza. Sólo veo bocas moverse y trazos que no logro entender, en un papel. Ruidos, pitidos, respiraciones forzadas, murmullos, se concentran y se hacen más fuertes. Mi cabeza da vueltas y vueltas. Siento que estoy en lo que yo llamo "vórtex de tiempo"; todo gira a más velocidad alrededor mío pero yo avanzo (y pienso) lento. De hecho, mi cerebro no me responde. Quiero pegar un puñetazo a algo duro para canalizar mi ira pero no se puede, no puedo. Siento que no puedo controlar más y que alguien va a salir herido, pero estoy en un medio con personas en estado delicado de salud. Con las pocas fuerzas que tengo, con el mínimo autocontrol que me queda, logro salir corriendo de ahí.
Desde esa parte ya no recuerdo muy bien, supongo que despersonalicé, y sólo recuerdo algo como un click de la voz de mi compañero que me devolvió a la realidad. Alrededor todo era muy confuso. Tengo más consciencia cuando ya estaba sentada en el bus. No sé cómo tomé el adecuado, pues, me asombra no haberme equivocado.
Llegué a mi casa y la cabeza me dolía peor. Me tomé 2 migradorixinas. Me alivió poco, pero se mantuvo una sensación de masa en mi cabeza, y me fui así a clase, para que al final de la misma me doliera como si me hubiera triturado el cráneo un trailer (en el remoto e hipotético caso -imposible, por supuesto, sólo para matizar la hipérbole- de sobrevivir)...
Lo único bueno de mis crisis es que nunca he mordido o golpeado a nadie. Sé que hay personas en el EA que sí lo hacen. Me felicito: sólo me acabo a mí misma... Y a pesar de eso, no es algo que yo PUEDA controlar. Puedo evitarlo, sí, lo hago todos los días, huyendo de los desencadenantes, pero una vez que inicia, que alcanza su "punto de ignición, es imposible impedir su progresión hasta que la bomba estalle.



Probablemente se piense que soy una loca. O inmadura. O que me falta de voluntad y autocontrol. Mi voluntad es cada día adaptarme al mundo, y no morir en el intento. A ratos es más fácil, siempre en dependencia de las circunstancias. Pero en otras ocasiones como ayer, como últimamente, no.
Vamos, créanme que hago muchísimo esfuerzo, tanto, que realmente estoy agotada. Y lo único que hacen es pedirme que me esfuerce más. Y seguiré esforzándome, lo haré. Y lo único que me dicen es que no me encasille (en o por el EA), cuando realmente intento "encasillarme" en ser normal, igual que todos. Me repito que todos tienen problemas, dificultades. ¿Entonces, por qué yo NO puedo con ello? ¿Por qué tengo estas malditas crisis?
De verdad, es cansado actuar lo más "neurotípica" (también odio esas distinciones por creerlas superfluas, pero en este momento me permite orientarme en lo que anhelaría ser) posible y sentirte miserable al fallar. Es cansador.
Sólo espero acabar algún día esto que es un gran de dolor en el tuétano, porque está lleno de desencadenantes que jamás sospeché (ni siquiera lo imaginé -maldito problema aspie con la imaginación-, y por eso mi némesis comenzó en 5to semestre cuando empecé las rotaciones hospitalarias. Previo a ellas, mi mundo era "todo felicidad". Bah) y sin opciones de mantener rutinas y control, y quizás hacer lo que más se amolda a mi estúpida esencia: ser genetista, epidemióloga o encerrarme en un laboratorio a investigar sin que nadie me moleste, en absoluto silencio. Porque el silencio, para mí, es vida. Y si por ahí tengo mis carboncillos, mis hojitas; mi nirvana. O, qué mejor, convertirme en ilustradora médica o algo así (si no existe, crear el nicho). Ojalá.



NOTA 2: Opinión personal como aspie, de algo que no define pero es usual en la condición.

Con este estado no pretendo probar nada, simplemente exponer mi vivencia y, lo más probable, mi individualidad. Muchos se sentirán identificados porque es bastante humano esto de dividirnos en 'sabidos' e 'ilusos', y todos lo somos un poco. Pero en ocasiones, por la interpretación social que tenemos, los aspies lo somos un poquito más (de lo uno pero más de lo otro).
El problema de ser aspie (tener Síndrome de Aspeger) es que siempre, siempre crees que las personas son buenas y tienen buenas intenciones. Es decir que vives en un mundo konitos. No digo que seamos ángeles, porque somos ante todo humanos, pero la primer impresión que tenemos siempre es buena, positiva, etc. Teóricamente sabemos que la gente es mala, que todos mienten (eso lo dijo el genio "pedorro" de House), pero tontamente caemos, una y otra vez, en esa utopía de la "bondad humana esencial". Y es que vemos a través de nuestros ojos, mucho de niños, dónde no hay lobos, sólo ovejas. Vemos a través de nosotros mismos, de cómo somos.
En mi mundo konitos, no hay juicios o prejuicios, y si los hay, al rato se olvidan; en mi mundo konitos, lo máximo que se puede repudiar son los actos que son los argumentos para alejarse de quienes hacen daño, pero jamás a las personas porque nunca se llega a saber de ellas, de su historia, al 100 %. Pero no, la gente de mi entorno no es así. Hay gente aprovechadora, mala, egoísta, malintencionada; hay gente que es el antítesis de lo que tengo implantado en mi cerebro. Y lo olvido. Y caigo de inocente una y otra vez como gran boba, por esa fe en la humanidad. Lo sé, insisto, teóricamente, pero como siempre en la práctica la pifio. Es ahí cuando me doy cuenta que el mundo no es para gente como yo. Es ahí cuando comprendo por qué termino fauleada, decepcionada.
Y muchos llegan a considerar esa ¿gilidad? o ese algo-parecido-a-inocencia-extraña como drama, como idiotez. Y sin embargo sé que continuaré confiando ciegamente porque soy así, porque a pesar de todo soy feliz. Porque la publicitada adultez, la que la sociedad avala, en donde la hipocresía y la competencia desleal impera, no me logra atrapar del todo, y no lo hará, porque prefiero seguir dibujando, o jugando con mis nenas, o haciendo cosas divertidas ' de niños', que solemnidades de gente que mató a su álter ego infantil.
Si me toca recibir más estocadas, qué más da. No perderé mi capacidad de asombro por más que me aplaste la vida...
Y a pesar de todo, soy feliz. :)


Escrito por AKVO.

Nota:
Hago clases de dibujo (retrato)
Niños 6 a 12 años.
Horarios y lugar  por definirse
0987845311
Ambato-Ecuador.



Más de 30 cosas que me hubiera gustado, que de niña y/o jovencita, alguien me explicara.





En mi persona (afuera) todo parece "normal", y claro que lo es ¿pero te cuento un secreto? Sssh por dentro mi corazón es azul aunque por fuera no se vea. :)
Nadie de mi familia o maestros notó nunca mis dificultades para socializar o aprender como un problema, pues iba bien en la escuela o hasta adelantada y lograba tener algunas amigas y jugar con mis hermanos y prim@s, solo parecía muy tímida, seria... Pero en mi interior pasaban grandes cosas que llegaron a causarme gran dolor, angustia. Y es hasta ahora, a mis 36 años, que voy teniendo poco a poco todas las respuestas a mis dificultades de niña joven y adulta, pues antes no sabía lo que en realidad me ocurría.

Estas son las más de 30 COSAS QUE ME HUBIERA GUSTADO QUE DE NIÑA Y/O JOVENCITA ALGUIEN ME EXPLICARA:

1. Que no todas las personas sienten igual ni en las emociones ni en lo sensorial.

2. Que los adultos también se equivocan.

3. Que en realidad mi abuelita no se llenaba cuando me decía: Con que ustedes coman yo me lleno. :( yo comía feliz creyendo esto en forma literal por mucho tiempo (años de mi niñez).

4. Que ser hipersensible (emocionalmente) no es para avergonzarse, que te da una cualidad especial, no mejor, no menos, sólo diferente.

5. Que no toda la gente tiene buenas intenciones y cómo descubrirlo.

6. Que la mirada se desvía en dirección distinta dependiendo si mientes (inventas) o recuerdas, me habría ayudado bastante :/ pues prácticamente todo lo creía.


Cuando aprendes a disfrutar las cosas simples de la vida todo va cambiando a tu favor.

7. Que no por ser honesta los demás lo eran.

8. Cómo acercarme a los demás jóvenes para hacer amigos. De niña no tuve ese problema pues mi familia era grande, ahí estaban todos mis amigos: Primos y hermanos que me enseñaban taaanto :) Sólo alguien de 17 me ayudó mucho diciéndome a mis 15: “Mira tv, identifica que te gusta y habla de eso...”

9. Que hacer el ridículo no está mal, que puedes reírte de ti mismo, que no pasa nada si te equivocas o actúas lejos de lo que el otro espera.

10. Que se puede discriminar los sonidos y elegir a qué sonido le pones atención, pero que hay personas como yo que escuchan todos los sonidos a la vez.

11. Que está bien ser distinto, que no importa si no te gusta lo mismo que a los de tu edad.

12. A los 8 años: Que perder en un juego donde dijiste: “Si no gano a los 12 me muero”, jamás podría ser literal. Viví con esa angustia de morir día a día, desde los 8 hasta cumplir los 13 :( No sabía que mi palabra no tenía por qué cumplirse.

13. Que la mirada se puede controlar, bueno eso hacen los demás.

14. Que mirar por mucho tiempo a alguien es entrar en su intimidad porque:

15. No estamos acostumbrados a mostrarnos tal como somos.

16. Que la gente miente en gran parte porque no se acepta a si misma tal como es.


Jajaja ¡Se debe estar riendo de mí en el cielo por creerle por tanto tiempo!

17. Que si haces daño a otro y no fue intencional no debes castigarte con culpa eterna, pero si debes aclararlo.

18. Que no toda le gente es formal, y que de vez en cuando está bien relajarse y dejar te autoexigirte tanto.

19. Que inventar algo para evitar el trato con alguien que presientes que no es bueno, no sólo no está mal, sino que es necesario para autoprotegerte.

20. Que así como los demás son distintos a mi había otros que sentían igual que yo! Que no venía de otro planeta :(

21. Que me anticiparan lo que iba a pasar, pues aunque por fuera estaba seria y parecía tranquila, internamente me angustiaba mucho ante situaciones inesperadas.

22. Que los gestos y expresión facial pueden practicarse para que coincidan con las emociones que se sienten.

23. Que los demás interpretan en automático esa información o lenguaje gestual y corporal y deducen cómo te sientes y qué piensas. Hacen conclusiones al respecto.

24. Que esa interpretación no es correcta en todos los casos pues no todos sabemos expresar en forma espontánea ni con lenguaje oral, ni corporal o gestual.

25. Que estoy en cierta desventaja si no practico, pues esa información corresponde al 85% de lo que comunicas y causa problemas graves si comunicas por error algo que no sientes.


Una infancia feliz es clave para un adulto emocionalmente sano.

26. Que no todas las mujeres podemos centrar la atención a varias cosas al mismo tiempo. Me frustraba no poder hacerlo si todas podían.

27. Que uno no tiene que gustarle a todo mundo.

28. Que no hay una persona 100% segura de sí misma ¡Ningunaaa!!! Pues en algún momento de su vida hasta esa persona que te vino en mente como ejemplo dudó de sí misma.

29. Que no saber cómo actuar socialmente no te hace menos inteligente.

30. Que no todos lloramos cuando estamos muy tristes, pues no todos tenemos la misma capacidad para mostrar las emociones, sensaciones y/o estados de ánimo y cómo identificar ésta y otras emociones en mí, además cómo exteriorizarlas. Y saber en qué lugares y con qué personas.

31. Que hablar sólo no es algo común pero tampoco es cosa de locos, al contrario es cosa de inteligentes, yo digo ahora a mi manera: “Es tener una conversación entre mi ser material y mi alma” :) Tú explícale a tu niño con otras palabras.

32. Que el hecho de tirar las cosas o ser torpe motrizmente no te hace tonto, sólo es tu cuerpo que no se pone de acuerdo con tu mente, o con esa parte del cerebro con la que debería coordinarse, que incluso te puedes reír de eso, que no es culpa de nadie. Pero debí saberlo para ser consiente y tener cuidado en lo posible sin culpa, sin miedo, sin vergüenza.

33. A los 5 años: Que papá se iba por mucho tiempo lejos de casa. Eso creo que a cualquier niño le parte el alma, despertar y no verle más y nadie te diga nada. Es terrible no saber qué y porqué pasa, en especial un cambio tan drástico en la vida familiar y afectiva.


A los 23 aún me sentía como si viniera de otro mundo, pues notaba que la gente pensaba distinto.

34. Cómo cambiar de tema.

35. Cómo escuchar a los demás, el intercambio de roles en la comunicación, especialmente: Escucharles aun cuando se salían de mi tema de interés.

36. Cómo hablar con varias personas a la vez jaja eso no creo que  pueda eficientemente hasta la fecha, pues me pierdo en la conversación, pero al menos tips para comprender mejor las conversaciones  en grupo de más de tres.

37. Que no todo lo que nos da miedo que ocurra va a pasar.

38. Qué es ansiedad, cómo distinguirla y que podía controlarla, controlando mi respiración (haciendo consciente mi respiración).

...Seguramente son más cosas las que se me han pasado en esta lista, algunas tan específicas que probablemente no coincidan con las características de tu hijo (a), pero tómalas como un claro y real ejemplo de lo mucho que puede presentar y necesitar, AYÚDALE A CONOCERSE (en lo sensorial, emocional, social, pensamiento, uso del lenguaje, etc. AYÚDALE A CONOCER A LOS DEMÁS, A SABER CÓMO ACTÚAN Y UN POCO QUE ESPERAR. NO VIVAS POR ÉL (ELLA) DÉJALO SER.

Esta es mi página de Facebook sobre el Síndrome de Asperger:

Escrito por Paloma.